Platos saludables

5 consejos para que tu hijo coma vegetariano

  • El pediatra Pepe Serrano y la nutricionista María Blanquer resuelven dudas sobre cómo dar a tus hijos una dieta sin productos de origen animal

  • Han escrito, con el dietista-nutricionista Julio Basulto y la dietista Maria Manera, 'Alimentación vegetariana en la infancia. Las respuestas definitivas a todas tus veggie-dudas'

Niños de una guardería, a punto de comer fruta.

Niños de una guardería, a punto de comer fruta. / Danny Caminal

5
Se lee en minutos
Ferran Imedio
Ferran Imedio

Periodista

ver +

Son muchos los adultos que se inician en el vegetarianismo pero tienen dudas sobre cómo introducir este tipo de dieta en sus hijos. Para ellos, DeBolsillo ha editado 'Alimentación vegetariana en la infancia. Las respuestas definitivas a todas tus veggie-dudas', escrito por el dietista-nutricionista Julio Basulto, la nutricionista Maria Blanquer, el pediatra Pepe Serrano y la dietista Maria Manera. Cata Mayor les ha trasladado cinco dudas habituales, que han respondido Serrano y Blanquer.

1. Por qué platos comenzar

"La única diferencia en la preparación de menús o platos vegetarianos respecto a los omnívoros radica en la sustitución de los alimentos de origen animal por otros que puedan equipararse a nivel nutricional y gastronómico, como son los alimentos proteicos de origen vegetal. Teniendo en cuenta que casi cualquier plato de la cocina omnívora tiene su réplica en la vegetariana, incluso en la vegana, se pueden planificar los menús según el gusto de toda la familia.

Si no le gustan las acelgas, optar por el vegetarianismo no implica que, automáticamente, le empiecen a gustar. Como no hay ningún alimento imprescindible (salvo la leche materna los seis primeros meses de vida), no haría falta intentar seducirle con ninguna preparación especial. Simplemente, igual que en el caso de una alimentación omnívora, se trataría de ofrecerle una alimentación saludable basada hortalizas, frutas, legumbres, cereales integrales, tubérculos, frutos secos y aceite de oliva virgen, y para beber, agua. Para sustituir los proteicos de origen animal se podrían utilizar lentejas, alubias, garbanzos, tofu, seitán, 'tempeh'... Por ejemplo, se puede preparar una lasaña con boloñesa a base de lentejas, puerro y remolacha o unos canelones con cebolla roja, setas y proteína de soja texturizada, una tortilla de patata y cebolla con harina de garbanzo...".


2. Cuando los niños no quieren comer verduras...

"Los niños y niñas comen aquello que ven comer a sus referentes, y en la mayoría de los casos sus referentes son sus padres y sus madres. En las familias en las que se come poca verdura es poco probable que les guste. El segundo factor es que debemos dotarlos de mayor independencia en referencia a las comidas, respetar su saciedad o inapetencia cuando las manifiestan y no obligarlos a comer; tener en cuenta sus gustos es también importante. Al que come frutas y verduras de forma regular y nos manifiesta su disgusto con algún alimento en particular, pongamos por caso la coliflor, no es necesario obligarlo a comerlo o que pretendamos modificar su gusto.

Otro factor a tener en cuenta es no magnificar los 'problemas' de la alimentación de los pequeños y menos en su presencia, ya que le puede llevar a crear una visión nociva del hecho de comer y de algunos alimentos que, a corto plazo, necesitará una reeducación. En definitiva, no hay que pretender educarlos en alimentación, sino mostrarles con el ejemplo diario la forma más saludable de comer".


3. Excepciones sí o excepciones no

"La dieta vegetariana (vegana, ovo-lacto-vegetariana, ovo-vegetariana o lacto-vegetariana) es una opción, y no una imposición (a excepción de algunas religiones que entre sus preceptos se incluye la abstención de comer animales). O no deberían serlo, al igual que ningún tipo de dieta ni de nada (siempre que no suponga un peligro para la salud, claro está). No se firma ningún contrato, no existe ninguna ley, y por supuesto, cada familia es libre, dentro de sus posibilidades, de elegir en tipo de alimentación, e idealmente, respetando las preferencias. Con ello no queremos dar a entender que hay que preparar comidas y cenas a la carta cada día, pero es importante tener en cuenta decisiones de este tipo.

Nadie puede predecir cómo van a querer a alimentarse los hijos/as el día de mañana. Aunque es muy probable que, si en el entorno familiar se sigue una alimentación saludable, vegetariana u omnívora, los niños y niñas aprenderán unos buenos hábitos dietéticos que perdurarán en el futuro".


4. Explicarles por qué comer vegetariano: ¿sí o no?

"Si los menores viven en una familia vegetariana o vegana no es necesario dar ninguna explicación sobre la forma que tienen de alimentarse en casa, lo tomarán como algo normal y con lo que han convivido desde siempre. Cuando el niño o niña demande esas explicaciones porque ha observado diferencias entre su alimentación y la de, por ejemplo, los niños y niñas de la escuela, satisfacer su curiosidad será lo más adecuado y hacerlo con la mayor normalidad y haciendo hincapié en los motivos que han llevado a la familia a adoptar ese estilo de alimentación.

En cambio, si hablamos de niños o niñas que siguen una alimentación omnívora y entran en contacto por primera vez con la alimentación vegana, ese es un buen momento para, dependiendo de su edad, darle una explicación para que note la diferencia entre ambos patrones alimentarios".


Noticias relacionadas

5. ¿Y si en el cole les señalan como un bicho raro?

"El vegetarianismo está cada vez más normalizado y, por lo tanto, esto no tiene por qué suceder. Pero ya sabemos cómo funcionan algunas cosas en el cole. Es muy probable que debamos poner el foco de nuestro interés en que ese señalamiento de bicho raro no es más que un acto discriminatorio que debería desaparecer del ámbito escolar. Instruir en valores para erradicar ese tipo de conductas es una de las facetas que una educación enfocada a la equidad debería priorizar. Aquel que ha sido señalado podría tener multitud de argumentos a su favor para responder, desde los expuestos en los párrafos anteriores hasta otros que hagan referencia al bienestar animal, a la sostenibilidad o apelando a un "¡A ti qué te importa!", pero sin duda evitar la confrontación es una de las mejores vías para la normalización".