31 oct 2020

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HECHO EN CASA

Una receta en 15 minutos: lata de almejas frescas y picantes

Platos fáciles y resultones con los que triunfar y perder poco tiempo

Pau Arenós

Lata de almejas frescas y picantes: foto hecha en casa.

Lata de almejas frescas y picantes: foto hecha en casa. / PAU ARENÓS

QUÉ

Almejas
Agua
Ajos
Guindilla
Perejil
Harina
Aceite de oliva

CÓMO

Para las almejas: asegurarse de que no tienen arena. Un par de horas antes, purgar con agua y sal. Dicen que el agua con burbujas va bien. ¿Tienen gases los moluscos? (podría ser el título de una novela posmoderna).

Para los ajos, la guindilla y el perejil: trinchar las liliáceas, las hojas verdes y una puntita de guindilla. Oye, si quieres toser a gusto, echa un par de explosivos.
En una cazuela, sofreír los ajos y la guindilla con el aceite. Cuando estén dorados, tostar la harina. De inmediato, un poco de agua (que puedes sustituir por vino blanco).
Hora de meter las almejas y espolvorear el perejil. Sube el fuego, tapa y, en un plis plas, se habrán abierto. No te descuides en este paso: tienen que quedar jugosas. No falles porque será como comer piedrecitas.

Emplatado: con un colador, separa las almejas del caldo y sácalas de las conchas. ¡No te quemes! Ordénalas en una lata vacía y limpia y baña con el jugo. Si te gusta espeso, deja reducir. Pon la guindilla como señal de advertencia.

POR QUÉ

Este plato es un juego, así que los enfurruñados pueden desfilar. ¡Harto de los predicadores!

La gracia es haber guardado una lata de berberechos o similar de un vermut para darle un uso enredador y servir almejas frescas como si fueran enlatadas. Quien no quiera reciclar puede comprarlas nuevas en un establecimiento especializado en menaje. ¿Pasa algo? ¿Acaso la lata no merece estar entre los platos de la vajilla buena? Ni que comiéramos en porcelanas de Rosenthal. Reparte cucharillas: el caldo picantito te hará volar.

Durante el confinamiento, Ferran Adrià publicó un vídeo un poco lioso sobre el uso de mejillones en conserva y otros acabados de hervir.

De lo que iba aquello era de cómo dar otra vida al escabeche latero: los habituales cascarrabias se burlaron de que algo tan simple tuviera valor. Lo cierto es que Adrià falló con el mensaje. El cuñadismo no comprendió la gracia ni el sentido.

Si te parece un rollo sacar las carnes de las valvas o vas a ser abucheado, pasa de la conserva, lleva la cazuela con las almejas a la mesa y no des la lata. A ver si tu cuñado, en un descuido, se come la guindilla.