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Los 5 vinos favoritos de Javier Bañales, de Bodegas Martínez Lacuesta

  • Este experto y 'wine lover' que explica los vinos de maravilla tiene estas cinco elaboraciones en su 'top 5'

Javier Bañales, director general de Bodegas Martínez Lacuesta.

Javier Bañales, director general de Bodegas Martínez Lacuesta.

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Ferran Imedio
Ferran Imedio

Periodista

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En el reciente Barcelona Wine Week hubo muchas novedades. Una de ellas fue La Sucursal, con la que Bodegas Martínez Lacuesta celebra su 125º aniversario (un año retrasado por la pandemia) homenajeando la sede abierta en Madrid en 1910. Este vino elaborado con tempranillo de viñas viejas y cosechado en 2019 rompe la línea clásica de la firma riojana con una apuesta por el terruño, por la viña, y no tanto por la crianza, aunque ha pasado nueve meses en barrica y el resto en botella.

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En nariz, un punto mineral, fruta concentrada, violetas y tostados muy integrados y, en boca, como dice Javier Bañales, director general de la bodega, “es mano de hierro con guante de seda: potencia, carnosidad y estructura con el sello Martínez Lacuesta, es decir, clásico, fino, bien cosido, bien elaborado”. 

Un vino fino de Haro que forma parte de la lista de las elaboraciones favoritas de este experto ‘wine lover’ que se pirra por los clásicos. “Soy como el ciclista Alejandro Valverde, un clasicómano”, bromea. Estos son sus otros cinco vinos favoritos.

Textures de Pedra (Raventós i Blanc)

“Como bodega, por su tratamiento del vino, por su proyecto ecológico y por su calidad humano me parece perfecta. Es una familia a la que tengo mucha estima y siempre he sido amante de sus vinos. Este ‘blanc de negres’ es uno de lo que más me toca el alma porque fue uno de los espumosos que elegí para mi boda. Esa profundidad, ese equilibrio, esa concentración, esa finura, esa burbuja perfecta… Lo tiene todo. La gente debería descubrir el ‘blanc de negres’. ¿Cuánto pagaríamos por él si se elaborara en otro país?”.

Textures de Pedra (Raventós i Blanc).

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Planella (Família Joan d’Anguera)

“Cuando todo el mundo hablaba del Priorat, yo fui siempre muy fan del Monsant. Y conocí Joan d’Anguera hace años muchos años porque compartíamos importador. Entonces elaboraban vinos muy concentrados y la nueva generación comenzó a hacerlos muy fluidos, muy equilibrados, de seda, de abrazo. Planella está muy asociado al terruño, tiene las concentraciones justas, es muy pulido. Por el simple placer de beber vino, Planella siempre ha estado bien, y por eso ha sido recurrente en casa. La prueba es que, cuando lo he compartid,o siempre ha gustado, sean a gente avezada o a personas no entendidas”.

Planella (Família Joan d'Anguera)

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La Panesa (Emilio Hidalgo)

“En esta lista debe haber algún representante de mi pasión por el fino porque, para mí, Jerez es uno de los tesoros de nuestro país, es pasado, presente y futuro. La Panesa ofrece ese concepto de fino profundo, no el joven, en rama, el que te bebes rápido, no. Este es, como digo, profundo, largo, interminable, como si tomaras un whisky. Exhibe aromas a flor de manzanilla, a frutos secos, está todo tan bien hilvanado… Equilibrarlo es muy complicado y Emilio Hidalgo siempre lo consigue”.

La Panesa (Emilio Hidalgo)

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Reserva (Dominio del Águila)

“Para mí, este es uno de los iconos de Ribera del Duero, uno de los vinos por antonomasia de la denominación de origen: un reserva de viñas muy viejas elaborado por Jorge Monzón, que es uno de los grandes gurús de la enología y quien mejor entiende la Ribera, porque su padre fue viticultor y él también. Sigue haciendo vinos con el sistema tradicional. Él dice que los vinos deben tener sabor, pero no eso está reñido con la finura, y los suyos son así. Es un visionario porque sus vinos están buenos ahora pero tienen una capacidad de envejecimiento eterna. He trabajado casi 10 años en Ribera y he catado unos cuantos vinos, y en sus vinos siempre encuentras concentración de fruta con mucha frescura, potencia pero unas maderas hiperbien integradas en el vino, en una fusión perfecta, porque es un maestro de la crianza de vinos en barricas”.

Reserva (Dominio del Águila).

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San Vicente (Señorío de San Vicente)

“Este es el que considero más elegante de Rioja. Además, es un vino muy de mi vida, del he bebido varias añadas. Siempre muestra elegancia y buena evolución. La 2018 es muy joven aún: fruta, potencia, mucha elegancia… Pero coges un 2011, un 2010, un 2004…y es que son unos ‘gentlemen’. Dan la sensación de estar delante de un artista, de un escritor, de un pintor… Es elegancia pura: esas bocas superbonitas, superlargas. Un vino de meditar, uno de los grandes vinos de Rioja”.

San Vicente (Señorío de San Vicente)

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