La gran batalla del coronavirus: lo que avanzamos nosotros, y lo que avanza la Covid-19

La gran batalla del coronavirus: lo que avanzamos nosotros, y lo que avanza la Covid-19
6
Se lee en minutos

Ante un enemigo tan formidable como el SARS-CoV-2 no podemos andarnos con frivolidades. Todavía estamos lejos de ganar. Varios expertos vaticinan que en los próximos meses veremos medio millón de muertos en los países europeos más desarrollados.

Un escenario probable para Europa es que en menos de un año todos estemos vacunados, hayamos pasado la Covid-19, o estemos muertos

Todavía podemos sufrir grandes derrotas en nuestra lucha contra el SARS-CoV-2.

Lo que nosotros estamos avanzando:

En estos momento el futuro dependerá principalmente de varios actores que están en nuestras manos.

  1. Por un lado, la eficacia de las vacunas.

  2. Por otro, la proporción de vacunados.

  3. También dependerá de si conseguimos fármacos eficaces contra el SARS-CoV-2.

  4. Por último, de las medidas epidemiológicas “clásicas”. Distanciamiento social, rastreo, aislamiento de los infectados, etc. siguen teniendo mucho que decir.

1. Una tercera dosis que puede durar años

De momento las vacunas están resultando eficaces y seguras. Al principio de la pandemia, la mayoría de quienes empezaron a desarrollarlas consideraban que sería una buena noticia que las primeras vacunas alcanzasen un 60% de eficacia.

La realidad superó ampliamente estas expectativas.

Además, una serie de evidencias apuntan a que la tercera dosis puede resultar mucho más eficaz.

Algunos expertos aseguran que esta tercera dosis nos protegerá durante varios años.

En este sentido muchos laboratorios están trabajando en vacunas que funcionen específicamente solo como terceras dosis.

2. Estrategia para frenar a los antivacunas (lo que dice el Dr. Enjuanes)

El problema ahora surge con la proporción de vacunados.

Ya sabemos que para mantener el funcionamiento de la economía y las mínimas restricciones personales, en Europa se apostó por las vacunas como el principal método para derrotar al coronavirus.

También sabemos que con esta estrategia resulta necesario vacunar a todo el mundo.

Y lo que ahora sabemos, porque lo sufrimos, es que como no hemos sido capaces de hacerlo, en Europa estamos asistiendo ahora a la pandemia de los no vacunados.

En este contexto, el Dr. Luis Enjuanes, uno de los de los mejores expertos mundiales en coronavirus, y que está trabajando en una vacuna inhalada, acaba de hacer unas declaraciones radicales:

«Si los que no se vacunan no colaboran con la sociedad, que la sociedad no colabore con ellos»:

 Si usted no se vacuna, usted no puede trabajar para el gobierno.

 Si usted no se vacuna y tiene un problema por la infección con este virus, la Seguridad Social no va a hacerse cargo de su tratamiento.

 Si usted no se vacuna, usted no puede ir a lugares y centros públicos”.

También insiste en que todos los funcionarios deberían tener la pauta completa de vacunación. En países como Estados Unidos esta política ya se aplica a profesores, militares y policías.

Tales medidas pueden parecer muy extremas en las sociedades democráticas actuales.

Pero la idea de aplicarlas cobra cada vez más fuerza entre los sectores de mayor formación científico-técnica.

El problema surge cuando empiezan a efectuarse las primeras estimaciones.

Algunos cálculos sugieren que más de un millón de muertos podrían deberse a los antivacunas que más propaganda han hecho en las redes, consiguiendo que millones de personas fuesen reacias a vacunarse.

Algunos científicos consideran esto como el mayor genocidio que se ha producido en el presente siglo.

3. La esperanza de los fármacos

Por otra parte, en estos momentos tenemos buenas perspectivas con una serie de nuevos fármacos contra el SARS-CoV-2.

Pero tampoco podemos olvidar que conseguir fármacos antivirales siempre ha resultado más difícil que conseguir fármacos antibacterianos. Y seguramente al principio su uso estará limitado a los enfermos más graves en los hospitales.

Paradójicamente, mediante estos fármacos la ciencia podría salvar la vida de los acientíficos antivacunas.

4. Mantener las medidas epidemiológicas clásicas

Aunque nos resulten impopulares, las medidas epidemiológicas “clásicas” (como el distanciamiento social o el rastreo y aislamiento de los infectados) son eficaces.

