¿Cómo afecta la obesidad a la fertilidad?

¿Cómo afecta la obesidad a la fertilidad?
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La obesidad es un factor de riesgo a la hora de padecer numerosas enfermedades como apneas del suelo, insuficiencia cardiaca y enfermedad coronaria, hipertensión, diabetes, colesterol, reflujo, hígado graso, infertilidad, cáncer, artrosis o varices.

Pero, además, la obesidad puede estar en el origen de otra patología, la infertilidad, tanto femenina como masculina.

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Porque el aumento de peso y la obesidad son dos factores que, en el caso de los hombres, provocan que descienda el número de espermatozoides y que tengan menos movilidad, además de que puede llegar a ocasionar disfunción eréctil.

En el caso de las mujeres, la obesidad provoca alteraciones menstruales y un descenso en la calidad de los óvulos.

Tal y como explica el doctor Luis Martínez Navarro, presidente de la Sociedad Española de Fertilidad (SEF), «además de la edad, la obesidad y sus complicaciones son los factores que en nuestro medio más influyen en la disminución de fertilidad. El aumento de peso aumenta claramente las tasas de aborto y disminuye las tasas de recién nacidos vivos».

Hay que recordar que, según el último Registro Nacional de Actividad de la SEF, en 2019 se realizaron 180.906 tratamientos de reproducción asistida.

La infertilidad en las mujeres

Si nos centramos en el efecto que tiene la obesidad en la fertilidad femenina, las mujeres con obesidad tienen una menor probabilidad de quedarse embarazadas de forma espontánea o tras técnicas de reproducción asistida.

Los expertos calculan que la probabilidad de embarazo en mujeres con obesidad grave se reduce a la mitad respecto a mujeres con peso normal.

Según la doctora Ana de Hollanda, coordinadora del grupo de Obesidad de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), «se estima que por cada punto de incremento en el índice de masa corporal (IMC) se reduce la probabilidad de embarazo espontáneo en un 10%. Y se calcula que, tras técnicas de reproducción asistida, por cada punto de aumento de IMC disminuye un 9% los nacimientos de recién nacidos vivos».

¿Por qué? Pues según esta experta, la obesidad se asocia a disfunción en la ovulación, principalmente por la presencia del síndrome de ovario poliquístico, pero incluso sin que exista esta enfermedad, la obesidad altera la ovulación normal.

El exceso de grasa corporal, mediada por la resistencia a la insulina, provoca alteraciones en las hormonas que regulan la ovulación.

Y a su vez el exceso de tejido adiposo afecta de manera negativa a la calidad de los óvulos y su capacidad de fecundación, así como a la matriz o endometrio contribuyendo a una mayor tasa de abortos.

¿Y cómo influye la obesidad en la fertilidad masculina?

La doctora Assumpta Caixás, coordinadora del Grupo de Trabajo Síndrome de Prader Willi de la Sociedad Española de Obesidad (SEEDO), destaca que «la obesidad no solo afecta la fertilidad en las mujeres, sino que también un 20% de los hombres con obesidad tienen disminuida su fertilidad».

En el organismo masculino, el aumento de tejido graso da lugar a una conversión de hormonas masculinas a estrógenos y éstos provocarán una disminución de las concentraciones de testosterona y de gonadotropinas.

La calidad y cantidad del semen en pacientes con obesidad están afectadas, además, por el incremento de temperatura testicular y puede dar lugar a alteraciones en el ADN.

En concreto, los hombres con obesidad tienen 3 veces más probabilidad de oligozoospermia (concentraciones bajas de espermatozoides) comparados con hombres con normopeso y se estima que la probabilidad de infertilidad puede aumentar un 10% por cada 9 kilos de exceso de peso.

Además, la presencia de síndrome metabólico, enfermedad vascular y las alteraciones hormonales comentadas dan lugar a disfunción eréctil cuya prevalencia en obesidad se estima en más de un 30%.

Algunos estudios indican que este problema puede llegar a estar presente en hasta el 60% de los hombres con obesidad.

El doctor Juan Ignacio Martínez Salamanca, como Coordinador del Grupo de Andrología de la Asociación Española de Urología (AEU) explica como «la obesidad en el varón está asociada con alteraciones hormonales que pueden provocar la disminución de la calidad seminal debido a una reducción en el recuento espermático, la baja movilidad de los espermatozoides y un aumento de las alteraciones morfológicas. Además, entre las alteraciones hormonales de los hombres con obesidad, hallamos un nivel bajo de testosterona, algo que puede provocar problemas de disfunción eréctil con la consiguiente dificultad para lograr un embarazo de forma natural».

Perder peso para aumentar la fertilidad

Los expertos tienen claro que para aumentar las tasas de fertilidad es muy recomendable que las personas con obesidad consigan una pérdida de peso saludable y mantenida en el tiempo mediante cambios en su estilo de vida, y en casos necesarios con fármacos o cirugía bariátrica.

La reducción se asocia con una mejoría del perfil hormonal, la reanudación de la ovulación y mejoría de la calidad de los ovocitos y del semen.

Según ha apuntado la SEEN, hay estudios que han mostrado que la adherencia a la dieta mediterránea mejora la concentración y motilidad de la esperma y que el seguimiento de esta dieta por la pareja antes de técnicas de reproducción asistida aumenta las probabilidades de embarazo 1,4 veces.

Tras técnicas como cirugía bariátrica también se ha mostrado un incremento en un 20% de las pacientes con síndrome del ovario poliquístico que reanudan ciclos menstruales regulares y aumento de la fertilidad.

La obesidad en España

La obesidad es una enfermedad crónica de tendencia epidémica en el mundo occidental y se ha convertido en uno de los retos más difíciles en salud pública.

Según la OMS la prevalencia de obesidad en muchos países europeos se ha triplicado desde 1980, 30–70% de los adultos en la Unión Europea tiene sobrepeso y un 10–30% obesidad.

Globalmente, al menos 2,8 millones de personas mueren cada año como resultado del exceso de peso.

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En España, la prevalencia de sobrepeso estimada en la población adulta (25–64 años) es del 39,3%; la de obesidad del 21,6% (el 22,8% entre los varones y el 20,5% entre las mujeres), y aumenta con la edad.

Y el problema no es menor porque según los expertos, de seguir con el ritmo de crecimiento actual, en el 2030 en España habrá 27,2 millones de adultos con exceso de peso.