LOS RESTAURANTES DE PAU ARENÓS

Rie Yasui, entre la pizza y el 'bocarroz'

Durante 10 años trabajó para Carme Ruscalleda y ahora se ha independizado

Rie Yasui, en La Piccolina, sirve un té.

Rie Yasui, en La Piccolina, sirve un té. / FERRAN NADEU

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Pau Arenós
Pau Arenós

Coordinador del canal Cata Mayor

Especialista en gastronomía

Escribe desde Barcelona

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[La Piccolina ha cerrado / La Pizzería Nonna Maria tiene una nueva dirección: avenida de Sarrià, 50]

Después de una década sirviendo a la alta cocinaRie Yasui ha decidido servir a lo popular. No es sencillo irse del Sant Pau, donde dirigía el comedor. Para gran parte de los camareros y los cocineros profesionales, un triestrellado es la meta, el núcleo de hierro fundente de su carrera.

Rie ha buscado otra cosa –"era muy feliz allí"–, algo diferente, y lo ha encontrado. Y no solo un negocio, sino dos: la microcafetería La Piccolina y la pizzería Nonna Maria.

Se abren varios interrogantes en este punto de la crónica: ¿una japonesa al frente de dos italianos? "Dejamos los nombres que tenían. Me encanta lo de La Piccolina". 'Piccolissima': diez metros cuadrados, incluida la barra.

 

'Bocarroz' de pollo.

 

En este espacio de la calle de Camp, muy cerca de La Royale y el Bao Bar, es 'one woman show': nadie más en el reparto. Tampoco hay llama, solo una salamandra y un microondas, lo que la obliga al ingenio.

Dejemos de lado bocadillos y ensaladas y concentrémonos en el menú de mediodía, un plato combinado de inspiración nipona. "La base es el 'onigirazu'". Ella lo llama, con desparpajo, 'bocarroz': un bocadillo de arroz. Piel exterior de alga, interior de gramínea y relleno variado. El de hoy es de pollo, aguacate, lechuga, zanahoria, calabacín. Está bueno, aunque le falta un pelín de salsa espesa, envolvente, tipo mayonesa o mostaza (Rie rocía con soja).

Nonna Maria

Anglí, 4. BarcelonaT: 93.143.92.40Estilo de cocina: pizzeríaPrecio medio (sin vino): 20 €

No conozco ningún otro lugar en Barcelona en el que lo sirvan. El 'bocarroz' merece una carta propia y que Rie sea la embajadora. Completa el plato combinado (reverdece ese estilo en lugares como Kserol o La Esquina) con un encurtido de pepino, una sopa de miso con berenjena (muy rica) y una albóndiga con tomate que le mandan de Nonna Maria. De postre, higos con 'shiratama'. Clinc: 9,80 euros. Bien por el 'bocarroz'.

Nonna Maria es un establecimiento más complejo: Rie cuenta con la inspiración de Jérôme Quilbeuf, su pareja y jefe de cocina del Sant Pau, y con el trabajo de Marc Dinarès, que maneja unas masas de aplauso. Veinticuatro horas de fermentación, aceite de oliva y agua mineral.

Pizzas tradicionales (un punto para la de atún) e inventadas por el equipo, como la Rie (excelente) –pollo, salsa 'teriyaki', mostaza, 'sisho'– o la Marina –de vicio; postre para estómago de elefante: Nutella, fruta y nata montada-.

LO+

El valor de Rie para aventurarse por otros caminos.

LO-

La carta de vinos de Nonna Maria es muy breve. 

Cada mes invitan a un chef colega a que prepare, en exclusiva, una de las ruedas.

Por supuesto, comenzó Carme Ruscalleda, a la que sigue Artur Martínez, del Capritx, que ha presentado una con jamón ibérico, queso de Los Pedroches y 'chutney' de tomate: de primera.

 

La pizza de Artur Martínez.

Marc, que aprendió de Carme y Artur, es un hacha con los entrantes: coca de sardinas y papada ibérica, carpacho de ternera con mayonesa de ajo negro y unos 'arancini' con albahaca.

Para ayudar a bajar los sólidos, el tinto Bajandillo, de Jiménez Landi.

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Rie se maneja en catalán con soltura, no piensa en regresar a Japón, estudió literatura, hizo cursos en la Hofmann, fue recepcionista del Hilton, donde conoció a Jérôme. Es ahora su jefa y, sorprendentemente, 'all'italiana'.