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LA SEGUNDA ETAPA DE MONTAÑA DEL GIRO

El Gran Sasso sentencia a Froome

El ciclista británico cede otro minuto en un Giro que domina Simon Yates y que se le pone muy cuesta arriba al líder del Sky

Sergi López-Egea

Simon Yates, el líder del Giro.

Simon Yates, el líder del Giro. / TWITTER MITCHELTON TEAM

Chris Froome no está para ganar el Giro. Como si fuera un libro abierto con todas las letras a la vista, el ciclista británico evidencia en cada etapa de la ronda italiana que en vez de ir hacia adelante va de mal en peor. No se vislumbra un paisaje, una etapa concreta en las dos semanas que quedan de competición, para apostar por un Froome de rosa. Y hasta parece recomendable que el líder del Sky, siempre que supere el problema que realmente le azota, una amenaza de suspensión por dopaje, comience a pensar más en París que en Roma, más en ganar el quinto Tour que un primer Giro que ya se aventura como un reto imposible. Ya está a 2.27 minutos del líder Simon Yates.

No se le ha visto bien en ninguna etapa clave. En la contrarreloj inicial de Jerusalén tuvo la excusa de la caída; en la primera cuesta siciliana cedió segundos, y en el Etna resistió como pudo. Sin embargo, en cuanto se ha encontrado con una subida con más chispa, este domingo en el Gran Sasso de Italia, Froome se ha venido abajo para ceder otro minuto, para evidenciar que su pedalada está lejos de la de su compatriota Yates, la 'maglia rosa', consistente y gallarda, que ganó la etapa, reforzó el liderato y proclamó que es capaz de plantar batalla a Tom Dumoulin, apagado también en el Gran Sasso, pero que por lo menos pudo salvar el tipo.

Con muchas dudas

Froome, la verdad, lleva tiempo, a pesar del doblete logrado el año pasado con las victorias de París y Madrid, sin ser ese corredor ejecutor; el que hacía añicos el Tour subiendo Aix-3-Domaines, dejando a todos fuera de combate en el Ventoux, o destruyendo el Tour 2015 en la primera cuesta de los Pirineos, en La Pierre de Saint Martin. El año pasado no se le recuerda ni un solo ataque consistente en la montaña francesa y nunca se sabrá qué habría sido de la historia de la ronda francesa del 2017 si Alejandro Valverde no se cae y se destroza la rodilla en la salida de Düsseldorf.

Pero es que además, en la Vuelta, Froome se dedicó más a controlar que a atacar confiando en la contrarreloj de Logroño y conocedor de que jamás, pese a su empeño e inconformismo, Alberto Contador, el gran héroe de la prueba, sería capaz de recuperar el tiempo perdido en la 'pájara' de Andorra, en la temprana tercera etapa de la ronda española.

La fórmula Dumoulin

Yates, en estos instantes, está a años luz de FroomeDumoulin correrá a su estilo porque sabe que puede ceder unos segundos pero jamás hundirse en la montaña y es capaz de administrar como el mejor de los contables la renta que consiga en la contrarreloj que parte de Trento. Y Yates, tras su victoria en el Gran Sasso, dejó patente que es el hombre fuerte de la carrera. El que ya no necesita atacar -ni un demarraje consistente de los líderes se vio subiendo el Gran Sasso- porque sus contrincantes caen del árbol del Giro como si fueran fruta madura. Y, por si fuera poco, para romper las almas italianas, Fabio Aru no anda mucho mejor que Froome, quizás aún peor, y encomendar la patria ciclista local a las piernas del voluntarioso Domenico Pozzovivo parece un gesto de extraordinaria fe. El Giro descansa este lunes; un buen día para meditar y pensar en el futuro, sobre todo Froome.

Todas las clasificaciones en la página oficial del Giro.

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