Sabores 'nostrats'

Restaurante Cafè de l'Acadèmia: un porrón en el Gòtic

El emblemático establecimiento regresa tres años después de haber cerrado ofreciendo cocina catalana tradicional bien hecha

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El 'capipota', uno de los guisos de Cafè de l'Acadèmia.

El 'capipota', uno de los guisos de Cafè de l'Acadèmia. / El Periódico

Ferran Imedio

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Doble y agradable sorpresa en el Gòtic. Primera, súper exótica para los tiempos cosmopolitas que corren: ¡ha aparecido un porrón en un restaurante y se puede pedir para beber vino! Segunda, balsámica para los gurmets nostálgicos: ese restaurante se llama Cafè de l'Acadèmia y ha regresado después de tres años cerrado víctima de la pandemia.

La resurrección llega de la mano del nuevo propietario, Grupo San Telmo (San Telmo, El Canalla, Palo Santo, Bistró Mató y Tantarantana), que hace unos días, a mediados de junio, levantó la persiana del emblemático establecimiento abierto en 1987. Como años atrás, es una casa de comidas que ofrece cocina catalana tradicional y platos y platillos mediterráneos bien hechos.

Y, con esta premisa, el porrón tenía que estar, para pasmo de turistas que no entienden muy bien para qué sirve ese artefacto y también de locales que ya lo tenían olvidado.

Cafè de l'Acadèmia

Lledó, 1. Barcelona

Tf: 93.319.82.53

Precio medio: 30-35 €

Entre sus muros de piedra, pilares y vigas originales, que apenas se han tocado con la reforma del local, se pueden probar platos tan 'nostrats' como la rica 'esqueixada' de bacalao, el meloso 'capipota', los adictivos caracoles con romesco y 'allioli', el fricandó con setas, las albóndigas con sepia... Para mojar el pan que compran en el cercano Forn Vilamala.

Recetas todas ellas elaboradas allí mismo, a fuego lento cuando es necesario, con productos de proximidad, y que se pueden pedir cada día de la semana a cualquier hora porque los fogones están encendidos de 12.00 a 23.00 horas.

En el apartado de vinos, una carta integrada por referencias catalanas, naturales y biodinámicas que se guardan en el sótano, donde también hay una sala privada para grupos.

Los precios no son excesivos para tratarse de un espacio ubicado frente a un lugar con tanto encanto y al que llegan tantos guiris como es la cuca plaza de Sant Just. Quieren seducir a los vecinos y trabajadores del barrio. Buena señal será que lo vuelvan a frecuentar los miembros de la Reial Acadèmia de Bones Lletres de Barcelona, de la que toma el nombre y que se encuentra a dos pasos de allí.

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