26 oct 2020

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TRUCOS DE PRESTIDIGITACIÓN ETÍLICA

7 coctelerías de Barcelona con efectos especiales

No eches aliento a tus gafas: están limpias. Aquí sirven bebidas en cabezas de monos y machetes sangrientos.

Òscar Broc

Somnia sirve un cóctel en la cabeza del payaso de ’It’ y otro en la de un chimpancé ebrio.

Somnia sirve un cóctel en la cabeza del payaso de ’It’ y otro en la de un chimpancé ebrio.

Si eres de gintónic en vaso de tubo, no eches el aliento en las gafas: las tienes limpias. Lo que vas a ver es coctelería creativa al límite, ingredientes exóticos, presentaciones con efectos especiales y copas que se comen. Porque estas coctelerías no le tienen miedo a nada; ganan jugando bonito, como el Barça de Guardiola. ¡Un poco de locura para subvertir la nueva normalidad!


1. Show must go on

Espectáculo bebible  

Coctelería entendida como un gran espectáculo. Un 'trip' circense con carrusel 'lynchiano' y luces de feria; una sobredosis de fantasía con los cócteles más dementes de Barcelona, tragos de autor con efectos especiales. Mientras un mago de gran nivel nos deja boquiabiertos con sus trucos de proximidad, llegan pócimas que parecen sacadas de una película. Me orino encima cuando veo el Pennywise, un cóctel complejo y afrutado con ron, 'kombucha', 'pandam' y aire de zanahoria. La bebida se sirve en la cabeza del payaso macabro de 'It' y lleva un globo rojo de helio atado a la pajita. Otro 'hit' de la casa es el aromático Monkey Kong, servido en la cabeza de un chimpancé ebrio. Ya lo dijo el político argentino Luis Juez: "No soy el dueño del circo, solo soy el mono más famoso". Bienvenidos a Somnia. 

Somnia. Montserrat, 13.  


Curryquiri, daiquiri con estallidos de curri de Especiarium que incluye pompa de vapores cítricos.

2. Especias protegidas

Tragos lejanos

Antonio Naranjo (Dr. Stravinsky) ha parido uno de los cócteles más sexis del momento. Es el Curryquiri, un truco de prestidigitación etílica que define el espíritu exótico y audaz de Especiarium. Es un daiquiri con estallidos de curri, baile de rones y una pompa rellena de vapores cítricos. Tu nariz perforará la burbuja perfumada y el gaznate hará el resto. He aquí una de las coctelerías más especiales (y especiadas) de Barcelona: técnica e imaginación confluyen en creaciones como el Pepegroni, un Negroni en barrica con 'shrub' de frambuesa y pimientas, o el Machete, con tequila, sirope de calabaza y un cuchillo ensangrentado con salsa gochujang. No descartes sus 'tap-tails', cócteles rápidos que brotan de seis surtidores, y sus bocadillos internacionales: te salvarán el pellejo si tienes tendinitis en el codo de tanto empinarlo. 

Especiarium. Princesa, 29. 


El Sven's Bath de Hemingway llega en una bañera. La minuducha funciona. / LAURA GUERRERO

3. El viejo y el bar

La bañera de tus sueños

Aunque rinde pleitesía a uno de los escritores beodos por excelencia, Ernest Hemingway, la coctelería de Luca Izzo no tiene nada de solemne. Las copas se comienzan a beber con la vista, son derroches que combinan recursos de alta coctelería, creatividad desatada en las presentaciones y mucha coña. El Papa’s Special Pipe, un cóctel con whisky, vermut, tintura de café y chispas tabaquiles que se fuma y se bebe en pipa, es un ejemplo. Pero como 'exclubber', me quedo con el Sven’s Bath (guiño al DJ fiestero Svën Vath), un cóctel que llega en una bañera con una ducha que funciona. En lugar de jabón, encontrarás, entre otras pócimas, vodka, granadina, Maraschino, Moët Chandon… ¡y un hipopótamo disfrutando del baño! Calma, cabéis los dos. 

Hemingway. Muntaner, 114. 


La señora Potts y el pequeño Chip, de 'La Bella y la Bestia', se beben en The Alchemix.

4. La Bella y el Barman

Cócteles animados

Si quieres pasarlo bien bebiendo, dile al conductor de Cabify que directo a la barra del Alchemix. El bar mánager Ignacio Ussía lo tiene todo: imaginación, muñeca, guasa y mucha técnica (gelificaciones, nitrógeno y lo que le echen). Los cócteles de The Alchemix se dejan querer por Asia y alcanzan el estatus de trago de culto en creaciones legendarias como La Sra. Potts y el Pequeño Chip, una combinación floral con ginebra macerada con té, sirope de rosas, zumo de lichi e hibiscus que se sirve con la tetera y la taza parlantes del clásico de Disney 'La Bella y la Bestia'. De aquí a que hagan un cóctel de 'Mulán' y te lo sirvan con una katana hay un paso. 

The Alchemix. València, 212.  


Quesadilla líquida de Dr. Stravinsky.

5. Pócimas de laboratorio

Cócteles y probetas

Dr. Stravinsky resiste. Pocos bares son tan sólidos y retadores como este laboratorio comandado por Antonio Naranjo y sembrado de alambiques, cachivaches, botes con macerados, magia. En este bar esquinero del Born se estila una coctelería artesanal de verdad, con técnicas chaladas y un borrado minucioso de la frontera que separa gastronomía y bebida. Su carta es un canto a la imaginación y contiene mutaciones de clásicos como el Dry Martini de salmón o el de tierra (¡con vodka infusionado en tierra!). No obstante, todavía recuerdo el Mexcate, una quesadilla líquida, así tal cual, un cóctel que te sacará el acento mexicano a base de mezcal, tequila, 'shrub' de aguacate y pimienta de Jamaica, sirope de queso curado y lima.

Dr. Stravinsky. Mirallers, 5. 


Umami es el trago con setas de Galileo Bar.

6. Umami italiano

'Finezza on the rocks'

Cuando me entero de que Giacomo Giannotti, de Paradiso, es uno de los cerebros de Galileo Bar, me voy con un petardo entre las nalgas a husmear. Junto al no menos habilidoso Andrea Civettini, Giannotti apuesta por la 'finezza', el atrevimiento y la experimentación. Me entrego sin rubor al rey de la casa, el Umami, una profunda explosión de amargos con vermut, Campari, lardo y un manojo de setas japonesas crudas en el vaso. No son lisérgicas, desisto de hincarles el diente. Andrea les pasa el soplete y aromatiza el cuenco con una fragancia de hongos que pone la guinda a un cóctel perfecto. Por cierto, Galileo también es un bistró italiano. Por la calidad de las pizzetas fritas que nos ponen de regalo, tengo claro que mi último Umami de la temporada no será este.

Galileo Bar. Aribau, 152.  


Dulcis Insanire, copa con forma de coronavirus de Lux.

7. Toña molecular

¡Cómase ese cóctel!

Sus cócteles moleculares te dejan sin aliento. Durante el confinamiento, exprimieron su creatividad y parieron recetas que casi se comen. La carta es un salto sin red. Salado y colosal el Sanguis Mare, en una ostra de cristal y con sake, zumo de tomate infusionado en alga wakame y ¿espuma de apio? Cósmico el Dulcis Insanire, con tequila infusionado en atún y un tataki de gelatina de pepino que se come como una golosina alienígena. No tienen a un físico nuclear juntando quarks en la barra, pero casi. 

Lux. Aragó, 221.