Hecho en casa

Receta de 'trinxat' de la costa (con sardina y anchoa)

  • Una alternativa a la tradición para, desde lo reconocible, encontrar lo diferente

Foto hecha en la cocina de casa: ’trinxat’ con anchoa y sardina ahumada.

Foto hecha en la cocina de casa: ’trinxat’ con anchoa y sardina ahumada. / P. A.

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QUÉ

Sardina ahumada

Lata de anchoas

Patata

Col

Agua

Pimienta negra

CÓMO

Para la anchoa: abrir la lata, sacar el contenido, esas lenguas saladas y brillantes, y trocear. Reservar el aceite al que la anchoa ha transmutado su alma. En secreto, unta un pedacito de pan y no se lo digas a nadie.  

Para la patata y la col: pelar la patata y trocear y deshojar la col y cortar en pequeños pedazos. En una cazuela amplia, hervir la patata y la col. No salar porque la anchoa pega fuerte. Cuando las hortalizas estén hechas, sacar el agua (y reservar un poco por si fuera necesario). En la misma cazuela, y con la ayuda de un batidor de mano o un tenedor, ir machacando. Añadir de inmediato las anchoas cortadas y el aceite de la lata, y más aceite y el agua de la cocción para dar suavidad a la masa. Dar unas vueltas al molinillo de la pimienta. Ir desmenuzando el contenido hasta conseguir una pasta.

Para la pasta: separar en porciones individuales. En una sartén, tostar pacientemente por todas las caras como si se tratase de una tortilla. Ir volteando hasta conseguir un bronceado duradero.

Emplatado: sobre el bonito cuerpo dorado, colocar la sardina ahumada o, de no disponer de ella, una anchoa de gran tamaño y temperamento. No le va mal una lluvia de pimienta y un chorrito de aceite para levantar brillos.

POR QUÉ

Alternativa al 'trinxat' de la Cerdanya, con el traslado de la especialidad pirenaica al lado del mar. Sustituimos el cerdo por la conserva, siempre en la despensa, en busca de parecidos placeres, pero con un sabor distinto.

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¿Más saludable? No sabría decirle, doctor: la anchoa tiene mucha sal, aunque aquí queda amortiguada con la mezcla. La sardina ahumada en la superficie aportará carnosidad y olores a hoguera, una cierta sensación de intimidad y recogimiento.

Dar vueltas a la tradición para, desde lo reconocible, encontrar lo diferente.