22 feb 2020

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del 23 al 29 de marzo

La Volta del centenario será exigente e icónica

La prueba apuesta por la montaña, la contrarreloj y parajes como el Canal Olímpic, Montserrat, el Circuit de Catalunya y Montjuïc

Sergi López-Egea

Miguel Ángel López celebra el triunfo en la Volta 2009, en el podio de Barcelona.

Miguel Ángel López celebra el triunfo en la Volta 2009, en el podio de Barcelona. / AFP / JOSEP LAGO

Cien ediciones son muchas y es una cifra que no puede quedar desapercibida. Por eso, la Volta a Catalunya, presentada este jueves en Barcelona, y que se disputa del 23 al 29 de marzo, ha querido innovar y apostar por un recorrido a la vez exigente e icónico al pasar, salir o llegar por algunos de los rincones más vinculados al deporte y a las tradiciones catalanas como son la montaña de Montserrat, el Canal Olímpic de Castelldefels, el Circuit de Catalunya o la habitual bajada de telón con seis ascensiones a Montjuïc para cerrar una prueba que tendrá en su cartel, entre otros, al ganador del 2019, el ciclista colombiano Miguel Ángel 'Superman' LópezAlejandro ValverdeMarc SolerNairo Quintana y, presumiblemente, Chris Froome.

Como dato significativo figura la recuperación de una contrarreloj individual, de 21 kilómetros, al segundo día -la prueba se inicia en Calella- con llegada y salida en Banyoles. Alrededor del famoso estanque, los corredores lucharán por marcar una diferencia que puede ser importante, pero no decisiva, ante la doble cita montañosa, en los Pirineos, siempre y cuando la nieve, enemistada tantas veces con la ronda catalana, no ponga palos en las ruedas de los corredores. Se asciende, al tercer día de carrera, a Vallter 2.000, el techo de la Volta, con 2.150 metros de altitud. Y al día siguiente (jueves, 26 de marzo) se afronta la etapa reina, que terminará en otra cumbre, Port Ainé (1.970 metros) tras el paso por la Collada de Toses y el Cantó.

El trazado final

Debería, en buena parte, quedar decidida la carrera en esta etapa, aunque siempre estando pendientes de los sobresaltos, sorpresas, despistes u ofensivas a la desesperada -algo inhabitual pero no extraño- en las tres etapas finales. El viernes, 28 de marzo, se llegará a Manresa tras subir a Montserrat; el sábado, 29 de marzo, un trazado irregular y complicado conducirá hasta Mataró, antes de la fiesta final de Barcelona, que no suele ser la etapa del brindis y las fotos, común en pruebas como el Tour o la Vuelta, sino una constante de ataques en las cuestas de Montjuïc.

Cien ediciones convierten a la Volta en la tercera ronda por etapas más anciana del planeta ciclista, solo superada por el Tour y por el Giro. La Volta es más antigua que la Vuelta y desde que ASO, organizadora de la ronda francesa y de tantas y tantas pruebas ciclistas, la acogió en su seno, la ronda catalana respira cierta tranquilidad, con más recursos, con un poco de aire gracias a patrocinadores que antaño se habían olvidado de la carrera, y con ciclistas que, al contrario de lo que sucedía en otras décadas, vienen a dejarse el pellejo, porque ahora las grandes figuras se exigen y pelean por las victorias en las carreras previas al Tour, por ejemplo, y no solo se conforman en realizar un viaje ciclista como si fuera un entrenamiento con un dorsal a la espalda.