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Repoblación en la montaña

El pequeño pueblo del Pirineo que tiene 35 nuevos vecinos por una apuesta de vivienda pública y acuerdos con propietarios privados: un alcalde comprometido

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Vivienda en la Vansa Fórnols.

Vivienda en la Vansa Fórnols. / Miquel Spa

Andrea Valenzuela García

Andrea Valenzuela García

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El ayuntamiento de este pueblo ha llevado a cabo una estrategia municipal para favorecer el crecimiento demográfico que ha dado un gran resultado. Incluso, ya han agotado todas las viviendas de titularidad municipal que había disponibles.

Es por ello por lo que ahora apuestan para que los propietarios privados vendan los hogares en desuso.

35 nuevos habitantes

Se trata del municipio pirinaico de la Vansa Fórnols, en la comarca del Alt Urgell, Lleida, con 189 habitantes registrados en 2025, según el Idescat.

Antes de las actuaciones, en 2021, el Ine registraba 156 habitantes.

Desde las primeras iniciativas hasta ahora se ha conseguido atraer 35 nuevos vecinos a la población.

Con tal de conseguirlo, la Diputació de Lleida ha destinado una línea de ayudas por valor de 3,5 millones de euros.

Primeras actuaciones

El alcalde de Vansa Fórnols, Pep Camps Torrens, inició en 2022 una estrategia integral para frenar la despoblación y, así, favorecer el crecimiento local mediante la oferta de nuevas viviendas.

La primera actuación por parte del ayuntamiento fue la compra del edificio Hortal en Cornellana, una localidad del municipio que implicó la venta de nueve pisos y alrededor de 20 personas viviendo en ellos.

Para esto, la Diputació de Lleida otorgó el 73% de los costes, que supuso 83.250 euros. La misma institución aportó el 91% de los costes para mejorar las viviendas sociales, que equivale a un importe de 100.000 euros.

También se instalaron placas solares en los hogares públicos para reducir las facturas eléctricas de los nuevos inquilinos y el ayuntamiento ofreció una subvención destinada a la rehabilitación o reforma de las residencias.

Propiedad privada

Hasta el momento, el alcalde se centraba en gestionar las propiedades del ayuntamiento, pero ya no quedan más para ofrecer. Por este motivo, ahora buscan incentivar a los dueños de casas y pisos particulares para que alquilen o vendan las viviendas que no usan.

Sin embargo, no es tan fácil que estos accedan a venderlas, ya que muchos consideran que el gasto de la reforma es mayor a los ingresos que puedan ganar después, y otros no aceptan por miedo a impagos o a desperfectos.

Para ello, el ayuntamiento busca que los propietarios les cedan sus inmuebles para poder actuar como mediador y responsable y, así, garantizar el cobro y el buen estado de la vivienda.

Ahora están en trámites de firmar el primer contrato entre el ayuntamiento, una inmobiliaria y el propietario privado.