Varios países lograron mantener así a raya al SARS-CoV-2.

Incluso existen expertos que, en base a simular los resultados de la aplicación de estas medidas, sostienen que si nos hubiésemos esforzado un poco más la Covid-19 se hubiese terminado como tarde en enero de 2021.

Pero reiteradamente lo hemos hecho mal. Siempre relajamos estas medidas antes de tiempo.

Y el resultado ha sido que por no pasar unos días más de confinamiento al final de la primera ola, hemos sufrido varios confinamientos asociados a las siguientes olas. Y seguimos sin aprender.

Desde hace tiempo, una serie de estudiosos vienen advirtiendo de un rápido declive de la ciencia en Europa.

En este sentido empiezan a circular modelos matemáticos que evalúan el enorme costo en vidas humanas de muchas de las decisiones tomadas por políticos y jueces en contra de toda evidencia científica.

La próxima publicación de algunos de estos modelos demostrando que si los jueces no hubiesen tumbado muchas de esas restricciones se podrían haber evitado miles de muertos, debería darnos mucho que pensar.

Lo que está haciendo el coronavirus para ganarnos la batalla

Tras repasar cuáles son nuestras estrategias, queda por revisar la otra parte del problema. ¿Qué puede hacer el SARS-CoV-2?

El coronavirus seguirá haciendo lo que ya ha hecho.

Poco a poco irán apareciendo nuevas variantes que cada vez serán un poco más infectivas y cada vez escaparán algo más a las vacunas y al sistema inmune de quienes ya han pasado la enfermedad.

En este sentido, el peor de los escenarios posibles es que el SARS-CoV-2 consiga un mutante de escape a las vacunas. Esto convertiría en ineficaz toda nuestra estrategia de vacunación.

Volveríamos a estar como al principio, pero enfrentándonos a variantes del coronavirus mucho más infectivas.

1. Siguen apareciendo cada día nuevas variantes

Desde el principio de la pandemia aparecieron miles de nuevas variantes del SARS-CoV-2.

La mayoría de ellas no lograron prosperar y se extinguieron muy rápidamente. Pero otras variantes son más eficaces y poco a poco se hacen dominantes en la población del coronavirus.

Hoy en día tenemos suficientes datos como para estimar que por cada 6.6 millones de nuevos infectados que se dan en el mundo, el SARS-CoV-2 consigue una nueva variante que se mantiene durante un cierto tiempo en la población.

Alrededor de 25 variantes incrementaron significativamente la eficacia del virus volviéndolo más infectivo, más hábil para eludir nuestro sistema inmune, o ambas cosas a la vez.

Con el tiempo estas variantes más eficaces eliminarán a las demás.

2. Un «escondite» es el nuevo as en la manga del SARS-CoV-2

El peligro está en que mientras más nuevos infectados existan, más nuevas variantes aparecerán y mayor será la probabilidad de que el virus logre una variante de escape.

De hecho, algunos de nuestros mejores modelos epidemiológicos indican que desde la aparición de la variante Delta, más infecciosa y con más capacidad de burlar al sistema inmune, ya no está en nuestra mano extinguir al SARS-CoV-2.

En este sentido el SARS-CoV-2 se guarda otro as en la manga.

Es muy hábil pasando a otros animales. Y en ese caso, aunque consigamos ganarle siempre podría volver desde una de estas poblaciones de animales.

En esta guerra los dos bandos avanzan

Queramos o no, estamos en una guerra en la que ambos bandos progresamos.

Nosotros mejoramos con las vacunas (todo parece indicar que la tercera dosis va a darnos una importante ventaja).

Pero el virus no se está quieto y mientras más personas se infecten más probabilidad hay de que aparezcan variantes más infecciosas.

Incluso si conseguimos que la tercera dosis de vacuna funcione lo mejor posible, será necesario elegir. O vacunamos a todo el mundo o volvemos a las restricciones.

Noticias relacionadas

En plena expansión del nazismo, Winston Churchill pronunció una de sus frases más famosas: “Pudisteis elegir entre una guerra rápida y el deshonor. Elegisteis el deshonor y ahora tendréis una guerra larga”

Nos pasa igual. Podemos elegir entre derrotar lo más rápidamente posible al virus vacunando a todo el mundo o tener que luchar en una larga batalla que nos haga pagar un precio muy alto.