Ir a contenido

Patrocina:

El auge del ciclismo femenino

Las chicas del pedal

Corren en el Movistar y afrontan la nueva temporada ciclista con la misma ilusión y medios tecnológicos que sus compañeros y estrellas masculinas

Sergi López-Egea

Las corredoras del Movistar, durante la concentración que llevaron a cabo en la localidad alicantina de Calp.

Las corredoras del Movistar, durante la concentración que llevaron a cabo en la localidad alicantina de Calp. / MIGUEL LORENZO

Un café; sí, un café, que puede ser solo, con leche y hasta un te o chocolate. Es la recompensa, el fruto por más de cinco horas de entrenamiento. Pagarán las perdedoras y las ganadoras lo saborearán como si fuera una copa de vino de la mejor cosecha. El reto no es otro –tramo de carretera, más bien una avenida, controlado al tráfico– que ser las más rápidas entre los dos equipos que se forman. Una acción divertida para romper el tedio del entrenamiento y a la vez para practicar las llegadas y la táctica a seguir para intentar romper una carrera ciclista en el momento de mayor intensidad.

Las perdedoras pagarán. El reto se le ocurre a Jorge Sanz, el director del equipo femenino del Movistar, en el tercer día de concentración de la escuadra, en Calp, buscando el sol de la costa alicantina, convivencia y a la vez entrenamiento de cara a una temporada que las chicas, al igual que los chicos, sin ya apenas diferencia en el enfoque profesional del año ciclista recién estrenado, esperan realizar con el mayor de los éxitos.

Las ciclistas del Movistar, en el interior de la caravana del equipo / mIGUEL MORENO

Son las 12 mujeres que mueven los pedales del Movistar, las que compartieron en diciembre con los compañeros masculinos unas jornadas de convivencia cerca de Pamplona para sentirse tal cual, misma ropa, misma preparación, misma bicicleta, mismos avances tecnológicos y hasta muchas carreras conjuntas, sobre todo las clásicas del norte de Europa. 

"Las carreras se preparan igual que la de los chicos pero son más divertidas", dice el director Jorge Sanz

Es el segundo año del conjunto Movistar femenino. Un segundo año en el que el equipo crece siempre dirigido por Sanz, hijo de Enrique quien fue mecánico de confianza de Pedro Delgado y Miguel Induráin, en los inolvidables años de oro del Reynolds y el Banesto. SanzUnzué de segundo apellido, también forma parte de la estirpe navarra ligada al deporte –Eusebio Unzué, su tío es el mánager de toda la estructura ciclista y su otro tío, Juan Carlos, fue portero y entrenador del Barça–. 

Ya están en marcha; un coche por delante y otro por detrás. Hay tres chicas a las que se les distingue porque su uniforme es diferente. Llevan las banderas de su país y así se identifican por ser las campeonas de España (Eider Merino), Francia (Aude Biannic) y Polonia (Malgorzata Jasinska). Y como en todos los grupos hay la más joven, Paula Patiño, que en unos días cumple 22 años y es la gran promesa de Colombia. "En mi país es un honor llevar este maillot porque es el mismo de Nairo Quintana", dice orgullosa mientras se lía con su trenza que no hay forma de colocar dentro del casco.

La hora del entrenamiento

El día de la visita de este diario también las acompañaba Carlos Verona, del conjunto masculino del Movistar, y quien estaba junto a su familia aprovechando el sol alicantino para entrenar y hasta Clàudia Galicia, corredora y esquiadora catalana con notable éxito tanto con la bici de montaña como con las tablas.

La reunión previa al entrenamiento de la jornada en Calp / MIGUEL LORENZO

Así que todas y todos ya estaban prestos y dispuestos para vivir un entrenamiento que, ciertamente, en lo monótono y divertido, nada tenía de diferente a los que unas semanas antes había efectuado el Movistar masculino con ValverdeMikel LandaQuintana y tantos otros más acostumbrados a los focos y el contacto mediático. Y cuando llegaba el repecho, dependiendo de las habilidades con las rampas, unas iban más rápidas que otras. "Ellas tienen el talento y nosotros solo tenemos que proporcionarles el material y la tecnología para que lo aprovechen al máximo". Así lo explica Sanz mientras presenta al grupo de sus colaboradores en un equipo que este año tiene a Sebastián Unzué (hijo de Eusebio) como mánager y en el que figuran dos mujeres, la preparadora física Iosune Murillo, y la fisioterapeuta Irati Otxoteka.

