31 oct 2020

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El pelotón del Giro entra este viernes en tierras del Véneto.

AFP / LUCA BETTINI

el tourmalet

Un fin de semana de locura

Entre vuelos, desplazamientos varios, pruebas PCR, el ciclismo enloquecerá entre Italia, España y Bélgica

Sergi López-Egea

Monselice, meta de la 13ª etapa del Giro, es más tierra de vinos que de ciclistas, algo en lo que difiere de Conegliano, de donde parte la contrarreloj del sábado, que es tanto patria del 'prosecco' como de ciclistas que se dedican al culto vinícula, como es el caso de Marzio Bruseghin, profesional italiano que corrió en dos etapas con el equipo Movistar (primero Banesto) y que fue tercero en el Giro del 2008, el primero que ganó Alberto Contador. Curiosamente tiene un vino que homenajea a otro corredor, al que fuera ciclista del Euskaltel Ametz Txurruka.

Pero no solo de vino vive el hombre, por suerte o por desgracia, y los corredores, la verdad, es que no tienen mucho tiempo para admirar las viñas que crecen a un lado y otro de la carretera. Y menos en lo que se aventura como un fin de semana de locura, porque no solo del Giro se alimenta el ciclista. Entre este viernes y el próximo lunes los desplazamientos por aire y por tierra serán espectaculares puesto que coincide la disputa de la ronda italiana, con el Tour de Flandes, que se celebra este domingo en Bélgica, y con el inicio de la Vuelta, al menos con todos los preparativos oficiales para una carrera que comenzará el martes en Irún.

Mil viajes

Unos viajarán desde sus lugares de residencia o de concentración hacia el País Vasco, pero hay varios corredores que se han marchado primero a Flandes para volar después desde Bélgica hacia Bilbao, con un permiso especial de la Unión Ciclista Internacional (UCI), tanto por los análisis antidopaje como por las pruebas anticovid, mientras que algunos mánagers o directores de equipo, que están en el Giro, también dejarán la prueba italiana, que descansa el lunes, para incorporarse a la ronda española.

Y, en medio, las pruebas antidopaje, que aunque todos estemos más pendientes del daño o no que la pandemia haga entre el pelotón, se siguen practicando para que nadie baje la guardia aprovechándose del coronavirus. Pero, sobre todo, las PCR. Si hacemos un cálculo enseguida se verá que casi se efectuarán 2.000 entre España, Italia y Bélgica, como si fuese una ciudad china que circula en bicicleta. En Bélgica analizan a corredores... y los que se incorporen a la Vuelta deberán hacerlo por partida doble. Y en Italia, como ya es costumbre en las jornadas de descanso, volverán a repetirse los análisis con la esperanza de que en esta ocasión no se produzcan los sustos del martes que acabaron con ocho positivos, dos de corredores y otros dos equipos retirándose del Giro.

Un par de preguntas inocentes

Y es aquí, también, donde es necesario formularse una pregunta. Nadie discute la necesidad de que el Mitchelton, con claras muestras (el positivo de Simon Yates y el de cuatro auxiliares) de que el virus circulaba en su burbuja particular. Sin embargo, el Jumbo, ¿habría tomado esta misma decisión en el Tour cuando en la jornada de descanso dominaban la prueba a las órdenes de Primoz Roglic? Mejor dejar la respuesta en el aire.

El Giro circula este viernes entre viñedos mientras corredores como Alejandro Valverde preparan la maleta para incorporarse a la Vuelta. Otros están pendientes de los muros y los adoquines de Flandes. Y aquí, en Italia, al margen de la contrarreloj de este sábado también es necesario hacer una última pregunta: ¿atacará por fin alguien de forma clara y eficaz en la subida del domingo a Piancavallo?