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la ronda española

Valverde y Pogacar se van al suelo en Oviedo

Una caída en la meta de la 14ª etapa de la Vuelta también afectó a Roglic y Quintana, a las puertas del Acebo

Sergi López-Egea

Los corredores caídos, en la meta de Oviedo.

Los corredores caídos, en la meta de Oviedo. / EFE / Ramon Castells

Alejandro Valverde cruzaba la meta de Oviedo con una muñeca dolorida. "¿Etapas de transición? No existen", repetía el campeón del mundo todavía enfadado por haberse caído a 600 metros de meta. "Se veía venir", protestaba. Tensión. Todos querían estar delante porque sabían que un repecho en el último kilómetro podía cortarlos si iban un poco rezagados. Y ya se sufre bastante en la montaña para evitar un goteo de segundos como para entregarlos gratuitamente en un día supuestamente tonto. Primoz RoglicTadej Pogacar, que también se fue al suelo, y Nairo Quintana se vieron igualmente afectados.

Señoras, señores, amantes del ciclismo: las etapas de transición, como decía Valverde en la capital asturiana, no existen. Se podrá ir un poquito más relajado. Pero aquí todos saben que al menor descuido siempre aparece algún listo para liarla. Puede, como ayer en Oviedo, que el guion de la etapa dictase el proyecto de un esprint y que Sam Bennett, como así ocurrió, fuese el gran candidato a la victoria. Pero un pinchazo y hasta un mal cálculo en la ejecución de las necesidades fisiológicas puede complicar la situación. Y no solo de los corredores, sino de los directores. En el Giro, la cuenta atrás para que Roglic perdiera la 'maglia rosa' comenzó cuando tuvo la desgracia de averiar la bici justo en el instante en el que su director paraba el coche para orinar en la cuneta. Los técnicos más veteranos, algunos ya jubilados, siempre llevaban un botellín de ciclista vacío cerca del volante para que hiciera de orinal por si acaso.

Mal día para Superman al que le dolía el estómago. Y tampoco Oviedo fue una ciudad agraciada para Valverde, quien no se había caído desde su gravísimo accidente de Düsseldorf, en la salida del Tour del 2017. Pasó todo el 2018 y el 2019 hasta la 14ª etapa de la Vuelta driblando los accidentes. "He caído casi parado pero me he hecho un poco de daño en la muñeca. Había mucha tensión pero se tenía que estar allí delante", contó el campeón del mundo.

Sam Bennett triunfa en Oviedo tras un accidentado esprint / ander gillenea (AFP)

"Yo no llegué a caer, pero tuve que frenar y sacar el pie del pedal. Son los peligros del esprint", indicaba Roglic, al que parece que le cueste hablar para contar cada día cuatro detalles de la etapa. El Movistar tuvo que pelear lo suyo porque durante muchos minutos Quintana apareció con casi dos minutos perdidos cuando se encontraba cerca de Valverde en el momento de la caída y todos estaban en la protección de los últimos 3.000 metros. Pogacar, la gran revelación, el chaval que va para figura, también tocó el asfalto. No así Marc Soler, atento, cada día más en forma, y que fue sexto en una etapa predestinada a los velocistas.

El Galibier asturiano

Ahora cambia todo el panorama, Asturias presenta su patria de montañas queridas con dos etapas consecutivas de extrema dificultad, sobre todo este domingo camino del Santuario del Acebo. Pero tampoco hay que olvidar la ascensión del lunes a la Cubilla, con la cima marcando la frontera entre el Principado y León. "No conozco la subida pero me han dicho que es el Galibier asturiano", según la descripción del jersey rojo de una Vuelta que no conoce las jornadas de transición, como afirma Valverde, sobre todo cuando la prueba ya está en su máxima intensidad. 

Todas las clasificaciones en la página oficial de la Vuelta.