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la ronda francesa

Holanda sigue con su festín en el Tour

Groenewegen se impone al esprint en una etapa demasiado larga y con poca historia

Sergi López-Egea

El holandés Groenewegen celebra su triunfo.

El holandés Groenewegen celebra su triunfo. / AFP / MARCO BERTORELLO

Un 12 de julio de 1971, tal día como este viernes, Luis Ocaña llenó de tristeza miles de hogares españoles y el corazón de muchos niños que comenzaron a descubrir el Tour gracias a sus hazañas y también por sus desgracias. Vestido de amarillo y noqueado Eddy Merckx, se estampó en el descenso de Menté. Una placa recuerda el accidente en la curva de la maldita cumbre pirenaica. 

Un 12 de julio del 2019, 48 años después, el Tour llegaba a Châlon sur Saône, la ciudad donde nació Nicéphore Niépce, que no era ciclista, sino inventor, el creador de la fotografía, sin cuya aportación no habría sido posible adivinar quién había conseguido la victoria en la séptima etapa. ¿Acaso Dylan Groenewegen? ¿Tal vez Caleb Ewan? Con una calidad impresionante que nunca pudo imaginar el creador de la fotografía el triunfo tuvo color holandés, en una ronda francesa que se viste muchos días de naranja. Los Países Bajos ya llevan tres victorias, las tres (dos individuales y la contrarreloj por equipos) como obra y gracia del conjunto Jumbo.

Poco, o nada más, aportó la jornada más larga de este Tour; nada menos que 230 innecesarios kilómetros. Tampoco habría pasado nada por acortar un poco la jornada que todos los líderes -con Giulio Ciccone de amarillo- se tomaron como día de recuperación tras el titánico esfuerzo del jueves por los Vosgos y pensando en el azote del Macizo Central que ilumina la Grande Boucle este fin de semana. Para empezar este sábado, desde Mâcon, la ciudad natal del futbolista Antoine Griezmann, hasta Saint Etienne, y el domingo, con llegada a otra villa con pasaporte deportivo, Brioude, el lugar donde nació un Romain Bardet en horas bajas.

Landa, en buena forma

Con montañas en el horizonte, con una prueba que ya mira de reojo a Geraint Thomas, con una ronda francesa que se anima con un Mikel Landa, concentrado y confiado en sí mismo, el Tour abre su libro de gestas y recuerda que el 13 de julio, tal día como este sábado, era la fecha preferentemente señalada por Miguel Induráin para poner su sello personal, un día destinado a las mejores exhibiciones del único corredor de la historia que ha ganado cinco veces de forma consecutiva en París (Lance Armstrong está eliminado de toda referencia oficial).

Un 13 de julio, Induráin consiguió en Alençon su primera victoria en una contrarreloj, en 1991, en el año 1. Otro 13 de julio, 1992, año 2, se ganó el principal apodo que lo acompañó a lo largo de su carrera deportiva. Lo llamaron 'El Extraterrestre' por la contrarreloj, propia de otra galaxia, como si fuera un Jedi, que realizó en Luxemburgo, la mejor de su vida y una de las más grandes desde que se creó el Tour en 1903.

Hautacam, dos caras, dos destinos

Y otro 13 de julio, 1994, año 4, Induráin protagonizó su mejor ascensión para dejar a las primeras de cambio el Tour perfectamente sentenciado bajo la niebla de Hautacam, el mismo lugar, aunque con sol, donde en 1996 se despidió del sueño del sexto Tour, el día en que Bjarne Riis superaba las más fieras rampas del monte de los Pirineos con el plato de su bicicleta. Ver para creer. 

Todas las clasificaciones en la página oficial del Tour.