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VIDEOCATA | Faugères 2017 de Domaine Leon Barral, un tinto "con encanto"

  • Benoît Valée, propietario del bar L'Ànima del Vi, elige este tinto natural del Languedoc elaborado con garnacha, cariñena y cinsault para la serie de catas dirigida por Jordi Cotrina

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Cata Mayor

A menudo no sabemos qué vino escoger en un restaurante o qué botella comprar en una tienda o supermercado. La oferta es tan amplia que resulta complicadísimo acertar a no ser que siempre elijas lo de siempre. Y si haces eso, te perderás muchas cosas joyas. Pero si te gusta descubrir, ¿qué haces? ¿Te lanzas a la aventura y te arriesgas a fallar, o acudes al consejo de un experto?

Si eres de los que confía en la sabiduría ajena, 'De cata con...' es tu lugar. Esta sección de 'Cata Mayor', el canal gastronómico de EL PERIÓDICO y el grupo Prensa Ibérica, al que pertenece este diario, acoge las recomendaciones de profesionales del mundo del vino a través de videocatas dirigidas por Jordi Cotrina.

Rastros salados en la boca

En esta ocasión, Benoît Valée, propietario del bar L'Ànima del Vi, elige Faugères 2017 de Domaine Leon Barral. "Lo elabora el viticultor que me enseñó en 2001 lo que era un vino natural", recuerda Valée, que hizo prácticas en su bodega justo después de salir de la escuela de enología de Burdeos. "Fue un cambio radical porque hacían todo lo contrario de lo que había estudiado". Ese aprendizaje le transformó hasta el punto que, desde entonces, solo consume vinos naturales.

Y este vino del Languedoc, "de una zona que por sus suelos de pizarra se parece al Priorat", es uno de los que más le gustan. Lleva un ensamblaje de garnacha, cariñena y cinsault, variedad, esta última típica del sur de Francia. "Dicen en Leon Barral que tiene todos los defectos enológicos que no se buscan en vinos convencionales. Pero eso hace que tenga particularidad y encanto".

"En la primera nariz -analiza Valée- es bastante animal. Al tratarse de un vino natural, necesita un momento de oxigenación para volver a vivir, porque lleva encerrado en la botella durante años". Una vez decantado, el experto destaca su "gran frescor, y eso que tienen un alto grado alcohólico [14,5º]". "Se nota también el 'frío' que puede dar también la pizarra, la sensación de piedra mojada, y después vienen las notas de fruta casi confitada, de ciruela, de cereza muy madura".

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Valée sigue con la cata: "Tiene una acidez natural que hace salivar en el fondo de la garganta y que mantiene el vino mucho tiempo en la boca. Cuando se abre un poco aparecen notas de cacao, café, y un poco de amargor que le da frescura".

¿Te animas a catarlo?