31 oct 2020

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la ronda italiana

El covid entra en la burbuja de Giro

Los equipos Jumbo y Mitchelton dejan la carrera después de confirmarse ocho positivos en las pruebas PCR con dos corredores afectados, el neerlandés Kruijswijk y el australiano Matthews

Sergi López-Egea

Joâo Almeida, este martes en el podio del Giro.

Joâo Almeida, este martes en el podio del Giro. / Luca Bettini / AFP

El covid ha entrado en la burbuja del Giro, una carrera que se apresta, ahora ya con muchísimas más medidas de seguridad, a llegar hasta Milán cómo sea y con quién sea. El mensaje es el mismo que se escribió en el Tour. Lo importante es que un corredor pueda levantar la copa de campeón, en este caso, frente al famoso Duomo de la capital lombarda. Pero las dudas persiguen ahora a la ronda italiana después de que este martes se oficializó el resultado de las 511 pruebas PCR efectuadas entre el domingo y el lunes que aportó que dos corredores seis auxiliares estaban contagiados, todos asintomáticos, y que motivó que dos equipos, el Mitchelton australiano y el Jumbo neerlandés, el mismo que controló el Tour de principio a fin, abandonasen la prueba.

La relajación por parte de varios equipos y unas normas propias dictadas por el Giro, más suavizadas y diferentes a las que aplicó el Tour siguiendo las consignas de la Unión Ciclista Internacional (UCI), han sido clave en que los contagios se hayan disparado en la ronda italiana al cumplirse la primera de las tres semanas de competición. A partir de ahora, todo cambiará. Este mismo miércoles los equipos que han tenido positivos y siguen en carrera (el Sunweb alemán, con el de Michael Matthews, antiguo líder de la carrera y jersey verde del Tour, el Ineos británico y el AG2R francés) volverán a ser analizados y el jueves se llevarán a cabo nuevas pruebas PCR a todo el pelotón para descartar que el virus se haya extendido entre unos corredores que ahora pedalean entre las llamas del covid.

Los dos equipos afectados

El Jumbo se retiró de modo propio al conocerse que su jefe de filas, el neerlandés Steven Kruijswijk había dado positivo. "No sé dónde he podido infectarme pues he cumplido todas las normas. Estoy sorprendido porque no tengo ningún síntoma", defendió el ciclista. El Mitchelton se fue para casa después de una conversación con la dirección de carrera. "Hemos hablado con el Mitchelton y de común acuerdo hemos decidido que era mejor que se retiraran para garantizar la seguridad del grupo", explicó Mauro Vegni, director del Giro. Cuatro auxiliares estaban infectados después de que el sábado se retiraró de la carrera, también con covid, el líder del equipo, Simon Yates.

"En estos momentos el peligro de que no consigamos acabar el Giro en Milán es cero"

Mauro Vegni

Director del Giro de Italia

"Si haces muchos tests encuentran más positivos. Es verdad que hemos perdido piezas importantes del Giro, esto lo reconozco, pero lo importante es llegar a Milán. En estos momentos, el peligro de que no lo consigamos es cero. No veo ningún elemento que me indique que hay que parar el Giro. El jueves analizaremos a todos los equipos de nuevo para comprobar que el virus no se estuviera incubando y no hubiese salido en las PCR del domingo y el lunes", añadió Vegni.

El hotel de Palermo

Algunos equipos, a la hora de buscar un lugar en el que pudieron infectarse, culpan al hotel de los primeros días, en la playa y a las afueras de Palermo. Era un establecimiento con muchos turistas, los típicos de la costa que colocan pulseritas a los clientes. En algunas estancias era difícil no coincidir con personal ajeno a la caravana y sobre todo a la burbuja del Giro.

Sin positivos durante el Tour entre los corredores, diversas fuentes afirman que algunos equipos habían rebajado las medidas de seguridad, sobre todo entre los auxiliares que deben desplazarse en coche fuera de carrera, poner gasolina y entrar a los supermercados a comprar alimentos. Pero a la vez, con contacto nulo entre los diferentes equipos durante la ronda francesa, en Italia algunos miembros se habían mezclado en una situación, humanamente comprensible, pero que iba contra unas normas de seguridad que se habían suavizado en el Giro, sobre todo porque cuando empezó la prueba las cifras de contagio en Italia eran relativamente pocas, pero en una semana se han disparado de forma alarmante como en el resto de Europa.