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NUEVA MONTAÑA EN LA RONDA ESPAÑOLA

Solo Contador aguanta a Froome en la Vuelta a España

El ciclista madrileño y el jersey rojo vuelven a marcar la diferencia esta vez en el Xorret de Catí

Sergi López-Egea

Alberto Contador observa a Chris Froome, que llega a la meta de Xorret de Catí junto a Jesús Hernández, que iba en la fuga.

Alberto Contador observa a Chris Froome, que llega a la meta de Xorret de Catí junto a Jesús Hernández, que iba en la fuga. / EFE / JAVIER LIZÓN

Un horno debajo de los tubulares, el asfalto rugoso y la bici que parece no avanzar. Alberto Contador, al frente del grupo de los favoritos, y Chris Froome, como siempre en la Vuelta, como si llevara un viejo motor diésel al que le cuesta arrancar, ¡ah cuándo entra en rodaje!  Entonces no hay nadie, excepto el ciclista madrileño, que pueda seguirlo. Golpe a golpe, segundo a segundo, ni un regalo, al enemigo ni agua y quizá, subiendo por el Xorret de Catí, cima alicantina castigada por más de 30 grados, con Contador convertido más en un aliado que en un rival del jersey rojo.

Contador, como en la subida a la ermita de Santa Llúcia, como en el Garbí, siempre es el que toma la iniciativa, el que rompe las hostilidades, el que atosiga y da primero a los adversarios de Froome. A todos, a Esteban Chaves, que parece ir de más a menos, y a las dos estrellas italianas, Vincenzo Nibali y Fabio Aru, que no se rinden pero que ceden ante la furia de Contador, y también a David de la Cruz, que resiste entre las figuras. Contador da primero y como si pusiera los condimentos le sirve el ágape de la Vuelta a Froome, que solo tiene que rematar.

No se rendirá

Froome sabe que Contador no se rendirá y Contador sabe que llegará hasta el podio si sigue así, sin perdonar un solo día, pero sin prisas. Pero, ¿fallará Froome? Quizás el consuelo que le queda a Contador –distanciado siempre a más de tres minutos del británico– es que las prisas de Froome por restar el máximo tiempo a los rivales es porque duda de su respuesta en la tercera semana. En el Tour se le suele empachar la fase final de la prueba. Y por esta razón todo el tiempo que tenga en el zurrón bienvenido sea.

Chris Froome, en el podio de la Vuelta, en Xorret de Catí / jaime reina (AFP)

Hubo un momento, a poco de coronar el Xorret de Catí (apenas 4 kilómetros de subida pero rampas que alcanzaban casi un 20% de desnivel), en el que Contador decidió tomar aire ante un Froome que parecía ascender propulsado por un motor fueraborda. "Decidí tomar un poco de aire y bajar 3 o 4 piñones (más velocidad a la bici) y pude cerrar el hueco", explicó el madrileño.

La indigestión de Andorra

Contador lamenta su indigestión de Andorra. "Ya ha quedado claro que fue un espejismo", dijo detrás del podio. Ha quedado claro que la tragedia del Principado, la que lo marcará toda la Vuelta, fue como una pesadilla de una sola noche. Pero, si bien parece que puede recortar tiempo al resto de favoritos, solo ganaría la Vuelta ante una crisis monumental de Froome, lo que ahora parece como una circunstancia imposible.

Triunfo de Alaphilippe

 "No necesitaba atacar pero marcar diferencias siempre es bueno.Poco a poco voy ganando tiempo y también sé que en algún momento Contador y yo deberemos colaborar entre nosotros", festejó Froome, cuyo dictatorial equipo, el Sky, dejó partir una vez más a una fuga que no los inquietaba, donde estaba el ganador de día Julian Alaphilippe.

Todas las clasificaciones en la página oficial de la Vuelta.

Julian Alaphilippe triunfa en Xorret de Catí / jaime reina (AFP)

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