Quizá no sepas hacer una mona de Pascua, y quizá tampoco sepas de dónde viene ni por qué se llama así. Aquí te contamos todo lo que necesitas para que disfrutes en cuerpo y alma de uno de los bocados más deseados del año: una vídeo receta de Catalina Lima Morais, de la pastelería Hofmann, y unos apuntes históricos de-li-cio-sos.

Su nombre proviene de la palabra árabe hispánico ‘munna’, ‘mûna’ o ‘máwna’, que significa ‘regalo’ o ‘provisión de boca’, porque los musulmanes hacían un regalo en especias a base de cocas, huevos duros y productos agrícolas a sus señores a modo de tributo por el arrendamiento de tierras. Con el paso del tiempo, esta tradición fue adoptada por los cristianos, transformándose finalmente en la mona, que los padrinos y abuelos entregan a sus ahijados y nietos el Domingo de Resurrección. Como la que nos enseña a hacer Catarina en el vídeo.

No se conoce una fecha exacta. La primera mención escrita sobre una mona de Pascua como tal aparece en el siglo XV, en el libro ‘Trobes en lahors de la Verge Maria’. Todo apunta a que esta denominación se originó en Valencia y Murcia y que su uso se fue extendiendo paulatinamente hacia sus regiones vecinas. De hecho, hasta bien entrado el siglo XIX, el diccionario de la lengua española definía así la mona: "pr. Val. y Murc. La torta ó rosca que se cuece en el horno con huevos puestos en ella en cáscara por pascua de Flores, que en otras partes llaman hornazo". Desde luego, entonces no se usaban chocolate ni moldes como sucede con la mona que nos está enseñando a preparar Catarina.

La mona tradicional es la de ‘brioche’, redondeada y coronada con huevos duros. Los pasteleros llaman a esta masa cristina o ‘de rotlle’. Según explica Joan Amades en el ‘Costumari català’, la receta se conoce desde el siglo XV: lleva harina, levadura fresca, huevos, azúcar blanco, aceite de oliva, naranja, agua de azahar y sal. Hoy en día también es frecuente el pastel con capas de bizcocho que puede llevar crema quemada, chocolate, nata o mantequilla, y que se decora con huevos de chocolate, polluelos de fieltro y plumas de oca teñidas de colores muy vivos. La mona con la forma de conejo que está haciendo Catarina en el vídeo lleva chocolate negro y blanco, manteca de cacao y colorante.

Los huevos siempre han sido símbolo, en muchos lugares de Europa, que recuerdan la llegada de la primavera y están relacionados con rituales de fertilidad, con el nacimiento y la resurrección, lo que después asimiló el cristianismo. Como durante la Cuaresma estaba prohibido comer carne, productos lácteos y huevos, la gente hervía los huevos y los guardaba. El Domingo de Pascua, iban a la iglesia para que el sacerdote los bendijera y luego los regalaban a sus personas más queridas. La tradición dice que la mona debe tener tantos huevos como años tiene el niño o niña que la recibe; el máximo son 12, edad a la que reciben la confirmación. A partir de entonces, se acabó este dulce regalo. Los huevos de una mona como la del vídeo se hacen con la ayuda de un molde.

En el siglo XIX, cuando los huevos duros comenzaron a ser reemplazados por los de chocolate. Se dice que el primero en hacerlos fue el pastelero Agustí Massana i Riera, que fundó su pastelería en 1835 en la calle de Ferran. Con el paso de los años, las monas se comenzaron a adornar con otras figuras: casitas, pelotas de fútbol, caras de los personajes de dibujos animados populares... Hoy en día, cada vez hay más variedad y originalidad. En el vídeo puedes ver cómo la pastelera ensambla las piezas aplicando calor a las partes que van a ir unidas.

En Catalunya, Murcia, Comunidad Valenciana, Aragón y parte de Castilla-La Mancha es un dulce típico de Pascua. Como el origen de las monas probablemente esté relacionado con el consumo en Pascua de panes dulces o salados y huevos duros, en España se elaboran piezas similares como el roscón o rosca de Pascua de Galicia, las pegaratas o ‘bollus’ de Asturias, el hornazo de Jaén, la opilla que se consume en el País Vasco el día de San Marcos (25 de abril)… En Catalunya tienen mucho éxito las monas con figuras animales como la de este vídeo, protagonizada por un simpático conejo pintado de rojo por Catarina.

¡No! Aunque muchos piensen en un bocado dulce (el chocolate parece casi obligatorio en una pieza tan 'animal' como la del vídeo) la mona tradicional también se puede comer acompañada de productos salados, como longaniza u otros embutidos tipo chorizo, e incluso pimientos. La puedes probar en Jaén o Castilla La Mancha y se llama 'hornazo'.

El sabor dulce, las simpáticas figuras que puede representar, la 'ceremonia' de disfrutarla en familia... Todo ayuda a que la mona de Pascua se haya convertido en uno de los bocados más esperados del año. La puedes comprar en cualquier pastelería o puedes probar una receta en casa. En este vídeo te hemos enseñado los secretos de la que elabora Hofmann. ¿Te atreves a intentarlo?

Un reportaje de El Periódico

Texto: Ferran Imedio
Diseño e ilustraciones: Andrea Hermida-Carro
Coordinación: Rafa Julve