En busca de un protector para los frenos de disco

El sector de la bicicleta teme que el veto en eventos y competiciones fulmine lo que creían un floreciente mercado

Markel Irizar, con frenos de disco, durante la Vuelta 2015.

Markel Irizar, con frenos de disco, durante la Vuelta 2015. / TREK TEAM

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Sergi López-Egea
Sergi López-Egea

Periodista

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El sector de la bicicleta en España está profundamente preocupado con la crisis suscitada por el veto a los frenos de disco en competición, que puede fulminar de forma casi inesperada lo que se consideraba como un floreciente mercado, que suponía hasta ahora el 10% de las nuevas bicis pero con una proyección a corto plazo que alcanzaba el 30% de la facturación. Sin el escaparate de las grandes figuras profesionales y con la negativa federativa a autorizar el uso de estas bicis en las principales marchas cicloturistas, el futuro de estos modelos es muy incierto.

Tan preocupadas están las grandes marcas del sector, que este martes uno de las principales fabricantes españoles de bicicletas convocó a sus directivos para plantear las medidas a tomar a partir de ahora. La Asociación de Marcas y Bicicletas de España (AMBE) mostró su inquietud a través de un comunicado y afirmó que se estaba trabajando aceleradamente para encontrar “las posibles mejoras y las adaptaciones necesarias tanto para la competición profesional como para los aficionados al ciclismo”. Estas “adaptaciones” pasan por colocar unos protectores a los frenos de disco que eviten el contacto con la piel de un ciclista caído y le provoque cortes, como los que sufrió Fran Ventoso, corredor del Movistar, durante la disputa de la París-Roubaix. Las marcas están trabajando a todo ritmo para hallar un sistema que garantice la seguridad y permita pedalear tranquilamente a los cicloturistas afectados por la medida.

Las ventas de los nuevos modelos  solo suponen aún un 10 por ciento de la facturación total

LA PRIMERA MEDIDA DE LA UCI

Precisamente el accidente del ciclista cántabro provocó la prohibición del sistema de frenado por parte de la Unión Ciclista Internacional (UCI) y las respuestas posteriores de otras federaciones, como la francesa y la española, que ampliaron la restricción al campo aficionado. “En ningún instante y bajo ninguna circunstancia temporadal o transitoria la federación española ha autorizado o permitido el uso frenos de disco en todos y cada uno de los eventos federados de carretera organizados bajo su amparo”. Y en esta nómina se encuentran 70 marchas cicloturistas avaladas por la entidad.

Sin embargo, la situación es mucho más compleja puesto que centenares de pruebas, desde marchas a paseos en bici, que se llevan a cabo por todo el país, se celebran al margen del control federativo y los inscritos pueden participar con el tipo de bicicleta que les dé la gana. La respuesta de las compañías aseguradoras, cuya alarma en Francia desencadenó la prohibición dictada desde París, es otra de los dolores de cabeza de los organizadores.

BAJO EL AMPARO DE CONTADOR

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Las grandes firmas  trabajan a todo ritmo para hallar un sistema que evite cortes por caídas

Las firmas del sector necesitan que los profesionales muestren sus modelos. En España fue tan grande el impulso que Lance Armstrong dio a la firma estadounidense Trek, antes de su caída en desgracia, que todavía hoy sigue manteniendo una cota de mercado del 23,19%, en segunda posición, por detrás de Specialized (27,24% del total de las ventas de bici). ¿Y qué ciclista utiliza esta marca estadounidense? Pues es fácil adivinarlo: Alberto ContadorOrbea, que patrocina al equipo profesional del Cofidis, se sitúa en tercera posición, como primera marca española con un 17,9% del mercado. Todas estas marcas, ayudadas por los comercios, veían un futuro brillante con los frenos de disco para el usuario. “Estamos convencidos que tarde o temprano este tipo de bicis se acabará implantando con las soluciones en las que ya estamos trabajando”, añadió la patronal del sector. 

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