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Paseo paradisiaco

La ruta a una hora de Barcelona ideal para hacer en otoño: encontrarás castillos, jardines botánicos y ermitas a pares

El itinerario es apto para todos los públicos y se puede hacer en una media de cuatro horas

El lugar a tan solo 75km de Barcelona donde se hablan más de 50 idiomas

Descubre un increíble parque natural en Catalunya: no te lo puedes perder en otoño

Monument a la Dona Marinera en Lloret de Mar.

Monument a la Dona Marinera en Lloret de Mar. / OSCAR GUTIERREZ / Flickr

Patricia López Avilés

Patricia López Avilés

Barcelona
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Catalunya puede presumir abiertamente de la cantidad de paisajes que nutren el territorio: desde la playa hasta la montaña, son miles los rincones que alberga esta comunidad autónoma.

Y es que se pueden hacer planes en cualquier estación del año: disfrutar de las mejores playas en verano, hacer escalada por los picos más altos de la región en invierno o hacer rutas de senderismo en otoño para divisar los paisajes vestidos de ocre.

Uno de estos itinerarios se encuentra en Lloret de Mar (La Selva, Girona) y sigue un camino por uno de los recorridos más bonitos de la costa hasta llegar a Blanes (La Selva, Girona).

Playas y acantilados

Se trata del camino de Ronda, situado a solo una hora en coche de Barcelona, concretamente el tramo desde Blanes a Lloret de Mar. El recorrido tiene una extensión de unas cuatro horas y una dificultad marcada como media, aunque es apta para todos los públicos.

Por esta ruta se puede disfrutar de la dualidad entre las playas más bonitas de Catalunya mezcladas con acantilados y paisajes boscosos, por lo que el otoño es la estación ideal para dejarte perder y encontrar la paz en este increíble camino.

El itinerario se puede iniciar en el Jardí Botànic Marimurtra, el primer punto de interés y una de las ubicaciones más especiales de Blanes. Declarado bien cultural de interés nacional, destaca por la abundancia de cactus y vegetación mediterránea.

Asimismo, se sitúa sobre los acantilados que bordean el mar, desde donde se pueden contemplar algunas de las vistas panorámicas más espectaculares de la costa.

Jardín botánico Marimurtra.

Jardín botánico Marimurtra. / Amante Darmanin / Flickr

A 27 minutos de los jardines se halla el Castell de Sant Joan de Blanes, una torre de 15 metros del S.XI envuelta por un recinto amurallado. 

Este emblemático baluarte ofrece una mezcla única de historia y vistas panorámicas impresionantes, desde donde, en días despejados, se puede vislumbrar la silueta de la montaña de Montjuïc de Barcelona.

Tras caminar ocho minutos más nos topamos con la Ermita de Santa Bàrbara, declarada Bien cultural de interés nacional.

La ermita forma parte de un conjunto de edificios que incluyen una torre de vigilancia costera y la casa del ermitaño. Los diversos elementos del conjunto se crearon en diferentes momentos entre los siglos XVI, XVIII y XX, y ahora parecen detenidos en el tiempo.

El siguiente punto, y el último de Blanes, es el jardín botánico Pinya de Rosa, a 14 minutos caminando de la ermita

Se trata de un espacio natural creado a mediados del siglo pasado que muestra una impresionante colección de plantas tropicales entre las que destacan los puntiagudos cactus, con más de 7.000 especies originarias de todo el planeta.

Jardín botánico Pinya de Rosa.

Jardín botánico Pinya de Rosa. / Czeva / Wikipedia

Siguiendo el itinerario y a unos 12 minutos del jardín botánico, encontramos la Ermita de Santa Cristina, el primer punto de interés de Lloret de Mar.

La capilla fue construida en el siglo XVIII para venerar a la patrona de Lloret, del mismo nombre. Este sitio también cuenta con dos espacios naturales magníficos, como son la playa de Santa Cristina y Cala Treumal.

La siguiente parada tras 25 minutos de caminata son los Jardines de Santa Clotilde, un rincón de paz y belleza donde el tiempo parece haberse detenido

Aquí se encuentra uno de los principales exponentes de los jardines novecentistas, erigido en 1919, donde se combinan la naturaleza, el paisaje y un notable conjunto escultórico de sirenas, bustos y animales.

Jardines de Santa Clotilde.

Jardines de Santa Clotilde. / OSCAR GUTIERREZ / Flickr

Más adelante, a 25 minutos, se halla el Castell de Sant Joan del XI d.C, que invita a explorar el pasado medieval de Lloret de Mar desde los restos conservados de la fortaleza. 

Este punto se eleva 60 metros sobre el nivel del mar y regala una panorámica fantástica del Mediterráneo. Para entrar, se debe comprar una entrada a un precio de 3,10 euros para adultos o 1,50 euros precio reducido (jubilados, carnet joven, carnet estudiante, carnet familiar, personas con discapacidad).

A 32 minutos se encuentra el penúltimo punto de interés del Camí de Ronda. Se trata del Castell d’en Platja i turó rodó, erigido entre 1935 y 1940. 

También conocido como el Castillo de Lloret, está incluido en el inventario de Patrimonio arquitectónico de Catalunya. Desde sus materiales hasta su estructura, ha capturado la atención de la mayoría de los visitantes, convirtiéndose así en uno de los elementos más fotografiados de la ciudad y en un símbolo del imaginario colectivo.

Castell d’en Platja.

Castell d’en Platja. / Hilton Teper / Wikipedia

Finalmente, el último atractivo para visitar es el Monument a la Dona Marinera, al final de la ruta -o inicio, si se empieza desde Lloret-. Esta escultura de bronce, de más de dos metros de altura, se levanta sobre un acantilado desde donde se puede ver toda la bahía del municipio.

La estatua es un homenaje a las mujeres de la antigua época marinera de Lloret de Mar, un momento de la historia en el que muchos hombres navegaban hasta las Américas en busca de fortuna mientras ellas se quedaban a cargo de la familia y la casa.

La tradición dice que el visitante que toque el pie derecho de la estatua mientras mira al horizonte verá sus deseos cumplidos.

Monument a la dona marinera.

Monument a la dona marinera. / OSCAR GUTIERREZ / Flickr