¿Cómo cuidar los paños, estropajos y bayetas de cocina para evitar un disgusto?

¿Cómo cuidar los paños, estropajos y bayetas de cocina para evitar un disgusto?
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La cocina es un lugar clave en cuanto a higiene se refiere. Es la estancia donde se prepara la comida y, a la vez, uno de los lugares de la casa donde mejor pueden crecer las bacterias.

Los grifos, la nevera, la basura… Son muchos los espacios propicios para los microorganismos en la cocina.

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Pero hay unos lugares donde los gérmenes crecen especialmente bien y que, paradójicamente, son los que utilizamos para limpiar: los trapos de cocina, las bayetas y los estropajos.

El 89% de los paños de cocina tienen bacterias coliformes

Un estudio de la Universidad de Arizona demostró que había bacterias coliformes, que son indicadores de contaminación del agua y los alimentos, en el 89% de los paños de cocina.

Y en más de un 25% de los paños se detectó presencia de E. coli, una bacteria indicadora de contaminación fecal.

Todavía es peor con los estropajos y las bayetas. Porque si no se mantienen limpios, tienen números de bacterias mucho mayores.

Pero el de la Universidad de Arizona no es el único estudio. Hay muchas investigaciones que han detectado bacterias peligrosas para la salud humana en estos utensilios de cocina.

Y es que para las bacterias son un espacio ideal.

Tienen muchísimo alimento de todos los restos de comida que arrastramos al utilizarlos. Y están casi permanentemente húmedos.

Además, aunque creamos que se han secado del todo, muchas bacterias pueden resistir y volver a crecer rápidamente una vez que se mojan.

Pueden provocar intoxicaciones alimentarias

Está demostrado que muchas bacterias patógenas pueden colonizar estos materiales que, en teoría, están destinados a limpiar. Bacterias que podrían llegar a provocarnos intoxicaciones alimentarias graves.

Esto no quiere decir que vayamos a enfermar porque se nos olvidó desinfectar un trapo.

Porque harían falta concentraciones muy altas de bacterias para dar un problema de salud directamente.

En cualquier caso hay que tener precaución, especialmente si hay personas vulnerables en casa, como niños o embarazadas.

Además, si por ejemplo nos ha sobrado comida y la guardamos en la nevera, con poca higiene, podríamos contaminar las sobras con bacterias. Eso provocaría que se echen a perder mucho antes y aumentaría las probabilidades de tener una intoxicación alimentaria.

Por eso, si queremos reducir las bacterias en nuestra cocina, mantener una buena higiene de estos tejidos es fundamental.

Recomendaciones:

Utilizar cada trapo o bayeta para una cosa

Es importante que cada trapo, bayeta o estropajo tenga un único uso.

No es recomendable utilizar el mismo trapo para, por ejemplo, limpiar la mesa y secarnos las manos. Ni dedicar el estropajo para lavar los platos a fregar la encimera.

En una investigación llevada a cabo analizando mesas en cocinas, llegaron a la conclusión de que las mesas limpiadas con trapos y esponjas “multiusos” tenían más bacterias patógenas, como Staphilococcus aureus o Enterococcus.

Al final, utilizar cada elemento para una única tarea restringe el paso de bacterias de una superficie a otra.

Sería algo así como una especie de confinamiento para los microorganismos.

Lavarlos frecuentemente, y bien

Cuanto más tiempo dejemos un trapo sin lavar, más suciedad se acumulará y más bacterias tendrá.

Además, deberían estar secos la mayor parte del tiempo para evitar el crecimiento de bacterias.

Las bayetas, tras su uso, escurrirlas bien. Y desinfectarla frecuente y correctamente.

Porque está claro que hay que limpiarlas. Pero la manera de hacerlo también es importante.

Lavar los trapos y bayetas solo con detergente y después secarlos no es suficiente.

Con esa fórmula la contaminación por bacterias se reduce solo levemente, y en menos de un día puede volver a haber muchas colonias de microorganismos.

Una manera muy eficaz es utilizando lejía.

Si se sumergen durante dos minutos en una solución de agua con un poquito de lejía, la desinfección de los trapos es mucho más efectiva.

Otra muy buena opción es utilizar la lavadora o lavarlos en agua muy caliente.

A temperaturas mayores de 60°C durante pocos minutos, la mayoría de bacterias problemáticas morirán.

Cabe decir que la lejía debe ser utilizada con agua fría. Al echarla en agua caliente pierde su efecto porque se evapora el cloro.

Lavar los platos en lavavajillas

El lavavajillas tiene varias ventajas. Si está lleno, ahorras agua. También cuesta menos trabajo. Y, para rematar, desinfecta mucho mejor.

Con un lavavajillas pueden alcanzarse temperaturas suficientemente altas para eliminar las bacterias de nuestros platos y vasos.

Además, no necesitas utilizar la esponja/estropajo para limpiar. En ella se acumula mucha grasa, restos de alimentos y humedad que favorecen la proliferación de microorganismos.

Estos microorganismos después pueden acabar en nuestros platos, vasos, sartenes y táperes.

Lavarnos bien las manos antes y después de las tareas de cocina

Las manos son un vehículo más de transporte de microorganismos.

Si estamos manipulando alimentos, pero a la vez utilizando un trapo para ir limpiando la encimera, y luego pasamos la bayeta para quitar los restos, estamos haciendo una cadena de bacterias de un material a otro.

Para hacer esto con la mayor higiene posible, deberíamos lavarnos las manos adecuadamente y secarnos con paños bien limpios.

Y sí, secarnos es MUY importante porque las manos secas traspasan hasta un 99% menos de bacterias.

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Cuando estemos a varias cosas a la vez, como en el ejemplo anterior, podemos utilizar papel de cocina desechable.

Pero manteniendo una buena limpieza de los paños y utilizándolos cada uno para una actividad, se obtiene un resultado parecido.