¿Qué supondría «gripalizar» el coronavirus? Lo que dicen científicos y médicos de familia

¿Qué supondría «gripalizar» el coronavirus? Lo que dicen científicos y médicos de familia
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La sexta ola del coronavirus continúa imparable. El lunes, según los datos aportados por las Comunidades Autónomas, la Covid-19 dejó 292.394 contagios, por lo que la incidencia roza ya los 3.000 casos por cada 100.000 habitantes. En concreto, 2.989,47.

Mientras Ómicron está arrojando cifras nunca antes vistas desde el comienzo de la pandemia, el Gobierno está trabajando para llevar a cabo un plan para abordar el SARS-CoV-2 como una «enfermedad endémica» muy similar a como se trata, por ejemplo, la gripe.

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A efectos prácticos ¿Qué supone «gripalizar» la Covid?

Esto conllevaría hacer una vigilancia centinela de la enfermedad, es decir ni contar los casos ni controlar los contagios. Solo se atenderían los datos de ingresos.

En consecuencia, ‘gripalizar’ el coronavirus produciría dos cambios importantes:

  • Desaparecerían los informes de casos diarios.

  • Solo se facilitarían aquellos datos de ingresos hospitalarios por coronavirus.

Por tanto, de cara al terreno laboral, las bajas y las cuarentenas serían un caso excepcional para los pacientes más graves.

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¿Los científicos qué opinan?

Sin embargo, esta nueva estrategia divide a los expertos. Y son muchos los científicos que no comprenden que se pueda hacer este planteamiento en plena explosión de contagios, cuando casi toda la atención primaria está saturada y se hace por teléfono, y cuando seguimos teniendo unas elevadísimas cifras de contagiados y un número inaceptable de muertos diarios.

Y, lo que todavía consideran más importante los virólogos y demás especialistas en pandemias (que no son los médicos) es el riesgo de mutaciones.

Porque ellos consideran que aceptar que los contagios sigan disparados y se multipliquen como si no tuvieran importancia, supone permitir que se disparen las mutaciones y, en consecuencia, el riesgo de que aparezca una nueva variante más peligrosa o más letal.

Y el riesgo se agrava si tenemos en cuenta el último aviso de la OMS, que anuncia que en pocas semanas se habrá contagiado el 50% de los ciudadanos de Europa.

Por eso, los científicos insisten en que «ya le hemos dado demasiadas herramientas a este virus para que crezca y se multiplique. Y si no paramos de darle ventajas y seguimos dejando nuestro futuro en manos del azar, las consecuencias son imprevisibles.

¿Qué dicen los médicos de familia?

En la situación actual, no son pocos los políticos que consideran que ha llegado la hora de restarle excepcionalidad a la pandemia, convertir la enfermedad en endémica y dejar de tener la lupa puesta sobre ella.

Y en esta división de opiniones, la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC) apuesta por tratar esta enfermedad como otras infecciosas.

«La baja frecuencia de enfermedad grave, junto a la saturación tanto de la Atención Primaria como de Salud Pública por casos leves, nos debe llevar a replantearnos cómo afrontar la pandemia a partir de este momento».

Los médicos de familia creen que el sistema de control individual de los contagios, que incluye el testeo de los casos sospechosos y su aislamiento en caso de resultar positivos, junto con el rastreo, «consume mucho tiempo y recursos».

En un comunicado emitido por esta sociedad, los médicos de familia opinan que se ha vuelto a demostrar en la sexta ola que cuando aumenta de forma importante el número de casos deja de ser viable el control individual y el sistema colapsa rápidamente.

Por tanto, consideran que este tipo de procedimientos es cosa del pasado. Y lo que hay que hacer, en su opinión, es:

«Dejemos de visitar y testar a personas sanas con síntomas menores, dejemos de rastrear y testar a sus contactos, abandonemos los aislamientos y las cuarentenas».

La atención sanitaria, solo para vulnerables

La razón de este cambio la justifica la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria afirmando que

«Estas medidas tuvieron sentido en el pasado, pero se han visto superadas con la inmunidad adquirida (tanto por infección como por vacunación) y la llegada de Ómicron».

Una opinión, la suya, que coincide en el fondo y en el tiempo con la línea por la que apuesta el Gobierno de tratar el coronavirus como otras enfermedades infecciosas: diagnóstico clínico y recomendaciones generales sobre autocuidado y prevención de contagios a personas vulnerables.

Apuesta por reservar «la atención sanitaria para las personas que lo necesiten por su sintomatología o vulnerabilidad».

«Ni el sistema de salud ni la sociedad en su conjunto pueden permitirse continuar testando a personas asintomáticas o con síntomas leves y aislando a todos los positivos, con las consecuencias que ello conlleva a nivel social y económico por las bajas laborales masivas de personas sanas», concluye la semFYC

Y lo afirman desde el convencimiento de que «la inmunidad adquirida y la llegada de Ómicron así lo permiten».

 

La OMS no piensa igual

Sin embargo, la Organización Mundial de la Salud difiere de la opinión de la sociedad que representa a los médicos de familia españoles y rechaza tratar el coronavirus como «endemia» ya que «las condiciones no se cumplen».

Y así los  explica Catherine Smallwood, una de las responsables de la OMS en Europa:

«Una endemia asume cierta estabilidad de circulación del virus a unos niveles predecibles y con unas olas de transmisión epidémica conocidas y predecibles. Pero lo que vemos en este momento, entrando en 2022, no se acerca en absoluto a eso».

«Todavía tenemos un virus que evoluciona muy rápido y planteando nuevos retos, así que ciertamente no estamos en el punto en que sea recomendable considerarlo endémico», ha asegurado. Y ha dejado claro que «es difícil determinar el número de casos para 2022»

El 50% de los europeos se infectará de ómicron en las próximas semanas

La Organización Mundial de la Salud (OMS) también ha vaticinado este martes que la mitad de los ciudadanos europeos se infectará con la nueva variante ómicron en los próximos dos meses.

Esto se debe, principalmente, a la alta transmisibilidad de esta cepa «sin precedentes» que sin embargo, según resalta el director de la región Europa de la OMS, Hans Kluge, no se traduce necesariamente en un aumento de la mortalidad.

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«A este ritmo, el Instituto de Métricas y Evaluación de la Salud (IHME) de la Universidad de Washington prevé que más del 50% de la población de la región se habrá contagiado con la variante Ómicron en las seis u ocho semanas venideras».

Como concluye uno de los miembros de la Comisión Científica de BuscandoRespuestas, «la realidad es que si miramos los datos de muertos diarios y la situación de las UCIs en algunas Comunidades Autónomas, dejar nuestro futuro en manos del azar no es una buena idea. Y a más contagiados, más mutaciones y más riesgo. Por eso es tan importante seguir controlando ese dato y luchando por frenar los contagios».