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COMIENZA EN MÁLAGA

Una Vuelta a España con estilo

La ronda española exhibe músculo desde el sábado con su personalidad, figuras y ocho llegadas en alto

Sergi López-Egea

Alejandro Valverde, en el pasado Tour.

Alejandro Valverde, en el pasado Tour. / AGENCIAS

El músculo de la Vuelta, que empieza este sábado en Málaga, tiene fibras diferentes a las del Tour. Desde hace unos años, una vez la carrera se asentó y exhibió su propia personalidad, ha vuelto a cautivar al aficionado a este deporte con una más que interesante presencia de seguidores en las llegadas y puertos claves y unas audiencias que, en el conjunto de España, se asemejan y hasta algunos días ganan a las del Tour. En el 2017, por ejemplo, televisivamente, la ronda española superó a la francesa en TVE.

La Vuelta se empezó a gustar a sí misma cuando a partir de esta década encontró e incorporó pequeños puertos de montaña, en algunos casos hasta calles inclinadas, que rompían los esprints masivos y que permitían al espectador disfrutar desde el primer día de la lucha entre los favoritos de la general quienes, bajo ninguna circunstancia, se permitían esconderse en la clandestinidad del pelotón y se veían obligados a situarse en un primer plano, como sucederá, por ejemplo, el próximo domingo, en la segunda etapa, que llega al enclave malagueño del Caminito del Rey.

El cambio de fechas

La ronda española fue desde 1995, cuando cambió las fechas de primavera por las del final del verano, hasta hace unos pocos años, una carrera a la que acudían, casi siempre de muy mala gana, los corredores que suspendían en el Tour, como el alumno que debía aprobar en septiembre los examenes que no había superado al finalizar el curso. Pero desde que Carlos Sastre se presentó a la salida de la Vuelta en el 2008, tras llegar de amarillo a la capital francesa, y posteriormente Chris Froome, tras ganar el Tour, todo comenzó a cambiar y, ahora, solo se ausentan de la carrera los que están lesionados de verdad, como ha sido lamentablemente el caso de Mikel Landa.

Llegadas explosivas con porcentajes que superan el 20% son la marca de la prueba

La Vuelta comienza el sábado una andadura de sur a norte que incluye ocho llegadas en alto y otras nueve metas inéditas. La ronda española huye, a diferencia del Tour, de los típicos ‘monumentos’ ciclistas de toda la vida, como el Tourmalet, que crean glamur pero donde no ocurre nada destacable desde hace unos cuantos años. Y en cada edición apuesta por llegadas asfixiantes, casi cuestas para cabras montesas, donde los ciclistas se retuercen, donde los porcentajes superan el 20 por ciento, pero donde la pendiente obliga a ir tan lento, a menos de 10 kilómetros por hora, que resulta imposible abrir diferencias entre los principales favoritos. Y, en este marco, se encuentran por ejemplo, las llegadas previstas a La Camperona (etapa 13, en los valles mineros leoneses), Les Praeres (etapa 14, en Asturias), el monte Oiz (por encima de Bilbao, etapa 17) o el coll de la Gallina (en Andorra, en la que debe ser la penúltima y más decisiva jornada de la prueba).

Los diseños del pasado

Si se observan los diseños habituales de las tres grandes rondas hasta inicios de esta década los trazados eran muy parejos, con muchísimo llano, dos puntos fuertes de montaña en la segunda y la tercera semana, un kilometraje abultado en muchos días de aparente calma y unas contrarrelojes muy largas que definían la general mucho más que los días de montaña. Llegó la Vuelta redujo kilómetraje, comenzó la moda de presentar etapas cortísimas (un ejemplo que ha copiado más el Tour que el Giro) y, sobre todo, disminuir el número de contrarrelojes para que fuesen menos decisivas, sabedores de que las audiencias no suelen ser las mejores en este tipo de etapas. Este año solo hay la ‘crono’ inicial de Málaga, con 8 kilómetros, y la de Torrelavega, en la tercera semana, y con tan solo 32.

"La Vuelta tendrá la incertidumbre e intensidad necesarias para que se convierta en la prueba más impredecible del calendario mundial"

Javier Guillén

Director de la Vuelta

"La Vuelta 2018 va a ser una carrera con la pasión que toca y con la incertidumbre e intensidad necesarias para que se convierta en la prueba más impredecible del calendario mundial", adelanta Javier Guillén, director general de la prueba y principal artífice del cambio de estilo que la carrera ha vivido esta década.

Las estrellas

La prueba se presenta con el Alejandro Valverde de siempre –será su 11ª Vuelta- y con otros tres vencedores de la carrera que ganó el murciano en el 2009 (Vincenzo Nibali, dorsal uno y triunfador en el 2010, Fabio Aru, 2015, y Nairo Quintana, 2016), la baja esperada de Froome, que corrió el Giro, pero con buena parte de la flor y nata del pelotón mundial como Richie PorteSteven KruijswijkSimon YatesThibaut PinotPeter SaganIlnur ZakarinDavid de la CruzEnric MasFabio Aru y Dan Martin. ¿Quién ganará? Tan impredecible acertarlo como adivinar en junio el triunfo en el Tour de Geraint Thomas, que lleva semanas celebrando la victoria en París con los amigos galeses.

La sentencia, en los montes de Andorra

La sentencia deberá llegar en el extranjero, en lo que ya suele ser desde hace años la visita habitual de la Vuelta a los territorios andorranos, a la decisión de los Pirineos. Desde hace días los visitantes estivales al principado de Andorra se encuentran con grandes carteles, distribuidos y colocados por las autoridades gubernamentales del país en los que informan que el desenlace de la Vuelta será en este pequeño enclave pirenaico.

"Viu el desenllaç" (vive el desenlace) se informa a los visitantes para que no se pierdan los días 14 y 15 de septiembre las dos determinantes etapas (antepenúltima y penúltima de la prueba) con llegadas a La Rabassa, pero, sobre todo, con la jornada tan corta como peligrosa, de tan solo 97 kilómetros, entre Les Escaldes y el coll de la Gallina pero que incluye dos ascensiones a Beixalis, otras dos a La Comella y una a Ordino. El deseo de la organización es que la carrera no llegue sentenciada a Andorra, para que el vencedor 2018 se decida en unos montes que un día Carlomagno conquistó.

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