Botellas impagables

Los 5 vinos fantásticos que ha probado el bodeguero Didier Belondrade (y que te darán envidia)

  • El francés, referente de la DO Rueda por la bodega que lleva su apellido, es un coleccionista de joyas enológicas que a menudo no se encuentran en el mercado. Estas son sus preferidas

Didier Belondrade, en la sala de barricas de su bodega homónima, en la D.O. Rueda.

Didier Belondrade, en la sala de barricas de su bodega homónima, en la D.O. Rueda.

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Ferran Imedio
Ferran Imedio

Periodista

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El francés Didier Belondrade es uno de los bodegueros de referencia no solo de la DO Rueda sino de toda España. Sus vinos blancos Quinta Apolonia y Belondrade y Lurton, y su rosado Quinta Clarisa son pura magia. Acaso porque los trabaja para conseguir lo que busca en cualquier copa: "Emoción". Porque, para él, beber un vino es "compartir emoción".

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"Para mí, ante todo, el vino no es una necesidad. Si tienes sed, ¡bebe agua! El vino es algo más... Es cultura griega o latina… Es el 'mare nostrum', el Mediterráneo". Para el experto, es un viaje con sus tres tiempos: "La elección con sus expectativas, el placer del disfrute y el recuerdo único porque es irrepetible".

¿Cuáles son sus vinos favoritos? Los que asocia a recuerdos únicos. "Un vino es la firma de un momento y por suerte tengo muchos recuerdos". Por suerte para él, tiene una bodega con auténticas joyas, y cuando no está en casa las busca en bodegas y restaurantes. Él elige estas cinco, algunas de coleccionista que no se venden en ningún sitio. Son estas.

Château Brane Cantenac Grand Cru 1920 (Château Brane Cantenac)

"En 2020, abrí este vino de la denominación de origen Margaux, en la región vinícola de Burdeos, para celebrar el 90º aniversario de mi madre en compañía de mis tres hijos. Pensaba que era de 1930, como ella, pero la sorpresa fue descubrir después de haberlo bebido que era de 1920, porque la etiqueta estaba muy, muy gastada. Nos sorprendió, teniendo un siglo, la 'juventud' que tenía, nos dejó alucinados. Cuando son tan viejos, los tintos cobran un color tirando a teja o anaranjado, pero este caso no era tan acusado; de hecho, aún tenía algo de rojo. El sabor era increíble, típico de los grandes vinos de Burdeos: siempre elegante, donde nada sobresale, con un equilibrio total. ¡Aún tenía algo de fruta bastante interesante! En definitiva, un ejemplo emblemático de lo que es un vino de alta gama de Burdeos".

Château Brane Cantenac Grand Cru 1920.

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Viña Real Reserva Especial 1951 (Cune)

"Este vino es del año de mi nacimiento. Recuerdo haber cenado con unos amigos en La Tahona, en Valladolid, una noche de febrero de 2013, lluviosa, con niebla, y quedarme a solas con el dueño del restaurante, José Luis Gil. Salió el tema del año en que nací y me dijo: "Es posible que me quede algún vino de esa añada". Y sacó este 'rioja'. ¡Era muy bueno! Me sorprendió porque en Francia casi no encuentro vinos buenos del año 51, supongo que fue una añada mala. En cambio, este Viña Real Reserva Especial tenía un nivelazo, aunque estaba algo más tocado que el Château Brane Cantenac Grand Cru 1920 del que te hablaba antes. Este tenía un color más de teja, pero había mantenido una buena acidez y exhibía equilibrio".

Vino Viña Real Reserva Especial 1951 (Cune).

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Contino Viña del Olivo 1998 (Viñedos del Contino)

"Este 'rioja' lo tomé en el restaurante Alquira (Tordesillas, Valladolid) en 2009 con mi amiga Marta Baquerizo [enóloga de la bodega Belondrade] y mi hijo Jean. Es curioso que casi todos los restauntes de Ribera del Duero solían tener vinos de la DO Rioja. Pero, cuando se produjo el 'boom' de los 'ribera', muchos establecimientos guardaron los 'riojas' y los vendían a precios muy muy asequibles. Por este Contino Viña del Olivo de 1998 pagué menos de 30 euros. ¡No sabían las joyas que tenían! Y este tinto, que proviene de una única parcela de viñas de tempranillo, es uno de los grandes de la DO Rioja. Equilibro total, color denso, aroma increíble, recuerdos a fruta madura... y un toque un poco afrancesado, con una finura excepcional".

Contino Viña del Olivo 1998.

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Vieux Télégraphe Rouge 1998 (Vieux Télégraphe 1998)

"Châteauneuf-du-Pape es mi denominación de origen favorita. Es muy pequeña, como la del Priorat. Y este es mi vino preferido. Cuesta cerca de 200 euros, pero es mi debilidad. Tengo una finca en Sevilla y muchas veces, de camino, paro en el restaurante Atrio (Cáceres) para tomar este vino o, si no lo tienen, otro de Châteauneuf-du-Pape. El Vieux Télégraphe Rouge es un tinto que nace de viñedos de canto rodado en la ladera del Ródano, en un clima continental. Es un vino de emoción, estructurado, con un color muy oscuro, muy fuerte, aunque no tanto como los de la DO Toro. Es un poco cálido pero con un equilibrio muy agradable, me encanta su estructura y su aroma de cereza de carne negra. En boca, resulta bastante largo y tiene una buena acidez que le permite envejecer muy bien, como la mayoria de los vinos de Châteauneuf-du-Pape. En mi bodega particular guardo botellas de 2000, 2001, 2005... Algunas en tamaño magnum. Mi hija Clarisse siempre me pide que el día que se case nos las bebamos a escondidas porque es de sus vinos favoritos. De hecho, recuerdo haberlo tomado con ella en 2005 después de la representación de la ópera 'Les contes d’Hoffmann' en el Teatro Antiguo de Orange, en el valle de Ródano...".

Vieux Télégraphe Rouge 1998.

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Palo Cortado VORS 30 años (Bodega Tradición)

"Me encantan los vinos de Jerez y la bodega Tradición, que ha empezado hace relativamente poco para ser de allí, unos 30 años, elabora unos botellas increíbles. Quizá soy excesivo si digo que gracias a ella me he reencontrado con los vinos de Jerez, pero lo siento así. Su palo cortado se puede tomar a cualquier hora del día (con un queso es un gran placer, por ejemplo). Es vino muy mimado porque hacen muy poca producción, y es muy elitista. En boca es fino, largo, con una amplitud y un retrogusto sensacionales".

Palo Cortado VORS 30 años.

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