Cambio sorprendente

Casa Leopoldo es ahora un restaurante chino que sirve menú de mediodía

  • El mítico establecimiento del Raval mantiene el nombre pero su oferta gastronómica es totalmente distinta a la que sedujo a clientes como Manuel Vázquez Montalbán

Interior de Casa Leopoldo, en una imagen del año 2009.

Interior de Casa Leopoldo, en una imagen del año 2009. / ARCHIVO / ELISENDA PONS

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Cata Mayor

A cualquier gurmet que lea la noticia se le encogerá el corazón, o se le romperá directamente. Casa Leopoldo, templo gastronómico del Raval, que resucitó en 2017 en las manos de Romain Fornell y Òscar Manresa y que tras una primera etapa como restaurante lo convirtieron en bar de tapas con la ayuda de Rafa Peña, ha reabierto, pero convertido en un bar chino que hace un menú de mediodía de 12,5 euros.

Lo más doloroso es que mantiene la decoración de la fachada original, donde un letrero destacaba que hacían 'Cocina tradicional catalana', pero con un cartel que lo tapa y en el que aparecen los platos que se ofrecen con sus correspondientes fotos.

De manera que, allí donde comía Manuel Vázquez Montalbán platos míticos como el rabo de toro, ahora se cocinan rollitos de primavera y arroz tres delicias.

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En el menú de mediodía se puede elegir un "principal" (sopa de algas, rollitos con ensalada con churros, tallarines fritos de la casa, arroz con curri, ensalada de la casa), un plato "para acompañar" (ternera con salsa de ostras, butifarra a la brasa, pincho de pollo, bacalao con patatas, entrecot a la brasa y sepia a la plancha -estos dos con un suplemento de cuatro euros-), y postre o café.

La quinta vida

Esta es la quinta vida de Casa Leopoldo. Recuerda Pau Arenós, cronista gastronómico de EL PERIÓDICO, que hace 90 años, en 1929, la familia Gil, llegada de la provincia de Teruel, abrió una bodega, que trasladó en 1936 a la dirección actual ya con el nombre de Casa Leopoldo. "Su fama aumentó con la nieta del fundador, Rosa Gil, y la inestimable ayuda de Vázquez Montalbán y otros intelectuales, que hicieron de aquel lugar un refugio del trago, la cazuela y la lucha contra el régimen ("¡por la caída del régimen!", brindaba Manolo"). Resucitó de nuevo en 2017 con Romain-Òscar y se renovó con Rafa Peña en 2019.