una historia burbujeante

La leyenda (matizada) del zar Alejandro II y la botella de champán

Frédéric Rouzaud, dueño de Louis Roederer, explica que el cristal transparente y el fondo plano del Cristal se eligieron para darle un aspecto único, aunque sirvieran para evitar posibles atentados

El Cristal Rosé 2008 se convierte en el segundo espumoso de la 'maison' que obtiene 100 puntos Parker

La botella de Cristal, de Louis Roederer, tiene el vidrio transparente y el fondo plano.

La botella de Cristal, de Louis Roederer, tiene el vidrio transparente y el fondo plano.

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Ferran Imedio
Ferran Imedio

Periodista

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Louis Roderer se convirtió en el 2018 en la primera bodega en conseguir que un champán alcanzara los 100 puntos del gurú del vino Robert Parker: alcanzó el hito con Cristal Rosé 2002. Ahora, dos años después, ha conseguido de nuevo la nota máxima, esta vez con el Cristal Rosé 2008. Precisamente el Cristal blanco es un 'cuvée' histórico creado en 1876 para satisfacer el gusto del zar Alejandro II.

Precisamente alrededor de aquella botella circula una leyenda que Rouzaud no acaba de desmentir pero sí matiza. Se dice que el mandamás era un fan de este champán y pidió que lo embotellaran con cristal transparente para comprobar que no llevaba ninguna bomba en su interior y con el fondo plano para que el camarero no pudiera ocultar veneno mientras la sostenía y servía las copas. 

Cristal, el champán de Louis Roederer cuya botella fue diseñada para el zar Alejandro II. Es transparente y tiene el fondo plano.

El propietario y director general de la casa, Frédéric Rouzaud, en una videollamada con EL PERIÓDICO, matiza:  "El zar pidió una botella diferente, única en el mundo, porque si en alguna ocasión tenía que obsequiar con champán a algún dirigente mundial pudiera quedar bien y quedara claro que era un regalo del mismísimo Alejandro II. De rebote, el cristal transparente y el fondo plano ayudaban a evitar que pudieran matarlo usando la botella". Ciertos o no sus temores por su integridad, la historia le dio la razón al zar: murió en un atentado en 1881.

Volvamos al presente. La 'maison' francesa, a pesar del drama que está sufriendo por el coronavirus, ha querido brindar por el logro. Conseguir la nota máxima por partida doble en tan poco espacio de tiempo merece descorchar las botellas.

Frédéric Rouzaud, dueño de Louis Roederer, en las viñas de la propiedad.

No es el caso en tiempos de covid, así que nos conformamos con celebrarlo a distancia con el jefe de una de las bodegas más prestigiosas del mundo y una de las pocas bodegas independientes que elaboran el espumoso francés.

"Hay que reinventarse cada año"

"Obtener otra vez 100 puntos es muy importante para nosotros porque significa que somos capaces de hacer un muy buen champán. Nos sentimos muy honrados y felices, y nos motiva para hacerlo mejor mañana", explica el representante de la séptima generación de la familia, que comenzó a hacer champán en 1776.

Tanto prestigio, tantos premios y tanto reconocimiento indican que lo hacen siempre muy bien, pero ¿se puede hacer mejor cuando Parker te da 100 puntos sobre 100? "Siempre es posible -sonríe Rouzaud-. En el mundo del vino hay que reinventarse cada año porque cada año es diferente en la viña, y los gustos de los consumidores van cambiando, así que hay que tener humildad y saber que la artista es la naturaleza, con el clima, el 'terroir'. Hay que observarla, interpretarla, ser sensible con ella".

Cristal Rosé 2008 ha recibido 100 puntos de la lista de Robert Parker.

Y tener "visión a largo plazo", añade, "porque para hacer un gran vino se necesita tiempo". Tiene razón: la añada del 2012 llega ahora al mercado. "Al ser propietaria la familia, tenemos esa visión a largo plazo", recuerda. De ahí que en unos 10 años vayan a tener una producción 100% ecológica (la mitad de sus 240 viñas ya producen bajo parámetros 'verdes'). "En el fondo, es un regreso a los orígenes porque en 1776 no se usaban productos químicos".

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En pleno 2020, con la pandemia de coronavirus azotando el planeta, Rouzaud piensa que la 'maison' saldrá adelante y pone como ejemplo a su bisabuela Camille Olry-Roederer, que salvó a la empresa de la desaparición en 1932, cuando estaban en quiebra. "Arrastraba los efectos de la primera guerra mundial, la crisis del 29, la desaparición en 1918 de una cliente tan importante como la monarquía rusa, la ley seca de Estados Unidos... Pero se puso al frente, tiró de coraje, viajó por Europa para vender el champán otra vez, acogió recepciones en casa y salvó la marca. Fue una gran relaciones públicas. También saldremos adelante de esta crisis mundial". La pregunta es cómo: "Toca ser creativos, creo que es una oportunidad para avanzar".