Una ruta para disfrutar

La mejor guía para comer y beber bien en Sanlúcar de Barrameda, capital española de la gastronomía

  • Viajamos hasta la ciudad andaluza y visitamos bodegas, bares y restaurantes

Los célebres langostinos de Casa Bigote (Sanlúcar de Barrameda).

Los célebres langostinos de Casa Bigote (Sanlúcar de Barrameda).

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Javier Sánchez

Lleva Sanlúcar de Barrameda muchos años ejerciendo el papel de 'tapada' respecto a su vecina Jerez de la Frontera. Hasta este año, en el que le ha pasado como al Benzema post pandémico, desatado tras años a la sombra de CR7 o a 'Better call Saul', que incluso ha acabado superando a la serie madre 'Breaking Bad'.

El nombramiento de Sanlúcar como capital española de la gastronomía en 2022 ha hecho que por fin se ponga el foco en esta ciudad gaditana llena de encanto, hogar de un vino tan singular como la manzanilla o de tesoros gastronómicos como sus langostinos.

En Sanlúcar se come y se bebe -bien y a buen precio- y puede disfrutarse de lo lindo en 48 horas. Aquí van 8 paradas para sacarle todo el jugo.

La imponente bodega de Barbadillo (Sanlúcar de Barrameda). / Bodegas Barbadillo

Bodegas Barbadillo

Esta bodega (calle Sevilla, 6) cumplió 200 años en 2021 y representa el espíritu sanluqueño en todo su esplendor. La visita a la bodega catedral Arboledilla deja con la boca abierta: botas y botas (barriles) de vino se agolpan en un espacio único, de techos altísimos. Las condiciones de temperatura y humedad constantes permiten hablar de una bodega sostenible, ahora que está tan de moda el término, desde el siglo XIX.

El paseo se completa con una cata de sus manzanillas, desde la emblemática Solear hasta Nave Trinidad, embotellada en rama, directamente tal y como se encuentra en la bota.

El bonito de Casa Bigote (Sanlúcar de Barrameda). / CASA BIGOTE

Casa Bigote

Con una situación excepcional frente a la desembocadura del Guadalquivir, Casa Bigote (calle Pórtico Bajo de Guía, 10) es sinónimo de producto de calidad. En un ambiente de restaurante marinero clásico, con unas vistas espectaculares desde su comedor, se sirven unos langostinos de gran calibre como hay pocos en el mundo.

Una pista: los meses de mayo, junio y julio son los mejores para disfrutar de ellos. Además, preparan otras recetas de pescado suculentas: hay que probar el lomo de atún a la sal, acompañado de una finísima crema de tomate natural, las acedías primorosamente fritas o alguno de sus arroces caldosos. Si estuviera en alguna otra ciudad sería un lujo inalcanzable, pero en Sanlúcar resulta cercano, asequible e imprescindible. El plan puede completarse con una visita al parque natural de Doñana para pasar la tarde: un barco sale de la mismísima puerta del restaurante.

Bodegas Argüeso (Sanlúcar de Barrameda). / Javier Sánchez

Bodegas Argüeso

En Sanlúcar, las bodegas salen al paso prácticamente de la nada. Así sucede con Bodegas Argüeso (calle Mar, 8), que podría pasar desapercibida en un paseo por el Barrio Bajo de la ciudad. Merece la pena adentrarse y conocerla en un año muy especial para ella: fundada en 1822, cumple ahora su bicentenario. Ubicada en el antiguo claustro del convento de Santo Domingo, en el que llaman la atención sus artesonados policromados.

Hay multitud de opciones para visitarla y probar algunos de sus vinos más afamados, como la manzanilla La Kika o la San León Reserva de Familia. Para los que teman el efecto de beber sin nada que echarse al cuerpo, existe la posibilidad de disfrutar de un aperitivo a base de queso payoyo e ibéricos para acompañar la experiencia. En esta bodega, además, se ha producido un fenómeno curioso y único: durante la pandemia, un vino oloroso fue capaz de generar de nuevo levaduras, a la inversa de como siempre sucede. Este 'expediente X' se llama Raya Cortada y es una auténtica joya enológica.

