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la ronda española

La Vuelta a España supera el último esprint

La prueba se prepara para vivir este miércoles su primera llegada en alto, al complicadísimo observatorio de Javalambre, en Teruel

Sergi López-Egea

Fabio Jakobsen (izquierda) supera a Sam Bennett por milímetros en el esprint de la cuarta etapa de la Vuelta, en El Puig de Santa Maria.

Fabio Jakobsen (izquierda) supera a Sam Bennett por milímetros en el esprint de la cuarta etapa de la Vuelta, en El Puig de Santa Maria. / JOSÉ JORDÁN / AFP

Solo llovió unos instantes para "refrigerar la carrocería", en palabras de Alejandro Valverde. Se temía el diluvio universal por las carreteras de València pero el cielo protegió a los ciclistas de la Vuelta. Será porque llegaron a las puertas de un monasterio, el de El Puig de Santa Maria, donde únicamente conviven cuatro monjes, donde un joven talento del esprint, 22 años, campeón de Holanda, Fabio Jakobsen, demostró que va para figura de la velocidad. Obsequió al insaciable Deceuninck, el equipo que gana en todas partes y casi lo hace en el Tour con Julian Alaphilippe, con su primer triunfo en la ronda española que, por ahora, domina el irlandés Nico Roche.

Día para poner las ideas claras, casi para tomárselo en calma porque puede que ya no haya un solo esprint masivo hasta Madrid en una carrera pensada y diseñada para el espectáculo en la montaña.

Lástima que una fugaz inundación en las calles de Torrevieja, en el estreno de la carrera, tumbase al todopoderoso Jumbo holandés. Lástima, porque Steven Krujikwijk se golpeó la rodilla. Dolor terrible, inflamación y para casa. Lástima porque no está la Vuelta para perder figuras. Fue tal vez el castigo por asistir también a ese critérium maldito que tumbó a Richard Carapaz a solo seis días del inicio de la ronda española. Son cosas, realmente y por mucho dinero que ganasen, 20.000 euros, que cuesta digerir en un deporte que debería ser profesional al máximo.

La montaña ya llama a la puerta de la Vuelta. "No lo conozco, pero no será tan duro". Se sorprendía Valverde al abandonar el control antidopaje, al finalizar la etapa, cuando le advertían que la subida a Javalambre, en Teruel, meta este miércoles de la quinta etapa, presenta un ascenso de los que quitan el hipo. No es una cuesta para bromear. "Los colombianos me atacarán por todas partes", reconocía el líder Roche. Es muy serio el puerto turolense: 11 kilómetros, rampas medias del 7,8 por ciento y máximas del 16 para acabar a casi 2.000 metros de altitud, exactamente a 1.950 metros, como si los Alpes se hubiesen trasladado a la sierra de Teruel, al Pico del Buitre que es realmente donde está instalada la meta.

El festival de la Vuelta 2019 comienza de hecho este miércoles. Se acabaron los esprints. En Javalambre las caras de todos ya estarán al descubierto. Así es la Vuelta, única en su estilo. Y eso que en mayo, cuando Pedro Delgado fue a descubrir el puerto, todavía había tramos por asfaltar.

Todas las clasificaciones en la página oficial de la Vuelta.