La peripecia de unas botellas con historia

Peter Sisseck: del vino de 'Succession' al que se hundió en el mar

  • A la altura de las Azores, durante una tormenta en 1997, el buque 'MSC Carla' se partió por la mitad y el contenedor con la primera añada de Pingus se perdió

Peter Sisseck, en su bodega.

Peter Sisseck, en su bodega. / Ricardo Suárez

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Pau Arenós
Pau Arenós

Coordinador del canal Cata Mayor

Especialista en gastronomía

Escribe desde Barcelona

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Solo el ojo interesado reconoció la etiqueta en un episodio de la serie del momento, 'Succession', en HBO Max, que trata sobre el canibalismo familiar, social y económico.

Era en el primer capítulo de la tercera temporada, en el piso de Rava, la exmujer de Kendall Roy: no vale la pena entrar en detalles para no asustar a los hipersensibles al 'spoiler' y aburrir a los que no siguen esta telenovela sobre carroñeros.

Greg, el primo ensimismado, o atropellado por ese implacable clan Roy, metió el sacacorchos sin permiso en una botella de guarda, también sentimental porque era un regalo que atesoraba Rava: un mágnum de Pingus de 1998, o tal vez de 1996, de las primeras añadas que el danés Peter Sisseck elaboró de su fabuloso tinto en Quintanilla de Onésimo, en Ribera del Duero.

Digo 1996 o 1998 porque he preguntado a Peter sobre el año: “Lo he mirado en el capítulo pero no se ve bien. Si es de 1996 solo hicimos 20 mágnums; si es de 1998, unos 40. ¿Precio? Unos 3.000 euros, aunque podría llegar a 5.000 o 6.000 euros”.

Desconoce el bodeguero cómo ha acabado en 'Succession', si bien el camino es necesariamente complicado. No es un vino obvio, es decir, hubiera sido más aristocrático y “evidente, un Petrus o una Romanée-Conti”. Quien lo eligió buscaba una excepcionalidad-no-trillada.

Vino sin existencias, con solo una veintena de ejemplares en circulación, ¡hace más de dos décadas! ¿En qué laberinto lo encontraron? “Sí, es un poco marciano. Por aquel entonces no quería embotellar muchos mágnums y eran solo por encargo. Ni siquiera tengo del 96 y del 98 en la colección de casa”.

¿Y la posibilidad que haya sido rellenada? “Me he fijado y no lo parece”. Se ha escrito sobre el detallismo de la serie y la visión vinícola merece subrayado fluorescente.

Desconoce el bodeguero cómo ha acabado en Succession, si bien el camino es necesariamente complicado. No es un vino obvio, es decir, hubiera sido más aristocrático y “evidente, un Petrus o una Romanée-Conti”

El acabose hubiera sido un Pingus de 1995. ¿Por qué? Porque se hizo célebre por un naufragio. A la altura de las Azores, durante una tormenta el 25 de noviembre de 1997, el buque 'MSC Carla', con bandera panameña, se partió por la mitad.

Vayamos por pasos, o por copas. 1995 es el año fundacional de Pingus, la primera piedra de una bodega que comenzó en un garaje. El abogado Robert Parker, entonces el rey de las calificaciones y hacedor de éxitos, le dio 98 puntos, una barbaridad para un recién nacido.

Botella mágnum de Pingus de 1998.

/ El Periódico

“El 95 tenía 14 barricas. De cada barrica, 300 botellas. A Estados Unidos mandé tres barricas, es decir 900 botellas”. 900 botellas de una producción de 4.200. El 'MSC Carla' se quebró y la proa se hundió con parte de la carga, entre ella, el contenedor del Pingus 1995 y “todo el Flor de Pingus, 12.000 botellas”.

Qué fiesta en el fondo del mar, qué juerga subacuática. El verdadero vino espectral es el Flor de Pingus del 95, que nadie ha bebido.

Parker se hizo eco del desastre, lo inexistente generó deseo y comenzó la leyenda entre los aficionados norteamericanos al copeo fino. La mitad del 'MSC Carla' –hay un vídeo alucinante en la web de Greenpeace– fue arrastrado por el mayor remolcador del mundo hasta Canarias.

Hace 10 años probé en Copenhague ese 95 iniciático en compañía de Peter –lo hemos recordado en esta conversación– y emergía con una sorprendente vivacidad: “En casa solo me quedan 18 botellas”.

Venga, sí, 'spoiler', pero solo vinícola: la botella destapada de 'Succession' se queda allí, sin que los espectadores sepamos qué pasa con ella, si más tarde Kendall, borracho de complots y maquinaciones, se amorrará como si fuera un tintorro de dos euros para aliviarse.

El atolondrado Greg le había dado al tapón sin plantearse si violaba la intimidad de Rava y cuál era la trascendencia de lo que tenía entre manos.

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Supongamos que hubiera sido un auténtico e intacto mágnum de Pingus del 96 o del 98 y no una botella reutilizada. ¿Se lo bebió el equipo después de rodar para celebrar el retorno de la serie a lo grande? ¿Se le extrajo el aire y fue tapado de nuevo?

Greg, Kendall, burros, ¿a quién se le ocurre abandonar ese monumento? ¡Maldita familia Roy!   

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