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Bouhanni reconforta al Cofidis con un gran triunfo en la Volta

Marc Soler se vuelve a exhibir y muestra todo su poderío a las órdenes de Valverde

Sergi López-Egea

Aún no hace un año Nacer Bouhanni ganó en el Critérium del Dauphiné, mientras preparaba un Tour que no llegó a correr, con el más bello de los esprints que nunca había disputado. En aquella ocasión vio que las casacas del Katusha eran las mejores para impulsarlo hacia la victoria. Este jueves, en Igualada, comprendió que sus rivales del FDJ, equipo francés como el Cofidis, eran los apropiados para conducirlo a la gloria. Y hasta tuvo tiempo de levantar los brazos y tocar con el pecho el sol, el lema de su patrocinador, que lleva impreso en el pecho. Pero, a diferencia de lo que hizo en Francia en junio del año pasado, no lanzó puñetazos al aire porque en aquella ocasión corría entristecido. Se acababa de morir su gran ídolo, Muhammad Alí, cuyo póster contemplaba de pequeño en su habitación de Épinal.

Bouhanni es un tipo curioso y casi único en el mundo del ciclismo. Sus abuelos emigraron de Argelia y se establecieron en Épinal, una población de los Vosgos, donde él nació hace 26 años, a los pocos días de ganar Greg Lemond su tercer y último Tour. Parte de su entrenamiento se basa en el boxeo. Afirma que le quita tensión y le proporciona una gran mejora cardiovascular. Porque de hecho él quería ser boxeador de pequeño, aunque su padre le quitó la idea de la cabeza, lo hizo madurar como corredor, lo apuntó a la Gendarmería y se convirtió en el campeón militar de Francia. La Gendarmería, como la Guardia Civil en España, pese a ser un cuerpo policial, tiene estructura militar.


Pero cuando anda enfadado mejor no cruzarse con él. Una vez, en el Tour de Turquía, siendo Bouhanni un novato y Alessandro Petacchi, el patriarca de los esprints, el viejo velocista italiano entendió que el jovenzuelo francés lo había cerrado y le lanzó un puñetazo. Y por la espalda. Grave error, porque Bouhanni dormía en su mismo hotel y anduvo toda la noche buscándolo. Petacchi ni se atrevió a bajar al comedor a cenar. Al día siguiente, cara a cara, con Bouhanni más calmado, Petacchi admitió su error. "No vuelvas a hacerlo nunca más", le dijo Bouhanni. Desde entonces nadie le estornuda en un esprint. En Igualada, logró su tercera victoria en la Volta, El lunes, en Calella, se tuvo que conformar con la segunda plaza al perder la victoria ante el italiano Davide Cimolai, segundo en Igualada, por escaso margen.

Venció después del gran espectáculo que Marc Soler, el ciclista de Vilanova i la Geltrú, protagonizó tras coronarse el Turó del Puig. Alejandro Valverde, su jefe de filas, le dijo que probase con una decena de kilómetros para meta, que rompiera el pelotón, que lo hiciera todo añicos. El murciano se lanzó a su estela y Chris Froome no quiso perderse la función que finalizó a cinco kilómetros de la meta, a 5.000 metros del triunfo anunciado de Bouhanni.

Tejay van Garderen llegará este viernes de líder a la salida de Valls, camino de Lo Port, en lo que supone la etapa reina de la Volta 2017, en una jornada en la que no se espera que haya los problemas de ayer, cuando tuvieron que neutralizarse los primeros 58 kilómetros por la nevada que caía en La Cerdanya.

Todas las clasificaciones en la página oficial de la Volta.