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la ronda española

El Cofidis toma el mando de la Vuelta en Igualada

El francés Edet se viste de rojo gracias a una fuga el día antes de la gran etapa de Andorra

Sergi López-Egea

Nico Edet, con su jersey rojo, en el podio de Igualada.

Nico Edet, con su jersey rojo, en el podio de Igualada. / AFP / JOSÉ JORDÁN

Sigilosamente, sin hacer ruido, casi sin levantar la mano, como quien no quiere la cosa, Nico Edet, un francés de Le Mans y del equipo Cofidis, tomó en Igualada, ciudad lluviosa, el mando de la Vuelta gracias a una fuga, que peleó con carácter en las cuestas de Montserrat por la victoria, en un día marcado por la lluvia y con los grandes aspirantes a la victoria, sobre todo el cuarteto de los magníficos (LópezRoglicValverde y Quintana), pensando en la dureza de Andorra.

Hizo la Vuelta un fugaz paso por Catalunya, de Valls a Igualada, con Montserrat de por medio. Todos sabían que sería una jornada para fugas, para que unos cuantos recuperasen tiempo, se dejasen ver o tratasen de resituarse en la general de la carrera. Más de una veintena de ciclistas, representantes de casi todos los equipos. Y, allí, rodando de forma silenciosa, se colocó Edet, el mismo ciclista que en el 2013 conquistó la clasificación de la montaña de la ronda española, la que aquel año ganó Chris Horner, un cuarentón mucho más mayor que Valverde.

Edet era el mismo corredor que abandonó el pasado Tour entristecido, en los primeros días. Cuando la salud no respeta al ciclista no hay nada que hacer: vómitos y fiebre.Pero enseguida supo que, en compesación, correría la Vuelta. Por segundo año consecutivo, un ciclista del conjunto Cofidis, donde corren los españoles Jesús (líder en el 2018) y José Herrera y Luis Ángel Maté, se afianza en la primera plaza de la carrera, justo una temporada antes de que el equipo francés más español que hay empiece a pensar a moverse en el pelotón entre los grandes bloques del ciclismo, gracias al fichaje de Elia Viviani, posiblemente el mejor velocista de la actualidad, y algunas incorporaciones que aún están por llegar, incluso podría ser la de un corredor español.

Descenso de la temperatura

La fuga comprobó, al igual que el pelotón que se presentó en Igualada a más de nueve minutos, el brutal cambio de temperatura que se produjo. Salieron de Valls con un calor terrible, a más de 30 grados, y cuando empezó a llover en Montserrat, con su descenso muy peligroso, el termómetro bajó 14 grados.

Todos aquellos que luchan por la general rodaron con la cabeza en los montes de Andorra. No así el alemán Nikias Arndt que ganó al esprint al voluntarioso ciclista del Caja Rural, Alex Aramburu, que pecó de inexperiencia al salir a todos los cortes que se produjeron en Montserrat, en vez de conservar fuerzas para el esprint final tal como hizo el ganador en Igualada.

La batalla andorrana

La batalla de la Vuelta se reserva para Andorra y su extraordinario menú de montañas con Ordino, La Gallina, La Comella, la subida al lago de Engolaster -incluido un tramo sin asfaltar- y el ascenso final hasta la meta de Els Cortals d'Encamp, una oportunidad para que 'Superman'Valverde o Nairo busquen las cosquillas a Roglic pensando, sobre todo, en la trascendental contrarreloj del martes en Pau, tras el descanso previo en la ciudad francesa. En Pau, el ciclista esloveno del Jumbo es el favorito y con la idea de atizar a sus rivales antes de afrontar las etapas más cercanas al Cantábrico.

Todas las clasificaciones en la página oficial de la Vuelta.