Sabores vecinos

Le Grand Café Rouge, la 'brasserie' del Fòrum

  • El nuevo restaurante de Romain Fornell revisita platos de la cocina francesa en un local espacioso y luminoso ubicado en los bajos de un edificio de pisos de lujo en Diagonal Mar

La bullabesa de Le Grand Café Rouge, cuyo hojaldre homenajea a Paul Bocuse.

La bullabesa de Le Grand Café Rouge, cuyo hojaldre homenajea a Paul Bocuse. / Yolanda Pahissa

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Ferran Imedio
Ferran Imedio

Periodista

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No es Barcelona una ciudad con muchos restaurantes que representen la gastronomía de Francia pese a ser un país vecino, así que la llegada de Le Grand Café Rouge (Rambla de Prim, 6-8) podría considerarse casi de acontecimiento. Esta 'brasserie' luminosa hasta decir basta (cuidado si te sientas en las mesas en las que pega el sol) lleva la firma de Romain Fornell, que luce una estrella Michelin por Caelis y ejerce de solvente embajador de la cocina de su país en la capital catalana (Joel’s Oyster Bar, Épicerie, el desaparecido Café Emma...). 

Ahora revisita platos franceses que ejecuta el chef Franck Radiu en los bajos del edificio Antares, un nuevo edificio de pisos de lujo (los más caros superan los siete millones de euros) justo enfrente del Fòrum que ha proyectado la arquitecta Odile Decq.

El chef Romain Fornell, en la sala de Le Grand Café Rouge.

/ Yolanda Pahissa

Pero que nadie tema por su cartera: el precio medio de la carta ronda los 45 € y hay un menú de mediodías laborables de martes a viernes que cuesta 22.

Homenaje a Paul Bocuse

Entre sus propuestas destacan su versión del 'pâté en croûte' (magret de pato, foie, mollejas y setas), la bullabesa de pescado de roca, 'pommes fondante' y 'rouille' (con capa de hojaldre para homenajear a Paul Bocuse), la sopa de cebolla, las ostras, el 'bourguignon' de carrilleras de cerdo ibérico, panceta y champiñones, los mejillones de 'bouchot' con salsa poulette y patatas fritas, el entrecot con puré de patatas y salsa bearnesa...

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Le Grand Café Rouge también ofrece desayuno al estilo de los cafés parisinos.

Puedes probar sus platos en la sala del restaurante, en la mesa del chef (llamada 'L’Empreinte') o en el comedor privado del altillo, al que se accede por una escalera roja imponente ('oh là là'!) y en el que solo caben seis personas.