Obras arquitectónicas
No está en París, está en Catalunya: el monumento rojo que construyó Eiffel y fue a parar a esta histórica ciudad
El arquitecto francés estuvo a cargo del diseño y fabricación de varias infraestructuras en Girona
El Papa sí hablará en catalán en la bendición de la torre de Jesús de la Sagrada Família

Turista admirando la Torre Eiffel. / Ian Langsdon / EFE

La Torre Eiffel es uno de los monumentos más emblemáticos y reconocidos del mundo. Fue construida en 1889 como la puerta de entrada a la Exposición Universal de París y hoy es símbolo por excelencia de Francia y Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.
Lo que pocos saben es que una de las ideas de su arquitecto, Alexandre-Gustave Eiffel, era ubicarla en Barcelona; y lo que se sabe aún menos es que Eiffel hizo sus primeras obras en Catalunya, no en la capital, pero sí en Girona.
Peixateries Velles en Girona

El puente de las Peixateries Velles (Girona). / Josep Coll
El puente de las Peixateries Velles, también conocido como el puente Eiffel o de Palanques Vermelles, es una construcción que se alza sobre el río Onyar (el río que cruza Girona de sur a norte). Sus denominaciones hacen referencia al mercado de pescados que se ubicaba antiguamente en la zona y a su estructura de hierro, pintada de un rojo intenso, sobre la que muchos turistas han tenido la oportunidad de sacarse una foto.
El puente fue construido unos años antes que la Torre Eiffel, en 1877, con un presupuesto de tan solo 22.500 pesetas, lo que vienen siendo hoy unos 135 euros de entonces.
Y la empresa encargada fue Gustavo Eiffel de París, que también es autora de varias obras de la red ferroviaria de Renfe, como el puente sobre el río Tajo en Cáceres y los puentes Hacho y Gor en Granada, aparte de algunas marquesinas de estaciones importantes como la de San Sebastián (Guipúzcoa) o Santander (Cantabria).
Mas Gorgoll en Palamós

Pont de Mas Gorgoll / Albert Esteves/Pobles de Catalunya
En la Costa Brava, más concretamente en Palamós (Baix Empordà), también pasa inadvertida una de las obras de Eiffel: el puente de Mas Gorgoll (o Pont del Rellotge). Para el observador curioso solo basta con detenerse unos segundos y contemplar sus líneas ferrosas para empezar a detectar ciertas similitudes con la torre parisina. No obstante, la realidad es que Eiffel nunca pensó que iba a acabar aquí.
A finales del siglo XIX, el ferrocarril conquistaba nuevos territorios como símbolo de modernidad y vanguardismo. Siguiendo esta línea, Catalunya quiso diseñar su propio entramado ferroviario, empezando por la línea Mataró-Barcelona y, poco a poco, esta se extendió hasta llegar a la Costa Brava, donde surgió la idea de conectar la capital no solo con Barcelona, sino con Francia.
Para lograr su cometido, la Compañía del Ferrocarril se puso en contacto con el incipiente arquitecto francés Gustave Eiffel, que justo estaba pasando unos días en la ciudad y, de este modo, terminó convirtiéndose en el responsable del diseño y la construcción de hasta ocho puentes de Renfe.
El traslado de Mas Gorgoll
El puente de Mas Gorgoll fue construido en 1878 y sirvió inicialmente para conectar el Parc de la Devesa de Girona -el parque urbano más grande de Catalunya, situado entre los ríos Ter, Onyar y Güell- con la avenida Ramon Folch, donde se encuentra el Palacio de Justicia. Hablamos en pasado porque, con el paso del tiempo, la afluencia de trenes y el aumento de cargas, la infraestructura necesitó una remodelación.
Visto que el ayuntamiento había decidido deshacerse de ella, en 1963 el ingeniero Josep Maria de Toca decidió negociar con los propietarios del puente para llevárselo a Palamós, su pueblo.
Y lo logró, aunque el traslado no fue tan fácil: como el puente ocupaba 18 metros de largo y los 6 metros de ancho, necesitó algunos permisos especiales y dos viajes para que llegara. Finalmente, el 24 de junio de 1969 volvió a ser inaugurado, pero bajo un nuevo nombre: puente Devesa.
Un puente de uso corriente
El Devesa se ha convertido en un testigo silente del paso del tiempo. Desde su apertura, ha cambiado mucho. Actualmente, se encuentra en una urbanización a las afueras de Palamós. Ha pasado de ser un símbolo de modernidad a una infraestructura convencional y de uso corriente en la que nadie repara. De hecho, tiempo después de su traslado, la humedad empezó a corroer su estructura, removiendo su pintura original azul.
No fue hasta hace 7 años cuando el ayuntamiento de la localidad empezó a tomar cartas en el asunto: se intervino para sacar el óxido y evitar las humedades y se repintó la estructura del mismo rojo que el puente de las Peixateries de Girona. Aunque el nuevo aspecto no ha conseguido darle más fama, sí se puede ver en una placa metálica a quién pertenece la obra: Eiffel Constructeurs.
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