28 nov 2020

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HECHO EN CASA

Recetas para la resistencia: tallarines con chipirones encebollados

Platos sencillos, sabrosos y eficaces para hacer más llevadero el confinamiento

Pau Arenós

Tallarines con chipirones: foto hecha en la cocina de casa.

Tallarines con chipirones: foto hecha en la cocina de casa. / P. A.

QUÉ

Chipirones [puedes sustituirlos por sepia o calamar]

Tallarines

Cebollas

Perejil

Agua

Aceite

Sal

Pimienta

CÓMO

Para los tallarines: olla amplia, agua, sal y el chapuzón de los tallarines. Ojo al agua en la que hierven: es un ‘residuo’ de primera. Un día venderán ese líquido enriquecido en ‘tetrabrick’ y será cuando lo valoraremos.

Para los chipirones: hay que limpiarlos, actividad manual para entretener el desterramiento en casa. Saca la pluma (no la de escribir ni el marabú: ese trocito que recuerda el plástico), el ojo y, si quieres, la piel. Nosotros les arrancamos el exterior, pero no sería necesario en piezas de pequeño tamaño. En el caso de que uses al hermano mayor, el calamar, trocéalo. Lo mismo con la sepia.

Para la cebolla y el perejil: corta abundante cebolla en juliana y rehógala con aceite a fuego lento en una cazuela. Salpimienta. Ve añadiendo a la cebolla el agua de cocción de la pasta. Cuando la absorba, mójala de nuevo. Pica el perejil: cuidadín que hay que evitar ir a urgencias. Si la cebolla está hecha, llega el turno de los chipirones (o la sepia o el calamar), que aguardan en la banda. Sumérgelos en el colchón de cebolla y saltéalos con rapidez. Salpimienta. Ya sabes que esos moluscos requieren de velocidad o de largo tiempo: la cocción intermedia da la textura de un chicle o de un monólogo aburrido. Más cachondeo: llega el turno de los tallarines escurridos. Mézclalos con la cebolla con la presteza, a los platos, de un disc-jockey de los años 80. Confeti de perejil.

Emplatado: intentan que te quede bonito, con algún chipirón en la superficie dando volumen.
 

POR QUÉ

La pasta es una aliada de primera. Ten siempre los armarios llenos de paquetes y sobrevivirás a cualquier catástrofe, incluso a las afectivas. Pasta con todo: no se queja y permite engrandecer las miniaturas. Métele una salsita y le dará cuerpo y trascendencia. Eso sí que es un vehículo y no el coche fantástico.

Hemos mezclado dos ideas: la de unos tallarines (podrían haber sido espaguetis) y la de unos chipirones encebollados. Es una forma de ahorrar: ¿cuánto producto marino habrías necesitado de ser un plato independiente?

Dale a la materia gris y piensa a qué amigos (preparaciones) puedes presentar la pasta.