Las tortillitas de camarón de Casa Balbino (Sanlúcar de Barrameda). / Javier Sánchez

Casa Balbino

En la Plaza del Cabildo hay una taberna por la que es imposible no dejarse caer si uno pasa por Sanlúcar de Barrameda. Casa Balbino, situada en el número 14, ofrece las que quizá sean las mejores tortillitas de camarón del mundo. Pueden pedirse en formato de tapa, media ración y ración y hacen honor a su fama: crujientes y sabrosas, pero ligeras al mismo tiempo.

Además, aquí bordan el cazón, las ortiguillas o las puntillitas. No hay que perderse sus sugerencias fuera de carta como unos estupendos dados de atún al ajillo o el 'carpaccio' de ventresca de atún de Almadraba. Las paredes están llenas de un sinfín de recuerdos, dibujos, fotos y dedicatorias, signo inconfundible de que aquí se hacen bien las cosas.

Bodega La Guita (Sanlúcar de Barrameda). / BODEGA LA GUITA

Bodega La Guita

La antigua bodega de la calle Misericordia (calle Misericordia, 1) es el perfecto punto de partida para conocer la historia de la manzanilla La Guita, la más vendida de España. El nombre le vino dado por su fundador, Domingo Pérez Marín, que preguntaba a todo aquel que se acercaba a comprar si tenía "guita" para pagar.

Asomarse a sus bodegas históricas, que lucen como nuevas tras un proceso de limpieza y pintura que ha eliminado los mohos naturales derivados del proceso de elaboración de los vinos, es una experiencia única, que se completa con la cata de su emblemática manzanilla.

Las gambas al ajillo de Bota Punta Taberna Canalla (Sanlúcar de Barrameda). / BOTA PUNTA TABERNA CANALLA

Bota Punta Taberna Canalla

Apenas un año lleva abierta Bota Punta Taberna Canalla (calle Banda Playa, 7), la demostración de que Sanlúcar está muy viva, con nuevos proyectos como este, que parte de la tradición para mostrar una cocina actualizada y renovada.

El tándem formado por Santiago González y Dani Jiménez apuesta fuerte con platos como el tartar de gambas con ajo blanco de coco, salsa americana de sus cabezas y hueva de trucha o los buñuelos de guiso de choco en su tinta con alioli. Entre los postres, destaca la tarta de queso payoyo al horno. Por supuesto, hay una extensa carta de vinos generosos de Sanlúcar y Jerez para acompañar y hasta cócteles con personalidad como un irresistible manzanilla 'sour'.

Bodegas Hidalgo La Gitana (Sanlúcar de Barrameda). / BODEGAS HIDALGO LA GITANA

Bodegas Hidalgo La Gitana

Pocas bodegas con más personalidad hay en Sanlúcar que Hidalgo la Gitana (calle Banda Playa, 42). Fundada en 1792, es de las pocas que aún siguen en manos de la familia, con la octava generación al frente.

El nombre de su emblemática manzanilla viene de una gitana que regentaba una tienda de ultramarinos y a la que inmortalizó el pintor Joaquín Turina, dando lugar al retrato que es la imagen de la marca. Pura historia sanluqueña, desde las reliquias que almacenan en el despacho, incluyendo botellas y legajos de otras épocas, hasta los vinos que aquí elaboran, con nombres tan sonoros como el amontillado Napoléon o el oloroso Faraón.

Restaurante Entrebotas (Sanlúcar de Barrameda). / RESTAURANTE ENTREBOTAS

Restaurante Entrebotas

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En uno de los patios bodegueros de las Bodegas Hidalgo La Gitana se ubica este restaurante único, con un porche inundado por el aroma a manzanilla de las botas cercanas. Abierto en 2019, propone una cocina de sabor y elegante, guiada por la mano del chef José Tallafigo. Aquí se pide ensaladilla de gambas de Sanlúcar al ajillo, pero también una más que sorprendente ensalada de pastrami con vinagreta de miel y mostaza.

Son la perfecta antesala para disfrutar después de sus arroces, especialidad de la casa, como el meloso de carabineros o el seco de gambones. También hay entrecot o chuletón, preparados a la brasa, para los amantes de la carne. El flan de queso con Pedro Ximénez resulta un cierre dulce perfecto.