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Tour de Francia: Los Alpes pendientes de la batalla Sky-Movistar

Froome proclama su buen estado de forma, Landa se recupera de las heridas, Valverde llega como el mejor favorito de la general y Quintana se conciencia para atacar en la gran cita alpina de tres días

Sergi López-Egea

Chris Froome atiende a un aficionado, a las puertas de su hotel en Chambery.

Chris Froome atiende a un aficionado, a las puertas de su hotel en Chambery. / JEAN-PIERRE CLATOT

Los más veteranos seguidores de ciclismo seguro que se acuerdan de un corredor que se llamaba Lale Cubino. Fue a finales de los 80 y principio de los 90 un brillante escalador, capaz de destacar en cualquier cordillera: los Alpes (cuyas cumbres saludan desde este martes a los ciclistas del Tour 2018), los Pirineos y hasta los Apeninos. Estando en carrera, cuando abría la persiana o retiraba las cortinas de la habitación del hotel que ocupaba, miraba al cielo. Y solo que viera una nube, solo que asomara una pizca de agua, su semblante cambiaba. Odiaba el mal tiempo y enseguida, como a muchos otros corredores amantes del sol y el buen tiempo, le entraban dolores por todo el cuerpo.

Mikel Landa le sucedió algo parecido este lunes. Descansaba en uno de los mejores y más caros hoteles con vistas al fabuloso lago de Annecy, allí donde Alberto Contador ganó, de amarillo, su única contrarreloj del Tour (2009). Había llegado de noche, después de volar, como el resto de participantes, desde Lille. Annecy, como todas las ciudades francesas, vivía hipnotizada por la locura de ganar la Copa del Mundo de fútbol. Así que se fue a la cama con el ánimo de que no le dolieran demasiado las heridas, testimonio de su caída entre tramos de adoquines.

"No me han dolido mucho las heridas y hasta he podido sudar subiendo un puerto"

Mikel Landa

Ciclista del Movistar

Sin embargo, cuando vio el día soleado, no solo notó que el cuerpo se alegraba, sino que se concienció para ser uno de los protagonistas en esta batalla de tres días por los Alpes, donde su equipo, el Movistar, debería llevar la iniciativa de la contienda ciclista ante un Sky, de la mano de Chris Froome y sin olvidar la pieza táctica de Geraint Thomas, segundo de la general, que ya avisó en los adoquines de Roubaix que quería mover la carrera, el árbol del Tour, como se acostumbra a decir, para ver si empezaban a desprenderse los frutos maduros, los ciclistas más cansados.

Solo uno ganará en París

Con Landa, sin lesiones importantes y feliz por llegar a su territorio, con Nairo Quintana, que necesita reivindicarse como líder del Movistar y con Valverde, en todas partes y esperando acontecimientos, el Movistar debe destapar en tres al jefe de filas, porque solo uno de sus tres líderes puede llegar triunfador a París. Por mucho que prime, y cada vez más, la estrategia de equipo, el ciclismo sigue siendo un deporte de éxitos individuales.

"Si el Movistar tiene tres líderes, nosotros somos dos: Thomas y yo"

Chris Froome

Ciclista del Sky

"Pude descansar bien, no me dolieron demasiado las heridas y solo me resentí de los golpes al inicio del entrenamiento, aunque luego pude hasta sudar subiendo un puerto", reivindicó un animado Landa. Este martes le aguarda, sobre todo un ascenso al inédito Plateau des Glières, la cima de los republicanos aragoneses, con 1.800 metros a través de una pista sin asfaltar. A él y al resto de contrincantes. Porque de la batalla Movistar-Sky pueden sacar provecho otros rivales, ya que al menos seis corredores que no son de estas escuadras (Nibali, Roglic, Dumoulin, Bardet, Urán y Martin) aspiran a la victoria.

"Estoy en la forma que quería estar y soy muy optimista. Si el Movistar tiene tres líderes, nosotros somos dos: Thomas y yo", aviso de Froome. La batalla comienza esta martes.

Todas las clasificaciones en la página oficial del Tour.

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