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LA RONDA ESPAÑOLA

Un Froome invicto en la Vuelta a España ejerce de Induráin

El jersey rojo se refuerza con una victoria en la contrarreloj de Logroño ante la cita de Los Machucos

Sergi López-Egea

Chris Froome durante la contrarreloj de Logroño.

Chris Froome durante la contrarreloj de Logroño. / EFE / JAVIER LIZÓN

Miguel Induráin habla con Chris Froome detrás del podio de la Vuelta. El cinco veces campeón del Tour, una vez más que el británico, de momento, charla en castellano con el líder de la ronda española. Lo felicita por la victoria en la contrarreloj de Logroño, todavía más líder de la carrera si ya no lo era bastante.  Gesticula el excorredor navarro –o quién sabe si todavía ciclista porque el domingo subió el Tourmalet y Hautacam– sobre la manera de ir en bici del británico y le da la enhorabuena por la victoria. Hasta tres veces le da las gracias Froome a Induráin. "Gracias, gracias, gracias, Miguel". Y se despiden, de campeón a campeón, de contrarrelojista a contrarrelojista, de dominador de los 90 al ciclista que marca una época en la segunda década del siglo XXI.

Chris Froome y Miguel Induráin, en Logroño / josé jordán (AFP)

Porque este martes en Logroño Froome ejerció de Induráin para brillar de nuevo, para actuar concentrado, sin ponerse nervioso, casi pausadamente. ¿Los rivales van marcando mejores tiempos en la primera fase de la etapa? Qué más da. Por los territorios de la Navarra de Induráin, hasta la entrada en la Rioja, había repechos y sabía Froome que si sus rivales, llámense Wilco Kelderman, Vincenzo Nibali, Ilnur Zakarin y, por supuesto, Alberto Contador, se esforzaban al máximo, luego, ley de vida, pagarían el derroche cuando la carretera fuera más llana, cuando él pudo colocar el plato de 58 dientes, una brutalidad, que le permitió circular sin problema por encima de los 50 kilómetros por hora.

Líder desde el tercer día

No hay quien pueda con Froome, invicto en esta Vuelta porque desde que tomó el jersey rojo en Andorra, ya en la tercera etapa, nadie ha podido arrebatárselo, ni siquiera un ciclista perdido en la general fruto de una escapada consentida. Y, sin embargo, Nibali (ahora ya a dos minutos) no se rinde, como tampoco lo hace la revelación de la carrera, un holandés llamado Kelderman y que ya ha movilizado a la prensa de su país, y ni mucho menos Zakarin, aquel ciclista ruso, de creencias musulmanas, alto y espigado que siempre pelea por el Giro, aunque sin suerte, sobre todo por las caídas.

Alberto Contador llega a la meta de Logroño / josé jordán (AFP)

Contador, en cambio, es otra cosa. Él es diferente, hasta el punto de cumplir en Logroño con una contrarreloj perfecta que al menos le sirvió para que los decibelios de la meta, en la famosa plaza del Espolón, crecieran de forma maravillosa y la gente se sintiera feliz unos minutos, porque cuando el corredor madrileño cruzó la línea de llegada todavía Froome, Kelderman, Nibali y Zakarin estaban disputando la contrarreloj y el público se sintió feliz con la momentánea victoria de Contador.

"Ya me gustaría haber sentenciado la Vuelta en la contrarreloj, pero quedan aún cuatro etapas, sobre todo la de este miércoles en Los Machucos y sé por experiencia que si te descuidas todo puede cambiar de repente".

“Ya me gustaría haber sentenciado al Vuelta pero sé que si te descuidas todo puede cambiar de repente”

Chris Froome

Líder de la Vuelta

Froome es el mismo que saluda y habla con Induráin, el que pacientemente cumple con más de una de hora de protocolo por su triunfo de etapa, por su liderato y porque también es el jefe de la regularidad y la combinada y sobre todo por atender a cuantas televisiones le solicitan entrevistas antes de acudir a la obligada conferencia de prensa. Pero a la vez es el Froome que no se fía de sus contrincantes aunque sabe que no solo deben derrotarlo a él si no a su potente equipo Sky. Y menos cuando sabe que este miércoles le aguarda una trampa peor si cabe que la que le espera el sábado en el Angliru, que ya conoce de haberlo subido en el 2011.

El infierno verde

Porque Los Machucos, en Cantabria, encierra en una carretera estrecha donde no caben dos coches en paralelo, rampas que se acercan al 30% con tramos de hormigón, partidos en horizontal para facilitar el ascenso de los coches. Terrible... un infierno de color verde.

Todas las clasificaciones en la página oficial de la Vuelta.

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