Alba Teruel busca su bicicleta antes de salir a entrenar / MIGUEL LORENZO

"Todavía –añade Sanz– la mayoría de equipos femeninos están dirigidos por hombres pero ya empieza a ver directoras deportivas. La verdad es que las carreras se preparan de forma similar a las masculinas, aunque nosotros todavía llevamos solo un coche a diferencia de las pruebas masculinas donde van dos. Lo cierto es que los equipos más potentes ya utilizan en sus estructuras femeninas toda la tecnología y la experiencia desarrolladas en el campo masculino".

100 días fuera de casa

¿Y cómo son las carreras? "De momento aún son más divertidas que las masculinas, porque suele haber menos control, pero cada vez el trabajo de equipo se parece más". En unos años, lo que parecía imposible no hace mucho, se verán pelotones con equipos trabajando para neutralizar escapadas, a las gregarias dejándose la piel por las jefas de fila y, desgraciadamente, como sucede entre los chicos, ataques demasiado cerca de la zona de vallas, en los últimos kilómetros, para quitar espectacularidad a las ofensivas épicas de antaño.

Ahora aún es época para soñar en un año, que las llevará a estar en algunos casos más de 100 días fuera de casa y hasta 60 de competición y a recorrer con sus bicis, entre competición y entrenamientos, más de 20.000 kilómetros. Casi nada. Son las chicas del pedal.

TRES PROTAGONISTAS

Lorena Llamas: "Quiero ser la mejor escaladora"

Lorena Llamas, junto a la piscina del hotel de concentración en Calp / MIGUEL LORENZO

La ciática, como sucede siempre, fue inoportuna. Pero Lorena Llamas (Igualada, 27 de octubre de 1987) no podía suponer que la dolencia, la que le impidió rendir como habría deseado en la Mitja Marató de Granollers, por allá el 2012, iba a provocar un cambio espectacular tanto en su vida deportiva como profesional.

Con las zapatillas corría rápida, por supuesto. Sin embargo, en aquella época ni podia imaginar que seis años después, ya en el 2018, se convertiría en una ciclista profesional y ahora, en el 2019, en una de las abanderadas del conjunto femenino del Movistar.  Su contacto con el ciclismo comenzó encima de una 'mountain bike', "simplemente para terminar la salida comiendo butifarras con los amigos", por los alrededores de Igualada. Fue terrible. No podía dominar la bici y le costaba mantener el equilibrio entre tantas piedras. De hecho, el ciclismo de montaña, ni antes ni ahora, le ha entusiasmado porque enseguida que se montó en una bici de carretera, sobre buen asfalto, se inició un idilio tan intenso que ahora ya se impulsa a convertirse en uno de los referentes de la escalada femenina. "Me gustaría ser la mejor escaladora", la que pelea por llegar la primera a las mejores cumbres ciclistas del planeta, la que ya ha peleado en cimas como el Zoncolan italiano.

"Sabía que el ciclismo, ser una profesional de la bici, podía quedar en un sueño. Deseaba que fuese una realidad por lo que cuando recibí una llamada no dudé ni un instante en dar el sí". Ocurrió a finales del verano del 2017. Ya hacía unos meses que, sin descubrir el secreto mejor guardado, Eusebio Unzué, mánager del Movistar, comenzaba a avanzar algún dato que ponía al descubierto el proyecto de crear un equipo femenino a la imagen y semejanza del masculino. Fue Jorge Sanz, ahora su director, quien llamó a Lorena. "Yo ya llevaba dos años con la selección catalana, pero seguía con mi profesión, donde, por cierto, estaba muy bien valorada". 

Trabajaba en tareas administrativas en un supermercado. Tras acabar la llamada con Sanz llamó a su madre. "Le dije que sería corredora profesional. '¿No es lo tuyo? Pues vive tu sueño', me contestó". Y fue allí donde el deseo ciclista se hizo una realidad. 

Mavi García: "Mi madre me dice que vaya despacio"

Mavi García, en el gimnasio / MIGUEL LORENZO

Mavi García (Marratxi, Mallorca, 2-01-1984) no le gusta el frío. Hay corredoras a las que les entusiasma el agua y el clima gélido para demostrar ser las mejores. Ella, en cambio, como le sucedió por ejemplo al gran Miguel Induráin, disfruta con el calor. Eusebio Unzué quería una líder para su conjunto femenino y pensó en una deportista que, hasta que sintió la llamada profesional de la bici, destacaba en los duatlones. Llevaba tres años corriendo en el conjunto del Bizkaia-Durango, pero seguía alternando el ciclismo con el duatlón. 

