Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Comportamientos y discursos

El Parlament obligará a los diputados a firmar un compromiso con la igualdad y contra el racismo

La Mesa aprueba la constitución del nuevo grupo de trabajo en equidad de género, que incluye también el antiracismo y no discriminación

PSC, Junts, ERC, Comuns y CUP se comprometen a sancionar los discursos de odio pese a no incluirlo en la reforma del reglamento

Aliança Catalana aprovecha la reforma del reglamento del Parlament para ganar protagonismo

El president del Parlament, Josep Rull, durante la reunión de la Mesa con la vicepresidenta Raquel Sans y el secretario Juli Fernández

El president del Parlament, Josep Rull, durante la reunión de la Mesa con la vicepresidenta Raquel Sans y el secretario Juli Fernández / BERNAT VILARÓ (ACN)

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Gisela Boada

Gisela Boada

Barcelona
Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

Uno de los retos del nuevo Parlament desde el arranque de la nueva legislatura ha sido la gestión y el control de los discursos de odio en el hemiciclo. Si hasta ahora los diputados debían firmar un documento de compromiso de tolerancia cero frente a la discriminación y el acoso, fuentes del Parlament han explicado que ahora la Cámara catalana les obligará a firmar un nuevo texto que amplía los compromisos e incluye el rechazo a la xenofobia, la islamofobia y el antisemitismo, entre otros. Se trata de un nuevo acuerdo contra el racismo en la institución, "tanto en los discursos como en los comportamientos", pero que también recoge otras problemáticas discriminatorias como el edadismo o el capacitismo.

En la misma línea y tal como explicó el presidente del Parlament, Josep Rull, en una entrevista con EL PERIÓDICO, la Mesa ha aprobado este miércoles constitución del nuevo grupo de trabajo de equidad, que ya se puso en marcha en la pasada legislatura en el marco de la aprobación del 'Pla de Igualtat de Gènere', que caducó en 2023 y que está prorrogado hasta la creación de uno nuevo. Hasta ahora el equipo se centraba en la lucha a favor de la igualdad de género y contra el acoso, pero el grupo de trabajo "ampliará su alcance", para dar cabida a la lucha por otros tipos de discriminación. Así, el nombre pasará a ser 'Grup de Treball en Equitat de Gènere, Antiracisme i No-Discriminació' (GEGAN), es decir, se añaden los conceptos "antiracismo" y "no-discriminación". Por esta razón, han matizado voces del hemicilo, ha sido necesario la redacción y firma de un segundo compromiso "más amplio".

Para que los grupos parlamentarios puedan formar parte del futuro equipo de trabajo es necesario que todos los miembros firmen ambos compromisos -el de tolerancia cero ya existente y el nuevo-. Este grupo, que se constituirá durante el próximo mes, estará formado por una persona de cada grupo parlamentario -que será propuesta por el mismo-, además de otros miembros como las personas de la Mesa asignadas para esta materia; una persona en representación del Consell de Personal; un letrado del Parlament; un interlocutor del Gabinete de Presidencia; y un técnico de Igualdad de la Cámara.

Nuevas minorías en el Parlament

El siguiente paso que se tendrá que dar es la ejecución y aprobación del nuevo plan de igualdad (2024-2027), un documento que previsiblemente también abarcará más sensibilidades que el actual, más allá del género, y con la mirada puesta en las minorías dentro del hemiciclo. La realidad social cada vez penetra más en el Parlament, y ejemplo de ello es que en esta legislatura ha entrado por primera vez una mujer gitana -Susana Martínez (PSC)-, que se suma a otros ejemplos de minorías que se reflejan ahora en la Cámara, como el caso de Najat Driouech (ERC), primera mujer musulmana en recoger una acta de diputada en 2018, y Ennatu Domingo (Junts), que es de las pocas mujeres negras en ocupar este espacio a lo largo de la historia.

Más allá de la propia composición, desde el Parlament entienden que el nuevo contexto y "marco normativo", especialmente europeo, obliga a actualizar las "herramientas" contra la discriminación. La entrada de Aliança Catalana, el partido independentista xenófobo, y la consolidación de VOX con 11 diputados, ha supuesto un replanteamiento de la lucha en favor de la igualdad.

Si bien el propio president Rull ya ha mostrado su compromiso con interrumpir discursos de odio en los plenos -además de expresar su voluntad de que todas las intervenciones susceptibles de vulnerar derechos sean revisadas a posteriori para una posible penalización-, los propios grupos parlamentarios también se han puesto manos a la obra para tratar de minimizar estos ataques. PSC, Junts, ERC, Comuns y CUP revalidaron al inicio del mandato su "cordón sanitario" con la extrema derecha en un texto que recogía el compromiso de "sancionar", mediante el reglamento del Parlament, los discursos de odio y los diputados que no firmasen el compromiso de tolerancia cero a la discriminación. Sin embargo, esta cuestión no fue incluida en la reforma del reglamento que pactaron días más tarde los mismos partidos, al tratarse de un tema muy controvertido por la cercana frontera al derecho de la "libertad de expresión".