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Turismo

Un pequeño pueblo de Catalunya hace del invierno su mayor atractivo turístico

A la población no le afecta la reducción de flujo turístico

Descubre el pueblo más alto de Catalunya: se ubica en los Pirineos y destaca por sus rutas de senderismo, paisajes y patrimonio cultural

Vivir con más de un metro de nieve en el pueblo más alto de Catalunya: la rutina extrema de sus dos únicos vecinos

Imagen de Bellver de la Cerdanya, precioso pueblo situado en el Pirineo catalán.

Imagen de Bellver de la Cerdanya, precioso pueblo situado en el Pirineo catalán. / ACN

Andrea Valenzuela García

Andrea Valenzuela García

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La temporada baja de turismo en Catalunya, por lo general, es en invierno. Sin embargo, hay un pequeño pueblo en el que el atractivo es, precisamente, este. Y las bajas temperaturas de esta estación.

Lo que se busca durante los meses más fríos del año son los entornos naturales, un paisaje donde desconectar, como los lagos y bosques abiertos; además del silencio, que es precisamente el atractivo turístico.

Con las primeras grandes caídas de temperatura del año, el paisaje cambia completamente: la escarcha acompaña las orillas de las calles, el agua de los lagos tiene un tono más oscuro y la nieve ocasional atrae a todos los turistas que buscan un panorama totalmente diferente al turismo de ciudad. Con esto, la temporada alta ha dejado de ser verano.

El valor de este pueblo se encuentra en el silencio, la quietud... todo lo contrario que hay con la típica afluencia de turistas durante los meses más cálidos.

El frío no es un problema

La población sigue funcionando en invierno mientras otras se quedan completamente vacías, principalmente porque la temperatura no es un problema, los turistas buscan el frío, los paisajes sin florecer y no esperan que las temperaturas sean suaves.

Además, la accesibilidad es sencilla aún con las heladas o la nieve, y los servicios como alojamientos y restaurantes están abiertos todo el año, ya que la oferta se ajusta.

El atractivo pueblo catalán

Se trata de Bellver de Cerdanya, en la comarca de Baja Cerdanya, Lleida. Se encuentra rodeado por el parque natural del Cadí-Moixeró y es uno de los pueblos catalanes que adquiere más encanto en los meses más fríos, entre diciembre y marzo.

Los visitantes no lo consideran como una alternativa al verano, sino como otro tipo de experiencia, que permite repartir mejor las visitas turísticas.

El elemento que más se suele valorar del pueblo es el silencio. Destaca, sobre todo, el número de visitantes, que no es muy elevado, el poco tráfico y la actividad humana reducida.

Actividades

No hay un horario estricto de actividades. El día comienza con la salida del sol y termina cuando este se va, que es temprano, por lo que los días no son largos.

Uno de los puntos atractivos son los lagos, pero no solo por las vistas y las fotos: existen muchas rutas circulares, paseos y miradores en puntos elevados que recorrer, ya que la mayoría no hacen grandes rutas.

El Valle de Ingla es uno de los más visitados y con más encanto. En este, se encuentra un conjunto rupestre declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Los alojamientos suelen tener todas las facilidades pensadas para el descanso y pasar tiempo en el interior. La gastronomía local es atractiva, por los productos de proximidad y los platos calientes.

Los deportistas también pueden practicar actividades como senderismo, deportes de nieve u otros de aventura.

Para los que quieren hacer un turismo más cultural, se encuentran muchas iglesias dignas de visitar como la de Sant Julià de Pedra, Santa María de Talló o Santa Eugenia de Nerellà, o el conjunto histórico del centro del pueblo.

Recomendaciones

Enero y febrero son los meses recomendados para visitar Bellver, cuando el invierno ya está consolidado en el paisaje. Aunque es recomendable consultar las previsiones meteorológicas.