"Ahora estoy disfrutando más que nunca sobre la bici. Durante mucho tiempo, sobre todo cuando me dedicaba al duatlón, corría, sobre todo, por los premios. Dependías de tu estado de forma y hasta de tener suerte con las contrincantes". Y, sobre todo, driblar las caídas. Se ha llevado algunos sustos y su madre, lejos de disfrutar, solo se siente tranquila cuando Mavi la llama y le dice que la carrera ya ha terminado. "Mi madre, preocupada, siempre me dice que vaya despacio". Ella, como cualquier otra corredora profesional, sabe que eso es imposible y que muchas veces, sobre todo en las bajadas, hay que arriesgar.

"En una sola conversación me decidí convertirme plenamente en una corredora profesional. Me llamó Unzué me ofreció un contrato. No me lo pensé dos veces". Está convencida de que en un futuro no muy lejano el ciclismo femenino comenzará a provocar la misma pasión que el masculino. "Avanzamos poco a poco, tampoco sería lógico hacerlo de la noche a la mañana". Ahora nota que la gente se fija más, que se divierte en las carreras femeninas y que cada vez hay más chicas apasionados con el ciclismo. "Antes cuando entrenaba jamás nadie me decía nada, ahora con este uniforme me animan y, sobre todo en las redes sociales, en Instagram, he notado un brutal aumento de actividad". 

Mavi García ya cuenta con una decena de victorias en su palmarés; dos (una de ellas el campeonato de España de contrarreloj) conseguidas el año pasado en las filas del Movistar. Pero, difícilmente, por mucha experiencia, que la tiene, ni por los triunfos que le depare el futuro, su madre podrá sentarse tranquila y disfrutar de las gestas de su hija. Una madre es una madre.

Sheila Gutiérrez: "El ciclismo es dar el infinito"

Sheila Gutiérrez, en un momento de tranquilidad durante la concentración del Movistar / MIGUEL LORENZO

Los adoquines tienen una cultura ciclista especial en países como Francia, la patria de la París-Roubaix, o Bélgica, el alma del Tour de Flandes. Hace siglos que se espera una victoria masculina española en este terreno. Pues Sheila Gutiérrez (Logroño, 1-1-1994) lo consiguió en el 2016, en la clásica Le Samyn donde, en territorio belga, se rindieron a su rapidez todas las grandes figuras extranjeras.

Ese día se ganó un puesto de honor en el ciclismo y hoy es el gran fichaje del Movistar 2019, una corredora joven de futuro brillante que la escuadra de Telefónica presenta para las carreras de un día y para que vuelva a ganar una etapa en la Corsa Rosa, el Giro femenino.

Cuando en el 2018 Unzué creó su estructura femenina y se empezó a repasar la nómina de corredoras enseguida se vio que faltaba una, que no estaba Sheila, la ciclista que un día le gustaría despertarse vistiendo el jersey arcoíris que ahora luce su compañero Alejandro Valverde. En las redes sociales se hace llamar 'Sheilaarcoíris'. "Pero no es tanto por el sueño de vestirme un día con este jersey como que me gustan estos colores".

Riojana, de Varea, casi más un pueblo que un barrio de Logroño, comenzó a enamorarse del ciclismo cuando sus tíos Begoña y José Mari la animaron a inscribirse en la Escuela Municipal de Ciclismo que dirigen. Fue como un flechazo, tanto que ahora expone su amor al ciclismo ante la atenta mirada de niños y niñas de la Rioja. "Visito escuelas riojanas y animo a los niños a enamorarse de este deporte".

Calcula que este año entre los compromisos con su equipo y con la selección española estará al menos 77 días fuera de casa en los que recorrerá, unido a los entrenamiento, alrededor de 25.000 kilómetros. "El ciclismo es dar el infinito de ti misma. También sirve para compartir experiencias. Es un deporte diferente, pero el día que deje de ser profesional lo que deseo es dedicarme a la educación especial, mi otro reto al margen de la bicicleta". Pero aún le aguardan muchas metas y éxitos ciclistas.