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el incidente del día

En Francia no se vio la caída de Landa en el Tour

Las imágenes fueron descubiertas por un realizador de TVE que estaba en Sant Cugat

Sergi López-Egea

El grupo principal, durante la batalla de la décima etapa del Tour.

El grupo principal, durante la batalla de la décima etapa del Tour. / REUTERS / Gonzalo Fuentes

En 1996 la televisión francesa seguía con sus cámaras a los primeros corredores que escalaban veloces la cumbre de la estación alpina de Les Arcs. En eso, un periodista italiano, que se encontraba en la meta y llevaba un 'walkie talkie' escuchó por la radio interna del Tour la información de que Induráin se descolgaba. Lo dijo en voz alta. "No puede ser", exclamaron todos a su alrededor. Unos minutos más tarde la moto televisiva ofrecía la imagen que nunca quiso verse. El campeón navarro entraba en 'pájara' y se descolgaba del grupo de favoritos.

En Albi se seguía la etapa. Todos estaban pendientes del grupo principal y del tiempo que sacaban a un Pinot que parecía a 20 kilómetros de meta que se salvaba de las llamas. Entonces se produjo un hecho sorprendente. Dos corredores del Movistar, Oliveira y Erviti, se descolgaron del primer pelotón. Algo extraño estaba sucediendo. "Yo también lo vi y le hice una señal al realizador", explica Carlos de Andrés, el narrador junto a Pedro Delgado del Tour para TVE. "El realizador, que estaba en los estudios de Sant Cugat, amplió las imágenes y fue el que se percató de que Landa se había caído". En Francia nadie lo vio. Nadie se enteró. Las imágenes, gracias a las redes, empezaron a dar la vuelta al mundo. 

Los corredores

Ni siquiera Valverde que estaba al lado de Landa se dio cuenta. "Había muchos nervios. Yo no vi nada", admitió el campeón del mundo. "Supe después que Landa se había ido al suelo. Todos se rezagaron para ayudarlo excepto Valverde y yo", explicó Quintana. "Yo me giré porque vi que me rozaban la rueda y vi a un ciclista del Movistar caído, pero no sabía quién era", indicó el líder Alaphilippe. La confusión era total. Un lío considerable en una etapa que sirvió para reinvindicar que no hay otro deporte donde siempre predomine la improvisación y la sorpresa.