De tal palo, tal astilla

Así es Joseba, el hijo cocinero "silvestre y dicharachero" de Karlos Arguiñano

  • El joven cocinero, que aparece en televisión como su padre, tiene un obrador de pastelería y panadería y acaba de publicar su primer libro de recetas: 'Cocina con Joseba Arguiñano'

Joseba Arguiñano y su padre, Karlos, en la cocina.

Joseba Arguiñano y su padre, Karlos, en la cocina. / Rubén Blyth

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Ferran Imedio
Ferran Imedio

Periodista

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A Joseba Arguiñano no le importa que le comparen con su padre. Será que está acostumbrado a ello; no en vano, es un calco del popular chef vasco. Y no solo físico, sino que su carácter también es alegre y espontáneo: "Silvestre y dicharachero", resume él con una sonrisa. Dicen que de todos los hermanos, soy el que más se parece al 'aita'". Y también es el más mediático. Porque también sale en programas de cocina y, ahora, para rizar el rizo de las comparaciones, ha publicado su primer libro de recetas, 'Cociina con Joseba Arguiñano' (Planeta).

"Me ha llevado un poco la corriente -explica-. Al cocinar en la tele, me tocó minimizar las recetas de mi obrador y del restaurante, donde los ingredientes se cuentan por kilos, preparándolas para la gente de casa, para cuatro personas. Y como en la segunda temporada de 'Cocina abierta' (Antena 3 TV) con mi 'aita' llevaba más de 100 recetas, pues sin querer ya estaba preparando el libro".

"Es un libro muy divertido, de recetas tradicionales con un toque especial y sencillo, para el que no sabe cocinar. Una mayonesa con ajo negro o unos langostinos con un crujiente especial, sin liarte con cosas raras. Una salsita, un detallito, un jengibrito... Como he viajado mucho, hay ingredientes de fuera que ya están muy a mano, como la cúrcuma o el cilantro".

Es su primer libro pero no ha sido su único programa de televisión. En ETB, ya lleva cinco temporadas con 'Historias a bocados', en los que va de pueblo en pueblo, de caserío en caserío en los que cuentan la historia del pueblo y cocinan platos.

Joseba Arguiñano, con su primer libro.

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Así pues, Joseba, de 37 años recién cumplidos, no está a la sombra de su padre, por mucho que se parezcan. En 2013 montó el obrador de panadería y pastelería JA (sus iniciales), que ya cuenta con tres tiendas (una Zarautz y dos en San Sebastián), y le va de maravilla. En el obrador es un 'crack', según su padre, que asegura que es mejor que él en este terreno. "Más que mejor, sí que le he dado más caña al tema, soy cocinero pero me orienté a la pastelería porque mi tía [Arguiñano] Eva fue un referente para mí, ya que era la repostera del restaurante y al irse de profesora a nuestra escuela de cocina ocupé su puesto. Ahí me entró el gusanillo del pan, el manejo de la masa y los hojaldres, toda esa magia del mundo vivo de los fermentos y me enganché".

El adn de la popularidad

¿Y su faceta mediática? Pues la lleva en el adn. Sin quererlo, Joseba estaba 'entrenado' para la popularidad. "Mi padre lo lleva en la sangre", sonríe. "De hecho, he nacido con eso porque desde que tengo uso de razón ha sido así; venían gente en autobús a Zarautz a verlo. Y si él no estaba se sacaban la foto con nosotros, así que lo hemos llevado con naturalidad".

El salto a la pequeña pantalla le viene, según él, por su carácter. "Como siempre he sido silvestre y dicharachero, me llamaron para ir a la tele, y eso que en mi primer programa, que también se llamaba 'Cocina abierta' pero se hacía con otros cocineros en un plató, estaba nervioso, tartamudeaba, sudaba..". Pese a su mala experiencia, le llamaron para volver a ponerse ante las cámaras.. "Entonces me ofrecieron 'Historias a bocados', y eso me molaba más. Cogí carrerilla, me he desmelenado y me siento más cómodo".

Unión familiar

Todos predecían que acabaría siguiendo los pasos de su padre, aunque él no lo tuviera tan claro. "Me decían que iba a acabar en la tele, y yo les respondía '¡qué dices!'. Y me dijeron que iba a hacer un libro de recetas, y respondía lo mismo, '¡qué dices!'. Y al final está pasando todo lo que decían... Pero eso nos lo ha enseñado el 'aita': ser 'echaos p'alante' y hacer las cosas que se puedan y lo mejor posible".

Mientras llegan nuevos proyectos, seguirá con la tele y el obrador y sus tiendas, que funcionan "gracias a los buenos equipos" que han formado. Y a la unión familiar. "La 'ama' nos ha inculcado el ser una familia, una piña, que todos tenemos defectos y virtudes y todos tenemos que tirar del barco".

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Y en ese barco navegan los siete hijos de Karlos Arguiñano. Mayores que Joseba son Eneko, Zigor y Karlos, y por detrás llegaron Martín, Amaia y María ("nuestra hermana argentina que vino más tarde pero es una más"). Todos ellos están involucrados en los negocios familiares, que son muchas: restaurante, hotel, bodega, escuela de cocina, obrador, tiendas... "Yo estoy en la tele y en el obrador", apunta el chef.

¿Y si no te salen bien las nuevas aventuras que te propongan, Joseba? "Pues vuelvo al sitio donde estaba y ya está. El camino que quiero seguir es vivir el presente, ser feliz, sin mirar al futuro ni hacia atrás, ir a pescar, a navegar, a surfear, que son mis aficiones. Con una buena comida siempre se disfruta mejor [le chiflan la gastronomía vasca y la nipona por cómo tratan los pescados]. Lo que me salga y me apetezca, lo cogeré. Si dices que no, te arrepientes después de lo que no has llegado a hacer".