Descubre los siete Patrimonios de la Humanidad que se encuentran en Catalunya: desde conjuntos monumentales hasta fiestas populares
Las obras de Antoni Gaudí han sido las primeras en entrar en el listado oficial
Uno de los edificios más espectaculares del mundo está en Barcelona
Este es el pueblo catalán reconocido por la Unesco: destaca por su paisaje y gastronomía

Palau de la Música Catalana en Barcelona. / Kent Wang / Wikipedia

A medida que pasan los años, la humanidad va dejando su huella en el mundo a través de construcciones impresionantes que reflejan las diferentes culturas y creencias.
Desde la perfección geométrica de las pirámides de Egipto hasta la majestuosidad del Coliseo romano, pasando por la armonía de la gran muralla China, cada una de estas obras nos transporta a otro tiempo y lugar distintos.
Para visitar algunos de los Patrimonios de la humanidad no hace falta irse muy lejos: y es que Catalunya cuenta con seis conjuntos monumentales inscritos en la lista oficial de la Unesco.
Las obras del arquitecto catalán Antoni Gaudí han sido las primeras en entrar en el listado oficial. En 1984 fueron declarados Patrimonio de la humanidad el Parc Güell, el Palau Güell y la Casa Milà, todos situados en Barcelona.
En 2005 se decidió ampliar el título a otras cuatro edificaciones: la Sagrada Família, la Casa Vicens, y la Casa Batlló, junto a la cripta de la Colonia Güell, en Santa Coloma de Cervelló (Baix Llobregat, Barcelona).
Más adelante, en 1991 se añadió a la lista el Real Monasteri de Santa María de Poblet, fundado en 1151.
Localizado en la comarca de la Conca de Barberà (Tarragona), en el término municipal de Vimbodí y Poblet, es uno de los conjuntos monásticos más importantes de Europa y fue el panteón real de la Corona de Aragón hasta su extinción en el S.XV.
Algunos de los elementos más destacados del monasterio son la iglesia, un conjunto renacentista de alabastro blanco; la bella capilla gótica de Sant Jordi -edificada en la época de Alfons el Magnànim (s. XV)- y la puerta real, una grandiosa construcción gótica flanqueada por dos torres.

Reial Monestir de Santa Maria de Poblet (Vimbodí i Poblet). / Jaume Meneses / Wikipedia
En 1997 se añadieron a la lista de la Unesco dos construcciones barcelonesas de Lluís Domènech i Montaner, el Palau de la música y el Hospital de Sant Pau, dos obras maestras del Modernismo catalán que floreció a principios del siglo XX en Barcelona.
Ambos edificios son dos de las edificaciones más emblemáticas del arquitecto: el Palau destaca por su espectacular sala de conciertos llena de luz natural, mosaicos, vitrales y esculturas que convierten la música en una experiencia visual.
El antiguo Hospital de Sant Pau, por su parte, es un conjunto de 27 pabellones rodeados de jardines decorados con cerámica y detalles ornamentales que combinan funcionalidad y belleza.

Palau de la Música catalana. / Tudoi61 / Wikipedia
Ya en el año 2000 se incluyeron al listado el Conjunto Arqueológico de Tarraco y las Iglesias románicas del Vall de Boí (Alta Ribargorça, Lleida).
La ciudad de Tarraco, la actual Tarragona, es el asentamiento romano más antiguo de la península Ibérica y tuvo un papel muy importante en el diseño urbano romano, que sirvió como modelo para capitales provinciales del resto del mundo.
El Conjunto Arqueológico de Tarraco, uno de los más extensos conservados en España, está formado por 14 emplazamientos y monumentos situados en Tarragona y sus alrededores.
El Vall de Boí destaca por la concentración de iglesias de un mismo estilo arquitectónico, bien conservadas y en perfecta armonía con el entorno. Es más, todas las aldeas de este valle poseen como mínimo una iglesia románica de los siglos XI y XII.
El sexto Patrimonio de la humanidad catalán no es ningún monumento, sino que se trata de una fiesta, la Patum de Berga.
Sus orígenes se remontan a la segunda mitad del siglo XIV y es una representación popular de carácter religioso. Se celebra durante cinco días de la semana de Corpus Christi, entre finales del mes de mayo y finales del mes de junio.
La mezcla de gente, fuego, música y danza, la persistencia del teatro callejero medieval y de los componentes rituales la distinguen de las demás fiestas de la zona.
Finalmente, en 2010 se incluyeron los Castells, una de las tradiciones más originales del folklore catalán.
Consiste en la construcción de torres humanas de varios pisos de altura por grupos de personas que se colocan sucesivamente unos encima de los hombros de los otros.
Los castellers están organizados en colles castelleras, grupos de hombres y mujeres de todas las edades que se entrenan juntos durante todo el año para las actuaciones.

Castellers de Caldes de Montbui. / Albert Aguilera
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