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MOTOS

Soy motera y me siento orgullosa

Sábado, 8 de agosto del 2015 Udiarraga Elortegi (Zaragoza)

En respuesta a la carta 'Patéticas e irritantes Harleys en la ciudad': su texto me parece una gran falta de respeto hacia el mundo de las dos ruedas. Hay muchos clichés y estupideces alrededor de los moteros: el ruido, que si somos macarras, que si imitamos las películas, la ignorancia de decir que las mujeres vamos orgullosas detrás de nuestros hombres en la moto, embutidas en cuero como si fuésemos trogloditas, que nos alimentamos a base de hamburguesas y nachos enquesados... Soy motera y, aunque en estos momentos no tengo moto, no voy haciendo rugir su motor por la ciudad, visto de vaqueros y chupa (para posibles caídas), como sano, no tengo un solo tatuaje y mi hombre, es decir,  mi marido, los lleva y me encantan. Un motero o motera trabaja en lo que le sale, como los demás, Quien habla mal de nuestro mundo, lleno de hermandad y familiaridad, donde todos nos echamos una mano cuando uno de los nuestros está hundido, es porque no ha tenido la oportunidad de vivirlo, de llevar una moto entre sus piernas. Muchos critican a las personas moteras pero se irían a la cama si pudieran con uno o una de nosotras, ya que les da morbo su inculta creencia de que somos duros y peligrosos. Nuestros críticos no han sentido la libertad de conducir por la carretera y saludar al que se cruza o te adelanta por simple compañerismo, sabiendo que en la carretera un verdadero motero (no un pijo en su moto) jamás esta solo mientras haya otros moteros. Mientras no vivan algo de todo eso, para mí las palabras de esa gente envidiosa e intolerante no tienen valor alguno, ya que hablan desde la ignorancia. Por supuesto que en todos lados cuecen habas, pero no por uno deben pagar todos.



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