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CactusCat Bar: el mejor restaurante vegano del mundo está en Barcelona

  • Descubrimos las claves que han convertido este modesto establecimiento del Raval en el más votado por los usuarios de la 'app' Happy Cow, referente planetario en restauración vegana

Gilbert Ramírez y Carlos Márquez, dueños de Cactuscat Bar, recientemente elegido el mejor restaurante vegano del mundo.

Gilbert Ramírez y Carlos Márquez, dueños de Cactuscat Bar, recientemente elegido el mejor restaurante vegano del mundo. / Ferran Imedio

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Si escuchas la expresión "Mejor restaurante vegano del mundo" es fácil que pienses en oropeles, lujos y glamour. En cambio, CactusCat Bar, que ha sido encumbrado con este título por los usuarios la 'app' Happy Cow, referente planetario en restauración vegana, es un modesto establecimiento ubicado en el Raval (Valdonzella, 52) que casi podría confundirse con un bar más del barrio.

Lo llevan mano a mano Carlos Márquez y Gilbert Ramírez, encantados con la repercusión de la noticia. No en vano, la aplicación es un referente planetario en restauración vegana. Sus usuarios han votado como número uno al local barcelonés por delante de los atenienses Roots Food and Culture y Vegan Beat. Para aparecer en la lista, los establecimientos debían tener al menos siete o más críticas positivas en la aplicación.

Calidad-precio imbatible

Un gancho más que suficiente para rendirle visita y tratar de descubrir las claves que lo han convertido en ganador a pesar de no haber cumplido aún los dos años de vida. El primero que salta a la vista es la relación calidad-precio. Imbatible. El mejor ejemplo son los combos, que se componen un entrante (un bol de ensalada en primavera y verano o una sopa en otoño e invierno), un plato principal y pan por 11 euros. Y todo en raciones muy generosas. La lasaña es el emblema de la casa, y con merecimiento. Y siempre con presentaciones atractivas. El 'brunch', disponible a cualquier hora del día, cuesta 12.

"La comida vegana tiene el estigma de que es aburrida porque solo son verduras, pero en CactusCat Bar demostramos que es algo más: puede ser deliciosa, vistosa e interesante a nivel gastronómico", reivindica Márquez. Por eso el 70% de la clientela no es vegana ni vegetariana.

"Cuando un vegano va con omnívoros a un restaurante 'normal', se tiene que adaptar con los pocos platos que le encajan de la carta, y no suele disfrutar con ellos. En cambio, cuando un vegano visita nuestro restaurante con personas omnívoras, estas disfrutan muchísimo".

Lasaña de Cactuscat Bar, elegido el mejor restaurante vegano del mundo.

/ Ferran Imedio

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Otra clave del éxito. La comida es casera. Tan casera que muchas de las recetas son de la abuela de Ramírez, que fue una vegetariana 'avant la lettre'. Es el caso de la citada lasaña, o de la 'fideuà'. Los 'muffins', por ejemplo, son obra de la hermana de Márquez. “Controlamos todos los aspectos. Esa es la idea”, subraya con orgullo.

La tercera razón es el activismo de sus dueños. Sirven Bdegust, un proyecto social de cerveza artesana, ecológica, vegana y con lúpulo de cultivo propio; participan en Restaurantes contra el hambre; ayudan a difundir la obra de artistas locales, y colaboran con refugios y protectoras de animales apadrinando, sirviendo platos solidarios, haciendo microdonativos o difundiendo sus iniciativas en las redes sociales.