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la ronda española

La Vuelta, pendiente de la sentencia en la Covatilla

La sierra salmantina resuelve este sábado la carrera con la consigna de todos contra Roglic, segundo en Ciudad Rodrigo tras el danés Cort Nielsen

Magnus Cort Nielsen se proclama ganador en Ciudad Rodrigo.

Magnus Cort Nielsen se proclama ganador en Ciudad Rodrigo. / EFE / kiko huesca

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Primoz Roglic no se rinde. Y no lo hará este sábado en la subida a la estación de esquí de la Covatilla, en la sierra salmantina de Béjar donde, sí o sí también, debe quedar sentenciada la Vuelta 2020, la que se ha corrido en otoño, sin público y con la amenaza constante del covid-19 por territorios confinados o cerrados perimetralmente, pero que se han abierto para que penetrase la ronda española que quiere ganar el ciclista esloveno para quitarse el mal trago de perder el Tour 2020 en el último súspiro.

"Hay que aprovechar las oportunidades que siempre se te presentan", afirma Roglic, vestido con el jersey rojo, después de bajar del podio y enfrentarse a las preguntas de los periodistas que tanto le dolían hace un año, cuando ganó la Vuelta, y que tan bien resuelve ahora para explicar que este viernes en Ciudad Rodrigo, en una etapa que pasó por los bellísimos parajes de las Hurdes cacereñas, esprintó casi por accidente, porque vio la oportunidad y porque entendió que el equipo Movistar, el que más trabajó buscando la victoria, había dejado a demasiada distancia de la línea de meta a Alejandro Valverde, que casi debió esprintar de tan lejos como cuando ganó hace dos años el Mundial, aunque con muchísima más oposición y sobre todo con un Roglic que siempre está a verlas venir y que no desaprovecha como si fuese un felino con hambre la menor oportunidad.

Roglic, segundo detrás del danés Magnus Cort Nielsen (tercera victoria de su carrera en la Vuelta), vio la oportunidad de arañar unos segundos de bonificación y no se lo pensó dos veces porque este sábado, en la Covatilla, la Vuelta se puede resolver en un abrir y cerrar de ojos. Y por eso, y no por ninguna otra razón, Roglic esprintó en Ciudad Rodrigo y logró seis segundos extras, en una Vuelta en la que tan solo aventaja a Richard Carapaz en 45 segundos. Y, curiosamente, con los conseguidos en la antepenúltima etapa, ya lleva 48 de bonificación; una propina tan bien recibida por  él, hasta el punto que le ha servido para auparse a la primera posición de la Vuelta. Tan justa es la ventaja, tanto temor hay a que por cualquier razón se pierdan unos segundos en la Covatilla, que Roglic tampoco desatiende a la oportunidad de demarrar, a amarrarse a la teoría de que un buen ataque es la mejor defensa. "¿Por qué no?Si veo la oportunidad y no me fallan las piernas... ¿por qué no voy a intentarlo?", se cuestionó.

Una gran igualdad  

La igualdad es tan tremenda que nadie se ha atrevido a atacar en las tres etapas que ha habido de enlace entre la contrarreloj del martes en Ézaro y la Covatilla, hasta el punto de que equipos potentes como el Movistar, tal como sucedió en ruta hacia Ciudad Rodrigo, la ciudad que no abrió su muralla a la Vuelta en precaución por la pandemia (otro día con meta vacía y ya van 16), prefirió entregarse a preparar la victoria de Valverde, que no llegó, en un año en el que extrañamente los triunfos no están sonriendo al corredor murciano.

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Curiosamente. el ganador, Magnus Nielsen, a punto estuvo de perderse la Vuelta después de dar positivo por coronavirus durante la Tirreno-Adriático, el 13 de septiembre. "Apenas tuve síntomas pero debí quedarme en casa 15 días, sin moverme y sin entrenar". Al menos se pudo poner en forma y levantar los brazos en Ciudad Rodrigo.

Todas las clasificaciones en la página oficial de la Vuelta.