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Paraje extraordinario

Este es el pueblo abandonado que esconde una gran 'muralla china' y se encuentra a menos de una hora de Lleida

Se puede acceder a pie, en coche o a través de una ruta acuática

Descubre un mirador de ensueño en uno de los pueblos más bonitos de Catalunya y del mundo: ideal para visitar en familia

Pasarelas sobre el vacío y aguas turquesas: la ruta en Catalunya que compite con el Caminito del Rey

La Muralla de Finestras.

La Muralla de Finestras. / Sílvia Martín / Wikipedia

Patricia López Avilés

Patricia López Avilés

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A lo largo del tiempo, las diferentes civilizaciones han dejado su huella en el planeta mediante construcciones extraordinarias que reflejan sus valores, creencias y formas de vida.

Desde la precisión de las pirámides de Egipto hasta la grandeza del Coliseo de Roma o la elegancia del Taj Mahal, cada una de estas obras nos invita a viajar a épocas y contextos muy diferentes.

Estas maravillas no solo impresionan por sus dimensiones o por la dificultad de su construcción, sino también por todo lo que simbolizan: son testimonios fundamentales de la evolución de la arquitectura, la ingeniería y el arte.

Un paisaje insólito

De hecho, muchas personas sueñan con visitar las siete maravillas del mundo al menos una vez en la vida, ya sea por admiración, curiosidad o por el deseo de contemplar de cerca algunos de los monumentos más emblemáticos de la historia.

Sin embargo, estos viajes no siempre están al alcance de todos los bolsillos y para muchos suponen un gasto difícil de asumir.

Aun así, no hace falta salir del país para descubrir paisajes y lugares que despiertan la misma sensación de sorpresa. De hecho, en España se ubica la llamada Roques de la Vila o 'Muralla China' del pueblo ya deshabitado de Finestres, que hace de frontera natural entre Huesca y Lleida, en plena sierra del Montsec.

La Muralla de Finestras.

La Muralla de Finestras. / Sílvia Martín

Toda una aventura

Las curiosas piedras emergen del embalse de Canelles, que fluye entre ambos territorios. Esta maravilla natural se originó a consecuencia del movimiento de las placas tectónicas, que hizo que la piedra caliza se levantara en forma de barrera vertical.

Además, entre las paredes rocosas se encuentran la ermita de Sant Vicenç de Finestres y las ruinas de un castillo medieval en el punto más alto de la muralla, las únicas construcciones hechas por el ser humano.

No obstante, llegar hasta esta maravilla española sin coche es toda una aventura. Desde Lleida, las posibilidades son limitadas: se puede acceder a pie, mediante una larga ruta de senderismo, o a través de un recorrido acuático.

Una ruta curiosa

La ruta por el agua comienza en el embarcadero de Corçà (La Noguera, Lleida), desde donde se puede iniciar el camino en barco o en kayak.

Durante el trayecto, se navega por aguas de un color turquesa intenso, rodeadas de imponentes paredes rocosas, con las ruinas de la Torre de les Conclues dominando la entrada al paisaje.

Para quien busca una experiencia más aventurera, también existe la opción de salir desde el Congost de Mont-rebei (Pallars Jussà, Lleida) y hacer una ruta larga en kayak.

DCIM\101MEDIA. TURISME - EMBASSAMENT DE CANELLES

EMBASSAMENT DE CANELLES / DDG_EXTERNAS

A pie o en coche

La opción a pie es para los senderistas más experimentados, ya que es una ruta muy larga y exigente de todo un día. El inicio está en el aparcamiento de la Masieta, el punto de acceso catalán al Congost de Mont-rebei, y después hay que seguir una serie de indicaciones:

  1. Primero, hay que atravesar todo el congosto de Mont-rebei.
  2. A continuación, se debe pasar la frontera autonómica por el puente colgante del Seguer hacia Aragón.
  3. Posteriormente, se suben las famosas pasarelas de madera de Montfalcó.
  4. Finalmente, desde el Albergue de Montfalcó, se siguen los senderos y las indicaciones que conectan a través de la montaña con el pueblo de Finestres (unas 4 o 5 horas solo la ida).

También se puede acceder en coche: para llegar por el acceso más cercano y directo se debe atravesar el límite provincial hacia Huesca por la carretera N-230. El truco consiste en acceder desde el sur, utilizando el desvío del pueblo de Estopiñán del Castillo (Ribagorza, Huesca), y tiene una duración de unos 50 minutos.