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los protagonistas

El (no) Tour de los españoles

La ronda francesa del 2019 contó con un Movistar que tomó decisiones extrañas y donde una vez más destacó el papel de Valverde

Sergi López-Egea

Alejandro Valverde, con el jersey arcoíris, rodeado por sus compañeros del Movistar.

Alejandro Valverde, con el jersey arcoíris, rodeado por sus compañeros del Movistar. / EFE /EPA / GUILLAUME HORCAJUELO

El Tour 2019 no ha sido el de los españoles, a pesar de que Mikel Landa haya finalizado en sexta posición y el Movistar se haya apuntado la victoria por equipos. No se ha ganado ninguna etapa y, además, ha dado la sensación de que el desconcierto ha acompañado al único conjunto español que ha corrido la carrera. Así ocurrió en algunas etapas, sobre todo en la del Tourmalet y en la de Val Thorens pero, incluso, en la del Galibier ganada por Nairo Quintana más bien fruto de la rebeldía del corredor colombiano y de la improvisación porque su victoria no era el plan establecido.

Si hay que buscar a un ciclista español para designarlo como el gran estandarte de este Tour; sin duda, y sin margen de error, este no sería otro que Alejandro Valverde. A los 39 años ha finalizado entre los 10 primeros, siempre ha estado presente en los instantes calientes de la prueba y hasta podía haber ganado la etapa de Val Thorens, donde fue segundo por detrás de Nibali, si la táctica del Movistar hubiese funcionado un poco, solo un poco mejor.

Sin fortuna para Landa

Landa vino a ganar el Tour pero nunca estuvo en disposición real de pelear por el jersey amarillo. Le faltó un poco más de inspiración en la montaña, quizá por los esfuerzos del Giro, aunque tuvo la mala pata de ser derribado por Barguil antes del primer día de descanso, en Albi, y allí se empezó a esfumar el sueño de luchar por la victoria. Y siempre quedará la duda de saber qué habría ocurrido realmente en el Izoard cuando se abordó su previsible ataque para cambiar de planes y defender la escapada de Quintana; un triunfo de etapa que aparcó definitivamente la lucha, al menos, por el podio de París.

La actuación de Mas

Capítulo aparte merece Enric Mas. Demostró que con 24 años tiene capacidad para pelear, posiblemente con Bernal, por un triunfo en el Tour. Mucho mejor que el ciclista colombiano en la contrarreloj, Mas evidenció lo que tantas veces ha desconcertado a un ciclista de calidad. Cuando la salud traiciona al cuerpo, cuando se esfuman las fuerzas sin saber por qué, no hay nada que hacer. Al menos se recuperó en los Alpes para convertirse en la única esperanza que tuvo Alaphilippe con un mallorquín convertido en ángel de la guarda.

Marc Soler trabajó a destajo, como hizo el año pasado, para los líderes del Movistar. Junto a Andrey Amador fue el mejor ayudante de la escuadra telefónica. Pero en su caso queda la duda de saber si el futuro le depara solo el papel de gregario o lo destina a corredor ilustre del pelotón.