Las consecuencias de la erupción

Volcán de La Palma: el drama de las viñas que reposan entre las cenizas

  • El daño en los viñedos solo se podrá evaluar cuando el Cumbre Vieja deje de escupir lava, aunque ya se intuye catastrófico para bodegueros y viticultores

Viñedos cubiertos de ceniza volcánica en la zona de Los Romanciaderos, en el municipio de El Paso. 

Viñedos cubiertos de ceniza volcánica en la zona de Los Romanciaderos, en el municipio de El Paso.  / Manuiel Nogales (CSIC)

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Sergio Lojendio

Un volcán casi se podría catar: se ve, se siente, se huele, se paladea... Incluye todos los pasos del proceso organoléptico, «hasta el del tacto», tal y como asegura Eva Hernández Alonso, gerente del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Vinos de La Palma, quien sostiene que «muchos de los viticultores que se encuentran afectados por la erupción no quieren manifestarse públicamente», en buena medida porque consideran que hay otros agricultores que lo están pasando mucho peor, «sobre todo quienes han perdido sus viviendas y fincas», señala Eva Hernández.

Quizá por esta razón no se ha oído hablar tanto de las viñas como de la platanera e incluso de los aguacates. Pero el proceso eruptivo no ha concluido y habrá que aguardar hasta el final del fenómeno «para cuantificar el daño», señala, y así hacer las evaluaciones precisas.

"Un produndo duelo"

Con todo, desde la D.O. Vinos La Palma entienden que la situación que padecen los vecinos afectados por la erupción del volcán de Cumbre Vieja es dramática ya que «sume a todos los habitantes de la isla en un profundo duelo del que creo va a costar mucho recuperarse», subraya la gerente.

En relación a la situación que atraviesa el cultivo del viñedo, Eva Hernández valora diferentes aspectos. Por un lado, el emocional, «puesto que son muchos los viticultores que han perdido sus viviendas y otros muchos que viven con la incertidumbre de si perderán o no sus casas, viñas, bodegas».

Además, hay que valorar que de las 485 hectáreas de viñedo que a día de hoy están inscritas en el Consejo Regulador de la D.O. Vinos La Palma, al municipio de El Paso corresponden 45 hectáreas que están ubicadas, en su mayoría, en los parajes de influencia afectados por la erupción: Cabeza de Vaca, Tacande, Montaña Rajada, Los Pelaos, Llano de Tamanca, Romanciaderos, etc. Un municipio, El Paso, donde se inscriben dos bodegas acogidas a La Denominación de Origen, si bien una de ellas se encuentra fuera del área de afección de la erupción.

Por su parte, el municipio de Los Llanos de Aridane cuenta con 20 hectáreas de viñedo inscritas en los registros de la D.O. Vinos La Palma, muchas de las cuales se sitúan en los parajes de Cuatro Caminos, Las Manchas de Abajo, Tamanca, Todoque, Callejón de la Gata etc. Además, en la zona de Las Manchas de Abajo también se encuentra La Casa Museo del Vino de Las Manchas y en San Nicolás hay una bodega acogida a la D.O. Vinos La Palma.

Por los datos que facilita el Pevolca, en relación a la superficie de viñedo afectada hasta el momento por la irrupción de las coladas de lava producidas por la erupción volcánica, ya se habla de más de 50 hectáreas, «a lo que tendremos que añadir las que se encuentran sepultadas por las cenizas volcánicas, dato que se desconoce hasta el momento. En relación al número de viticultores afectados hablamos de más de un centenar», señala Eva Hernández.

Lo cierto es que el viñedo «no es dependiente», por el hecho de que una vez cumplida la vendimia y hasta enero y febrero, momento de la poda, «no es necesario tener que pasar por los viñedos», a diferencia de lo que sucede con otro tipo de explotaciones.

El cultivo del viñedo es histórico. Con la erupción del Volcán San Juan en 1949, cuyas lavas discurren casi paralelas a las del nuevo volcán, las crónicas de la época hablan de pérdidas importantes en cultivos de viña de la zona. «En cuanto a las variedades mayoritarias de la zona tenemos el listán blanco de Canarias, seguida del negramoll, aunque existen otras muchas variedades en menor cantidad. En algunos casos podemos estar hablando de cepas centenarias y en otros, de nuevas plantaciones», precisa Eva Hernández.

En cuanto a los daños percibidos hasta el momento, se hace compleja la cuantificación económica de los mismos pero si estamos en disposición de hacer el siguiente balance. Por un lado están los daños que hayan podido provocar las coladas de lava en su recorrido, sepultando a su paso parcelas de viñedo así como muchas construcciones que eran pequeñas bodegas familiares, antiguas o de nueva construcción.

Viñedos sepultados

Por otro lado, están los daños que haya podido generar la ceniza volcánica. «No disponemos de información del estado en el que se puedan encontrar los viñedos más próximos al cráter, aunque dependiendo del espesor de la capa de cenizas, y tras los últimos acontecimientos, presuponemos que muchos pudieran encontrarse sepultados, aunque hay que esperar hasta que finalice el proceso eruptivo», dice Eva Hernández.

«Otro aspecto que nos ha preocupado a lo largo de todos estos días es la afección de las cenizas sobre los racimos de uva. Los vientos han ayudado y la zona en la que a estas alturas queda uva por recolectar, en la comarca Noroeste, la ceniza no ha llegado o si lo ha hecho no ha causado daño».

Bodegas incomunicadas

El día anterior a la erupción, algunos viticultores se encontraban realizando la vendimia en la zona de Cabeza de Vaca y una de las bodegas de la zona se vio indirectamente afectada por varias razones. «El hecho de encontrarse dentro del área evacuada ha provocado que haya tenido que suspender la entrada de uva en sus instalaciones teniendo que hacerlo en las que otra bodega ha puesto a su disposición,

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Además, varias bodegas se encuentran incomunicadas por los cortes de las vías de comunicación a causa del paso de las coladas de lava que imposibilita acceder a la misma desde Los Llanos de Aridane, teniendo sus propietarios que desplazarse por la carretera de la Cumbre y esperar largo tiempo en el corte de la carretera desde Fuencaliente al valle a la altura de Jedey dificultando mucho cualquier tarea que quisieran realizar.

Asimismo, el corte de las principales vías de comunicación de la isla ya está afectando a la comercialización de los vinos de La Palma. En este sentido, tal y como explica Eva Hernández, los proveedores no pueden llegar al sur con la facilidad con la que lo hacían antes, como consecuencia del fenómeno eruptivo, y esto está creando en algunas ocasiones un desabastecimiento de producto local. A lo que hay que sumar, el cierre por tiempo indefinido, de todos los puntos de venta (establecimientos de hostelería, tiendas, etc) de las zonas evacuadas, así como el cierre de forma intermitente del aeropuerto de la isla.