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Folclore catalán

Este pueblo con encanto de Catalunya esconde una misteriosa leyenda: ideal para perderse por sus calles y descubrir rincones mágicos

El escudo de la localidad revela un pasado marcado por los cuentos y misterios

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Pratdip, el pueblo que esconde una leyenda.

Pratdip, el pueblo que esconde una leyenda. / Ximo Pons / Flickr

Patricia López Avilés

Patricia López Avilés

Barcelona
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Las leyendas son una parte fundamental del folclore catalán: las criaturas mitológicas y los cuentos terroríficos han conseguido atemorizar a la sociedad a lo largo de los años, unas historias se han ido transmitiendo de generación en generación hasta llegar a nuestros días.

El Simiot, un monstruo similar al yeti, el abominable hombre de las nieves, o el 'home dels nassos', personaje catalán al que le crecían tantas narices como días tiene el año, son algunos ejemplos de esta cantidad de seres que se esconden tras la mitología catalana. 

La criatura mitológica

Otra de estas criaturas es el dip, un perro demoniaco que da nombre al pueblo de Pratdip en el Baix Camp (Tarragona).

Y es que la leyenda cuenta que estos canes vampíricos se establecieron en la población. De hecho, su figura aparece en el escudo oficial de la localidad, así como en los retablos de una ermita cercana dedicados a la patrona local, Santa Marina.

Se dice que estas criaturas aparecían por la noche, para devorar a los animales de los establos o a cualquier persona que no estuviera en casa a la hora de dormir.

Convertido en vampiro

Cuando los ganaderos despertaban y veían al ganado muerto atribuían su trágico fallecimiento a los dips, que absorbían la sangre de los animales para alimentarse y dejaban las grandes marcas de sus colmillos en sus cuerpos.  

Estas criaturas son descritas físicamente como grandes perros negros, cojos de una pata, que se alimentan de sangre para sobrevivir. Además, tienen unos ojos saltones que iluminan durante la oscuridad de la noche para atemorizar a todo el que pase por su lado. 

Es más, en Pratdip existen también las ruinas de un castillo que la tradición oral local atribuye al hogar de residencia de Onofre de Dip, un señor feudal que fue convertido en uno de esos vampiros.

El festival del pueblo

Por ende, desde hace ya 10 años, la localidad celebra el Festival Pratdip llegendari, una feria que transforma el pueblo en un escenario escalofriante de historias y mitos relacionados con los dips.

Durante dos días de octubre, las calles se llenan de vida con actividades para todas las edades: recreaciones históricas, espectáculos con música, teatro, mercados y talleres infantiles.

Lugares emblemáticos

La fortaleza se ubica en la colina más alta del municipio y es considerada Bien cultural de interés nacional, aunque actualmente solo se conservan algunas paredes y partes parciales de las almenas de la edificación original.

El pasado medieval también se puede observar en las torres de defensa: Torre de Ca la Torre y la Torre del Capet.

Bajando por la calle del Molí, se llega a Els tres molins, un monumento medieval protegido como bien cultural de interés local formado por un conjunto de tres molinos hidráulicos.

Vistas de Pratdip, en Tarragona.

Vistas de Pratdip, en Tarragona. / Jorge Franganillo / Flickr

Un pueblo detenido en el tiempo

En el centro de Pratdip se halla la Plaza de la iglesia, donde se encuentran las torres y la iglesia de Santa María.

Debajo de la plaza se ubica el antiguo lavadero público, que usaban las mujeres del pueblo para lavar la ropa y como punto de encuentro.

A lo largo de la visita por el municipio se encuentran diferentes monumentos de interés patrimonial

Además, las arcadas y los porches de piedra repartidos por las calles, junto a la muralla invitan a adentrarse en un poblado que parece haberse detenido en el tiempo.